Tlaskamati

viernes, 4 de marzo de 2011

El Iran-Contra, el affair olvidado

Por Juan Ramon Jimenez / Redaccion PRAVDA Liberacion
Amigos, periodistas, intelectuales acudieron hace diez días a despedir al embajador de Irán en México, que en breve será reemplazado, pasando por alto que una parte de la problematica que tenemos en el Mexico de hoy, la debemos al tráfico de drogas y armas, que se acentuó en la Operacion Iran-Contra en la que fue parte activa el régimen de los ayatolas, al lado de la secta Moon . Miles de estudiantes universitarios estadounidenses fueron envenenados por la droga colombiana, especialmente les interesaba llenar de estupefacientes a San Francisco y su gran universidad de Berkeley, de donde emanó el movimiento estudiantil con las ideas de Hebert Marcuse, luego las Panteras Negras de Huey P. Newton y Bobby Seale; luego vendrian Stokely Carmichael y Eldridge Cleaver, que crearon el poder negro, que años despues le abririan el camino a Barack Obama, Las Panteras Negras fueron la inspiración directa de los Brown Berets chicanos de Reies Tijerina y de los Young Lords portorriqueños de Nueva York y colaboraron activamente, entre otros, con los Students for a Democratic Society (SDS) que estaban organizando las revueltas estudiantiles de esos años, con el movimiento de jornaleros agrícolas de César Chávez, con los movimientos pacifistas californianos o con el Frente de Liberación Gay, Huey P. Newton muere asesinado por un traficante de drogas en 1989.En fin que la droga colombiana se empezó a exportar via México, primero por Tampico, en donde radica un fuerte grupo sionista encabezado por la familia Fleishman, representantes de la Standard Oil (Hoy Exxon) de Rockefeller y hoy representantes de la Coca-cola. De ese grupo se armó el operativo para que el PAN ganara la Presidencia en el 2000, con Vicente Fox. Iran es corresponsable de la adicción masiva a las drogas de jovenes en EU y del fascismo panista en México. El otro corresponsable es Israel y su Mossad, y el grupo Nixonita- Reaganiano y Bushiano.



IN MEMORIAM GARY WEBB:
DENUNCIÓ LA TRAMA DE DROGAS DE LA CIA-MAFIA-CITIBANK Y LE MATARON

Un periodista de verdad, los papagayos se quedaron en El Inmundo, El País de Bilderberg difundiendo bobaliconadas con aspartame. Otros becarios de larga duración se fueron a Galimatías Púbico (Público) a vomitar.

La CIA, el tráfico de drogas y la ayuda a los ‘contras’

Documentos desclasificados recientemente demuestran cómo la CIA desarrolló una estrategia para suministrar armas a los iraníes y traspasar parte de las ganancias a la `contra` nicaragüense mediante una triangulación con empresarios de Arabia Saudita y Brunei. Esta operación fue coordinada por el teniente coronel Oliver North, (foto) quien hoy hace ‘negocios de seguridad’ en el Uruguay.

El Cartel de Medellín, poderosa organización de narcotraficantes colombianos, levantó a mediados de los ochenta en Yucatán una completa estructura para trasladar cocaína a Estados Unidos, que incluyó la adquisición de un rancho de 16,000 hectáreas, según se sabe ahora por documentos desclasificados recientemente por el gobierno norteamericano.

Al parecer la organización contó con el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), que, a su vez, protegió encubiertamente a los opositores del régimen sandinista de Nicaragua, con dinero procedente del tráfico de armas y de estupefacientes.

En esa época, los colombianos adquirieron por lo menos un rancho para almacenar cocaína traída de Colombia por mar y aire, y reenviarla a Florida y Georgia en pequeños aviones.

La operación fue conocida e incluso auspiciada por la CIA, según documentos hechos públicos recientemente por el gobierno estadounidense, relacionados con el caso `Irán-Contras`.

El famoso Barry Seal

En esos escritos aparece el nombre de Barry Seal, uno de los espías más famosos de Estados Unidos, como uno de los informantes principales de la conexión colombiana en Yucatán.

Seal, narcotraficante y espía a la vez, fue acusado de introducir mil millones de dólares de cocaína a su país, antes de morir asesinado pocos meses después de informar de la participación de ese organismo en el tráfico de drogas y de las actividades de los colombianos en Yucatán. El caso `Irán-Contras`, como se le llamó, fue el mayor escándalo político del gobierno de Ronald Reagan (1981-1989).

El Congreso de Estados Unidos bloqueó en ese tiempo la entrega de dinero a los `contras`, como se conocía a los combatientes antisandinistas, y también la venta de armas al Ayatola Jomeni, líder espiritual de Irán.

La CIA, sin respetar al Congreso, desarrolló una estrategia para suministrar armas a los iraníes y traspasar parte de las ganancias a la `contra` nicaragüense mediante una triangulación con empresarios de Arabia Saudita y Brunei. Esta operación la coordinó el teniente coronel Oliver North. Más tarde, los apoyos financieros a la `contra` vinieron de narcotraficantes colombianos que financiaron a los combatientes a cambio de recibir facilidades de la CIA y de otras autoridades norteamericanas para introducir drogas a Estados Unidos.

Seal, experimentado piloto de aviación, trabajó estrechamente con el Cartel de Medellín y conoció de cerca a sus principales dirigentes. Él mismo realizó innumerables vuelos a Estados Unidos con cocaína.

Revelaciones mortales

En lo más álgido del escándalo `Irán-Contras`, Seel hizo revelaciones sobre la presunta participación de la CIA en el financiamiento a la `contra` con recursos del narcotráfico. Luego apareció muerto, en 1986.

Dos años después, cuando la Cámara de Representantes de Estados Unidos inició una investigación sobre el caso, el agente de la DEA, Ernest Jacobsen, reconoció ante los congresistas que Seal era un agente del gobierno inmiscuido en el Cartel de Medellín, y que estaba al tanto de las operaciones de ese grupo criminal en la Península de Yucatán.

De acuerdo con el testimonio de Jacobsen, hecho público recientemente por el gobierno norteamericano, Seal participó en una operación de la DEA calificada como `la más importante investigación en la historia de la DEA`, que pudo llevar al arresto de los principales líderes del Cártel de Medellín `si a Oliver North no se le hubiesen escapado los detalles de la operación`.

En su testimonio, Jacobsen dijo que Seal había revelado a la DEA que entre 1984 y 1986, el Cartel de Medellín `tuvo en Yucatán un rancho de 40,000 acres (16,184 hectáreas, pero el documento no precisa la ubicación), para almacenar la cocaína colombiana y reenviarla a Estados Unidos en pequeños aviones. Estas naves podían cargar de cuatro a quinientos paquetes de droga`.

El informe de la DEA no dice cuándo fue desmantelado ese rancho como base de operaciones del narcotráfico, pero hay indicios de la presencia de los colombianos en Yucatán hasta 1990.

Según Jacobsen, los colombianos querían mostrarle a la CIA su base de operaciones en Yucatán y sus bodegas en Georgia y Florida, habilitadas para almacenar cocaína, para congratularse con los Estados Unidos, habría dicho el agente Seal.

Este acordó reunir a todos los miembros del Cartel de Medellín en un lugar donde podrían ser arrestados.

`Y estábamos en el proceso de hacer eso, cuando estalló la tormenta y Seal murió`, manifestó Jacobsen en su testimonio.

Informe explosivo de inspector general de la CIA

De
1984 a 1986, la agencia de espionaje arregló de 50 a 100 vuelos de aviones del Cartel de Medellín a terminales aeroportuarias norteamericanas, sin que fueran inspeccionados por el Servicio de Aduanas de ese país, como parte de un acuerdo de la CIA y los colombianos, según se asienta en un informe de 410 páginas del inspector general de la CIA en esa época, Frederick Hitz, recientemente desclasificado.

La Península y varios países de Centroamérica se convirtieron entonces en puntos importantes para el transbordo de la droga procedente de Sudamérica, tanto por vía aérea como marítima.

Según los documentos desclasificados, su proximidad geográfica a los países productores y a Estados Unidos convirtió a la Península en `una ruta natural para el transporte de drogas`. Los millares de kilómetros de costas sin vigilancia, pistas de aterrizaje clandestinas y las fronteras, sin vigilancia, facilitaron la operación. En esa época los cargamentos de cocaína iban de la Península a Georgia, Luisiana, Texas, Colorado y Nueva York.

Los colombianos que usaban la ruta de la Península controlaban flotas de aviones pequeños, muchos con comunicaciones complejas. Hay indicios de que varios integrantes del Cartel de Medellín permanecieron en la Península por lo menos hasta 1989.

Fichas de delincuentes

Ayer, en la ciudad de México, la Procuraduría General de la República informó que está reuniendo datos para hacer fichas de los perfiles psicológicos y criminológicos de narcotraficantes, a fin de tener nuevas estrategias para combatir al crimen organizado.

El Cartel de Medellín fue fundado por los narcotraficantes Fabio Ochoa y Pablo Escobar y duró hasta 1993, con la muerte de Escobar. Ochoa cumple actualmente una condena de 30 años de prisión en Estados Unidos. El Cartel fue considerado `una de las organizaciones criminales más despiadadas y violentas del mundo`. Según un reporte de la DEA, incluido en el conjunto de documentos oficiales desclasificados y relacionados con el caso `Irán-Contras`, los narcotraficantes colombianos usaban el Canal de Yucatán y el Paso de la Mona, cerca de Puerto Rico, como su principal ruta aérea y marítima para trasladar drogas a Estados Unidos a principios de la década de los ochenta.

El plan de Fagoth

La cantidad de cocaína transportada a Estados Unidos a través de la Península de Yucatán levantó la ambición de otros grupos antisandinistas, como el encabezado por el líder de la resistencia misquita Steadman Fagoth.

Un cable enviado por un agente de la CIA en el período de 1987 a 1988 a sus jefes en Estados Unidos revela lo que sería un plan de Fagoth, diseñado en 1984, para `asesinar en Yucatán a los narcotraficantes colombianos que trabajan en ese lugar de México, apoderarse de su cargamento y venderlo para financiar las actividades de lucha misquita`.
Según la CIA, hay la presunción de que Fagoth llevó a cabo su plan y vendió las drogas.

Esta información aparece en el informe `Report of Investigation` del Inspector General de la CIA, Frederick Hitz, sobre el caso `Irán-Contras`, volumen I, páginas 187 a 288.- H.C.C.

Yucatecos en el Cartel de Medellín

Hay indicios de que varios integrantes del Cartel de Medellín permanecieron en Yucatán por lo menos hasta 1989.
Luego del desmantelamiento del rancho de 16,000 hectáreas en el Estado, el Cartel envió a México a Jorge Humberto Chalarica Cortez con la misión de reorganizar el tráfico de drogas de Colombia a Estados Unidos.

Según documentos de la DEA de la época, Chalarica abrió pistas clandestinas en Sonora, Tamaulipas y Yucatán. Aquí el Cartel de Medellín contactó a varios yucatecos, encabezados por Enrique Ferráez Peraza, para recibir pequeños aviones cargados de cocaína en la pista de su rancho Chapultepec, en Tizimín. Este rancho, de 300 hectáreas aproximadamente, sirvió como centro de recepción de drogas y de reabastecimiento de combustible a las aeronaves colombianas.

Además de ese rancho, entre 1988 y 1989 varios yucatecos prestaron asistencia a los colombianos en el desembarco de droga en Progreso y en pistas aéreas cercanas a Holcá, municipio de Kantunil, o en comisarías de Yaxcabá, de acuerdo con los informes públicos de la DEA.

La
detención de los yucatecos del rancho Chapultepec en octubre de 1989, de lo que el Diario informó ampliamente, permitió pocos días después el arresto de Magdalena Pineda Trinidad, una mexicana encargada de lavar el dinero del narcotráfico en territorio nacional.
Según la DEA, Magdalena Pineda compraba y vendía propiedades en el centro y la zona hotelera de Cancún, y tenía trato con empresarios y políticos yucatecos.

En noviembre de 1989 la Policía Judicial capturó en la ciudad de México a Chalarica Cortez y a sus principales socios colombianos y mexicanos. Chalarica Cortez, alias `El Negro`, había llegado al país a fines de 1987 enviado por Gonzalo Rodríguez Gacha, uno de los principales jefes del Cartel.

Arribó junto con otros dos colombianos, Alejandro Bernal y Julio Chagy de la Rosa, avecindados luego en Estados Unidos pero visitantes frecuentes de la Península. En dos años, según la DEA, esta célula introdujo a Estados Unidos más de 50 toneladas de cocaína, procedentes, la mayoría, de la Península de Yucatán.

Fuente: Diario de Yucatán, México / El Nuevo Diario, Nicaragua


Victimas del Irangate
Posted: 18 Abril, 2009 by josemigueljimenezmartin in IRAN-CONTRA

1. William Casey, director de la CIA, presente durante las reuniones de París, los días 19 y 20 de octubre de 1980, con funcionarios iraníes y agentes de la inteligencia francesa para concretar un acuerdo con Irán de armas por el retraso de liberación de los rehenes. La mañana en que debía comparecer ante el Comité de Inteligencia del Senado para declarar bajo juramento sobre el Irangate, Casey sufrió un “oportuno” ataque en su oficina de los cuarteles generales de la CIA en Langley, Virginia. Paralizado y sin habla, fue llevado a un hospital donde se le practicó cirugía en el lado izquierdo del cerebro. Falleció poco después, el 6 de mayo de 1987. De haber vivido para testificar, Casey “hubiera dicho toda la verdad”, según su mejor amigo y consejero de toda la vida, Milton Gould.

2. Amiram Nir, principal consejero del primer ministro Shimon Peres en asuntos de contraterrorismo. Fue la contraparte israelí de Oliver North en las operaciones encubiertas de la “iniciativa iraní”, supuestamente firmada en calidad de “top secret” por George Bush y Peres durante la visita del primero a Jerusalén en julio de 1986. Cuando North ofreció al jurado presentar una copia del acuerdo secreto EU-Israel, como parte de su defensa en los cargos de conspiración, la administración se negó a entregar el documento y la acusación fue retirada. Nir renunció al Mossad en marzo de 1988 y el 30 de noviembre de ese año falleció en un "accidente aéreo" en México, dos meses antes de que se iniciara el juicio contra North. Todo parece indicar que la avioneta en la que viajaba fue objeto de sabotaje. La incógnita en la muerte del espía judío parece aclararse en el último párrafo del libro Perilous Statecraft (Peligrosa Forma de Gobernar), publicado antes del avionazo en Michoacán, en el que su autor Michael Ledeen, que fue asistente del ex secretario de Estado, Alexander Haig, señala: “Hasta donde alguien tenga algo dramáticamente nuevo que agregar a lo que ya sabemos del Irán-contras, ese alguien podría ser Amiram Nir”.¿Quien fue el encargado de la investigación mexicana?

El primo carnal de Marta Sahagún de Fox y ex director de la mal afamada División de Investigaciones para la Prevención de la Delincuencia (DIPD), Francisco Sahagún Baca. En Sahuayo está su presunto mausoleo, pero mucha gente del rumbo descree de su muerte. Algunos lo señalan como operador del narco en la zona "La Famiglia".3. Cyrus Hashemi, mercader de armamento que participó con Houshang Lavi en la venta clandestina a Irán de un embarque de misiles Tow en 1985 y 1986. Según el piloto al servicio de la CIA, Richard Brenneke, que presuntamente llevó al equipo negociador de Reagan a París en octubre de 1980, Hashemi estuvo presente en las negociaciones entre William Casey y funcionarios iraníes para retrasar la entrega de los rehenes. Falleció en Londres el 21 de julio de 1986, dos días después de que se le diagnosticó un cáncer fulminante provocado por un “extraño virus”. Al saber la noticia de su muerte, su socio Houshang Lavi aseguró que Hashemi “había sido asesinado por el gobierno de EU”.

4. El ayatolla Mohammed Beheshti, segundo líder religioso en Irán, que envió a Jalal al-Din Farsi, como representante personal a una de las reuniones de París, el día 19 de octubre de 1980, en la que según algunos reportes, estuvo presente el candidato a la vicepresidencia, George Bush. Beheshti murió el 28 de junio de 1981, a causa de una explosión provocada por una bomba que fue colocada en los cuarteles generales del Partido de la República Islámica en Irán.

5. Sadegh Ghotbazadesh, secretario de Relaciones Exteriores de Irán cuando se produce la toma de la embajada y de los rehenes estadunidenses en Teherán. De acuerdo al ex jefe de la estación de EU en la Savak -la policía secreta del sha-, Ghotbazadeh intervino ante Jomeini para que retrasara la entrega de los rehenes hasta después de las elecciones presidenciales en EU, a petición de una facción republicana al interior de la CIA. Un año después, el ex canciller iraní fue detenido, torturado y ejecutado por órdenes de Jomeini, por su presunta participación en un intento de golpe de Estado contra el ayatolla. Sin embargo, el ex presidente Bani-Sadr, declaró que fue Ladeen, el ayudante de Haig, quien informó al régimen iraní sobre el supuesto plan para derrocar al líder fundamentalista musulmán, con lo que la administración Reagan selló el destino de Ghotbazadeh.

6. William Buckley, jefe de la estación de la CIA en Beirut que falleció en cautiverio en Líbano, el 3 de junio de 1985 o en octubre de ese año. Se presume estuvo involucrado en los arreglos previos a los encuentros de París. Heinrich Rupp, el piloto de la CIA, afirmó que Buckley fue obligado a regresar a Líbano y después abandonado a su suerte a pesar de que expresó su temor de volver a ese país y ser asesinado porque su “cover” había sido descubierto. Casualmente, el sucesor de Buckley en Beirut, falleció en el vuelo 103 de Pan American que explotó y se estrelló en Escocia el 21 de diciembre de 1988. El principal sospechoso de sabotear la aeronave, Ahmed Jibril, líder de una facción de la OLP, había sido guardaespaldas del ayatolla Jomeini…

7. Arnold Raphael, embajador de Estados Unidos en Pakistán, falleció junto con el Presidente paquistaní, Zia ul-Haq, el 17 de agosto de 1988 en un accidente aéreo presuntamente provocado.

Raphael no sólo conocía hasta el último detalle de la “iniciativa secreta iraní” de la administración Reagan-Bush, sino que fue uno entre dos altos funcionarios, cuyo nombre apareció en documentos clasificados “top secret” publicados durante el gobierno de Carter, referentes a las negociaciones secretas de intercambio de armas por rehenes en octubre de 1980. Según Edmund Muskie, secretario de Estado de Carter, Raphael “jugó un papel instrumental en la liberación de los rehenes en Irán”.

8. Mohammed Alí Rajai, ex presidente de Irán, muerto por una bomba que explotó en sus oficinas en Teherán. Rajai viajó a Nueva York para asistir a una reunión de Naciones Unidas en octubre de 1980.

Fuentes cercanas al caso informaron que el 18 de ese mes, Casey y Bush salieron a París, pero antes hicieron una escala en Nueva York para reunirse secretamente con Rajai que esa misma noche regresó a su país.

9. Richard Beal, asistente especial del Presidente Reagan para Seguridad Nacional. Falleció en Washington, el 3 de noviembre de 1984 de un súbito infarto que sorprendió a su familia por su juventud “treinta y tantos años” y por su buena salud. Beal elaboró el sofisticado programa de computación que reveló a los republicanos la existencia de una posible “Sorpresa de Octubre” antes de las elecciones presidenciales. Aparentemente, la CIA financió los estudios de Beal que era un experto programador. Como asistente especial de Reagan, Beal logró consolidar por primera vez en la historia, toda la información de seguridad nacional del Pentágono y de las agencias de inteligencia militares y gubernamentales, en un programa altamente sofisticado y creado exclusivamente para la computadora del Consejo de Seguridad Nacional. Oliver North, tenía acceso a una de las terminales del nuevo sistema integrado…

10. Donald Fortier, subdirector de Seguridad Nacional bajo Robert McFarlane y John Poindexter, muerto el 4 de diciembre de 1985 de cáncer galopante, similar al que mató a Cyrus Hashemi, Fortier era uno de los pocos funcionarios que conocían a fondo la génesis y los detalles de la “iniciativa secreta iraní”. En 1980, trabajaba muy de cerca con McFarlane en la oficina del senador Tower y conoció paso a paso los arreglos que hizo su amigo y compañero para reunir a Allen y Silberman con el “emisario” del ayatolla Jomeini.

11. Gleen Souham, asesinado después de asociarse con los mercaderes de armamento Adnan Khashoggi y Cyrus Hashemi. Su muerte ocurrió luego que declaró que su venta de armas a Irán entre 1981 y 82, había sido parte de las negociaciones relacionadas a la tardía liberación de los rehenes. Souham falleció mientras su padre, un ex alto oficial de la OTAN, se encontraba en una reunión en la Casa Blanca.

12. Abbie Hoffman, activista social que fue encontrado muerto en su casa el 12 de abril de 1989. Unos meses antes de su fallecimiento, Hoffman había estado en un accidente automovilístico, aparentemente provocado para evitar que entregara un manuscrtio a la revista Playboy titulado “Una Elección Rehen”.

El artículo publicado en octubre de 1988, descubrió por primera vez ante la opinión pública, los detalles de la conspiración detrás de la “Sorpresa de Ocubre”.

13. Mehdi Hashemi, jefe de la oficina de Jomeini para la exportación del Fundamentalismo Militante Islámico, fue ejecutado en Irán el 21 de septiembre de 1987. Negoció con el agente iranoisraelí, Manucher Gorbanifar la liberación del rehén estadunidense, reverendo Lawrence Jenco, por supuesto a cambio de armamento, tres días antes de la reunión en Jerusalén en julio de 1986, entre George Bush y Amiram Nir y supuestamente también con su jefe, el primer ministro de Israel, Shimon Peres para la firma de una iniciativa secreta. Tras el arresto de Hashemi, que levantó sospechas de la posible participación de la administración Reagan para deshacerse de él, Gorbanifar filtró la información del viaje secreto de McFarlane, Oliver North y Amiram Nir a Teherán en mayo de 1986, para negociar la libertad de Jenco a cambio de un embarque de misiles. Esta noticia, fue el detonador del asunto Irán-contra que finalmente explotó con la captura de Hasenfus en Centroamérica en octubre de ese año.

14. Charles White, ex empleado de la Corporación Intergraph que según Gleen McDuffie -una de las nueve víctimas que logró escapar de un atentado contra su vida en 1982-, fue asesinado en noviembre de 1984 en Huntsville, Alabama, por conocer las operaciones ilegales de intercambio de armas por drogas que realizaba la empresa Intergraph desde EU, México e Irán. McDuffie, que fue despedido de la Westinhouse Corportation luego de advertir a sus jefes que la compañía embarcaba refacciones para misiles Hawk a Irán, aseguró que el FBI desapareció deliberadamente todas las huellas del asesinato de White para encubrir a la CIA.

Adem
ás de MacFarlane, consejero de Seguridad Nacional de Reagan, que intentó suicidarse al verse descubierto como el cerebro detrás del Irán-contras y de McDuffie, siete individuos más, vinculados a las operaciones encubiertas del gobierno republicano, lograron salir ilesos de los atentados contra sus vidas: el piloto de la CIA, Richard Brennecke, a quien le dispararon en 1986 en Portland, Oregon. La bala pasó a unos centímetros de su cabeza; el otro piloto, Heinrich Rupp, que llevó a Casey, Allen y probablemente a Bush a las reuniones de París en 1980, fue condenado en 1988 a 41 años de prisión acusado de un fraude bancario que denunció como una fabricación de la CIA”, para asegurar su silencio.

Anthony Parker, ex empleado de la Intergraph Corporation. Poco después de la muerte de su compañero Charles White, hubo un atentado contra su vida; Robert Jackson, un oficial menor de la Marina de EU que recibió amenazas de muerte luego de avisar a sus superiores del “robo” de equipo militar del S.S. Kitty Hawk y del Depósito Naval de Abastecimiento y de los intentos por desviar la mercancía a Irán.

Del otro lado del mundo, también se registraron intentos de homicidio contra Hassan Sabra, director del semanario libanés “Al Shiraa” que publicó por primera vez la información sobre el viaje secreto de McFarlane, North y Nir a Terán en mayo de 1986 y por supuesto, no podía faltar Houshang Lavi, el “emisario iraní” que ofreció el intercambio de armas por rehenes al equipo Reagan-Bush y que en su calidad de mercader de armas y socio de Cyrus Hashemi, negoció con Irán y EU la transferencia de millones de dólares en armamento.

“Los más grandes peligros de la libertad se ocultan en los abusos insidiosos de quienes actúan con gran celo de su deber, pero que en el fondo no entienden nada”, afirmó en 1928 el juez de la Suprema Corte de Justicia de EU, Louis Barndeis. Un diagnóstico más que acertado para describir con unas cuantas palabras a Ronald Reagan, George Bush y a su administración de terror.
Tomado del libro, La Historia Secreta del Mossad, Gordon Thomas (45 libros de espionaje).

Amiram Nir abandonó Jerusalén para radicar primero en Londres, junto con una mujer canadiense de 25 años de edad de nombre Adriana Stanton. Después de permanecer algunas semanas en la capital inglesa, el 27 de noviembre de 1988, Nir y Santon viajaron juntos a México haciendo una escala en Madrid, donde abordaron su nuevo vuelo dando nombres falsos. Él, Patrick Weber; ella, Esther Arriya.

Un día después arribaron al aeropuerto de la Ciudad de México en donde los esperaba un desconocido tercer acompañante, quien los trasladó en un vehículo hasta Uruapan, Michoacán. Manteniendo la identidad falsa de Patrick Weber, Amiram rentó en el poblado michoacano una avioneta T210 Cessna para viajar en los días siguientes a las instalaciones de la exportadora de aguacates NUCAL, la que sería su nueva compañía de trabajo.

Dos días después, el 30 de noviembre, Nir y Stanton arribaron a la modesta aerovía de Uruapan para viajar en la Cessna rentada. La aeronave despegó existiendo condiciones de vuelo excelentes. Además de Nir y Stanton, iban a bordo el piloto, un copiloto y el guía desconocido.Una vez en el aire y apenas volados 160 kilómetros, el motor de la avioneta sufrió una avería y se estrelló. Nir y el piloto fallecieron al instante. Santon quedó gravemente herida y el copiloto apenas sufrió unos pocos golpes. El intento del agente del Mossad ­la agencia de inteligencia de Israel­ por retirarse de las actividades de espionaje, concluía con su muerte. Un accidente perfectamente organizado.

Nir no era cualquier elemento. Era el Consejero Antierrorista del ex primer ministro israelí, Simon Peres. A Nir le había correspondido organizar buena parte de la operación ilegal de la CIA para entregar armas a Irán, que vivía entonces en guerra civil. Su testimonio era clave para conocer a fondo el entramado de una operación secreta que incluyó asesinato, armas y drogas.

Un importante actor de esta trama conocida en Estados Unidos como el Irangate apareció detenido en México apenas el pasado 15 de junio de este año, en la ciudad de Rosarito, en el fronterizo estado de Baja California. Arif Ali Durrani, un implicado en los años noventa en la venta para el país árabe de 150 compresores de misiles J-85 utilizados por aviones F-5E, fue expulsado de territorio mexicano y enviado a Los Ángeles.

La presencia en México del ciudadano nacido en Pakistán y de 55 años de edad, obedecía, explicaron fuentes consultadas por MILENIO Semanal, a una operación de la Agencia de Inteligencia Estadunidense (CIA), para identificar la capacidad de armamento de las bandas del crimen organizado que operan en el país.

Después de haber obtenido reportes hace más de un año de que la banda de sicarios conocida como Los Zetas había adquirido misiles en Nicaragua, misiles que precisamente Estados Unidos había suministrado para derrocar al gobierno revolucionario de entonces, la necesidad de contar con información actualizada sobre la capacidad armamentística del narco mexicano fue acordada por las oficinas de inteligencia estadunidense y mexicana.

Durrani, una vez cumplida su sentencia y con conocimiento en armamento y en los misiles extraviados, fue enviado a la frontera mexicana para comenzar a ofrecer misiles y armas de alto calibre al mejor postor, según explican las fuentes consultadas. Los resultados de su investigación encubierta, que concluyó el pasado 15 de junio, con la simulación de su deportación, aún no han sido entregados a las autoridades mexicanas por parte de la CIA.

Enmarca
da en la lucha contra el terrorismo, la inteligencia internacional ha puesto especial interés en el desarrollo futuro de los poderosos grupos ligados al narcotráfico en México. Además de la agencia norteamericana, los servicios de espionaje de Israel como el Mossad, han dedicado también una atención primordial al tema.

La visión del Cisen: “Nuestra política se basa en la definición articulada en la ONU sobre terrorismo. En las legislaciones penales de cada país hay diferentes tipos de conducta que son considerados terroristas. En México no tenemos grupos terroristas aunque hay grupos que eventualmente realicen conductas que puedan ser tipificados como actos de terror”, dijo el lunes de la semana pasada en Ottawa, Canadá, Eduardo Medina Mora, Director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

“La principal preocupación alrededor del fenómeno de terrorismo es que personas con perfil de riesgo puedan utilizar el territorio para acceder a otras naciones o que puedan atentar a infraestructura de importancia transfronteriza”, aseveró en el marco de una reunión para analizar el Acuerdo Nacional para la Seguridad y Prosperidad, firmado por México, Estados Unidos y Canadá.

“Asimismo es una práctica normal que haya fuertes lazos de comunicación entre las principales agencias de inteligencia en el mundo y sus filiales en otros países. Interpol suele servir como medio de comunicación entre las distintas agencias de inteligencia, instituciones de procuración de justicia y los ministerios de relaciones exteriores”, explica.

Apenas la semana pasada, los servicios de inteligencia israelí lograron de manera curiosa, a través de la policía del Distrito Federal y no de la PGR, la detención de Ben Sutchi Biny Amin, un israelí prófugo del sistema de justicia de su país por diversos delitos.

El 29 de junio, en plena calle Campos Elíseos de la zona de Polanco, Sutchi era detenido mientras viajaba con su chofer, una prostituta, una licencia de conducir a nombra de otra persona y seis teléfonos celulares, con los cuales organizaba secuestros a miembros de la comunidad judía radicada en la capital del país.La versión del subsecretario de Seguridad Pública capitalina, Gabriel Regino García, el delincuente extranjero habría ofrecido 200 mil dólares a los policías preventivos para que lo dejaran en libertad.

Desde el 2 de junio de este año, el Mossad había entregado a la policía capitalina fotografías, video, grabaciones telefónicas y más información sobre la banda que dirigía Sutchi, a quien también se le vincula con su connacional Asa Barantz, un contrabandista israelí quien también tiene averiguaciones por lavado de dinero y narcotráfico. Barantz, incluso intentó hacer donativos a la Fundación Vamos México, presidida por la primera dama, Marta Sahagún.

Luego de que la policía capialina revisó la información, pidió la aprobación del jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador y se dispuso a comisionar a 15 policías encubiertos para realizar rondines en la zona de Polanco y ubicar los movimientos de Sutchi, quien tenía cerca de 2 meses en la capital, tras una estancia repartida entre Cancún, Puebla y Cuernavaca a lo largo de este año.

Sutchi había sido detenido en Venezuela en 2004 pero logró sobornar a funcionarios policiacos y escapó. En Israel se le buscaba desde 1998 por el delito de intento y conspiración de asesinato, así como de posesión de arma. Finalmente, Sutchi fue trasladado la madrugada del pasado miércoles a la estación migratoria de Iztapalapa, custodiado por cerca de 100 patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública local, que formaron el convoy que partió del edificio central de la SSP, se dirigió hacia la avenida Chapultepec, siguió por Fray Servando Teresa de Mier y de ahí hacia al Eje 3 Oriente, hasta llegar al Eje 8 Ermita. Más adelante tomó la avenida Tláhuac hasta la calle Las Agujas.

Finalmente, un día después, sin abrirle averiguación previa por los delitos de extorsión y secuestro “exprés” que había cometido fue entregado al Mossad en el vuelo 6400 de Iberia a Madrid, España.

La venta de armas a Irán

...Los miembros del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos Michael Ledeen y Roberto McFarlane responden a la petición del presidente de Israel Shimon Peres para facilitar la venta de armas a Irán. Irán, enfrentado con Irak, encontraba dificultades para encontrar países occidentes en donde adquirir armamento. La idea era que Israel suministrara armas mediante un intermediario identificado como Manucher Ghorbanifar a un grupo político iraní opuesto al ayatolá Khomeni. Después, EU repondría las armas vendidas a Irán que serían pagadas por lo cobrado a los iraníes. La operación requería el visto bueno del gobierno de los Estados Unidos. McFarlane aseguró a los israelíes que ese visto bueno estaba dado.

En 1985 McFarlane se entrevista con Ronald Reagan en el hospital naval de Bethesda donde el presidente estaba convaleciente de una operación de cáncer de colon. En esa entrevista McFarlane le informa de las relaciones que Israel mantenía con un grupo opuesto al ayatolá Khomeni los cuales intentaban entablar una relación con EU y que para demostrar sus buenas intenciones estaban dispuestos a hablar con Hezbollah para intentar la liberación de los rehenes que estos mantenían prisioneros. Reagan justifica esta relación por creer que el establecimiento de relaciones con país estratégicamente localizado, y evitando que la Unión Soviética hiciera lo mismo, era un movimiento beneficioso. Aún cuando la venta de armas se establecía con un grupo iraní opuesto al ayatolá esta se realizaba a Irán.

Israel pidió permiso a EU para vender una pequeña cantidad de misiles antitanques BGM-71 TOW al grupo de iraníes opuestos a Jomeni para demostrar que tenían conexión con el gobierno de los Estados Unidos. Reagan rechazó inicialmente el plan pidiendo que Israel enviara la información que demostrara que el grupo iraní eran opuestos al "terrorismo" y habían luchado contra él. Una vez aportada la información requerida Reagan autoriza la transacción. En la autobiografía que publico Ronald Reagan en 1990 este afirma que confió en que se liberarían los rehenes y que pidió al grupo opositor iraní que hiciera todo lo posible para que Hezbollah liberara a los rehenes que tenía en su poder.

Según publico el diario New York Times, Estados Unidos suministró las siguientes armas a los iraníes:
20 de agosto de 1985: 96 TOW misiles anti-tanque.
14 de septiembre de 1985: 408 TOWs más.
24 de noviembre de 1985: 18 Hawk misiles anti-áereo.
17 febrero de 1986: 500 TOWs
27 febrero de 1986: 500 TOWs
24 mayo de 1986: 508 TOWs y 240 piezas de repuesto para ellos.
24 de agosto de 1986: más piezas de repuesto para los TOWs.
28 de octubre de 1986: 500 TOWs.

En julio de 1985 los primeros misiles anticarro llegaron a Irán de la mano del traficante de armas llamado Manucher Ghorbanifar, que era amigo del primer ministro de Irán MIR-Hossein Mousavi. Horas después de recibir las armas la Jihad islámica liberó a Benjamin Weir.

McFarlane dimitió el 5 de diciembre de 1985 alegando motivos personales y es sustituido por John Poindexter. Dos días después le propone a Reagan algunos cambios en las transacciones de armas a Irán; en vez de mandar las armas al grupo de oposición iraní se mandarían a mandos moderados del ejército iraní. Aún con la oposición del Secretario de Estado George Shultz y el Secretario de Defensa Caspar Weinberger, Ronald Reagan autoriza el plan. Reagan dijo en aquel entonces "We were not trading arms for hostages, nor were we negotiating with terrorists " McFarlane, ya fuera de la administración, viajó a Londres para negociar con los israelíes y Ghorbanifar para que este último persuadiera a Irán para que utilizara su influencia con los grupos que mantenían rehenes en el Líbano antes de nuevas entregas de armas. Ghorbanifar rechazado dicho plan.

El día en que dimite McFarlane, Oliver North, asistente militar al Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, propone un nuevo plan para la venta de armas a Irán. En este nuevo plan se propone que Estados Unidos venda directamente las armas a Irán y que una parte de las ganancias de dicha venta vayan a financiar a los contras nicaragüenses. North propuso una cantidad de 15 millones de dólares y Ghorbanifar suma 41% de sus propios beneficios.

El plan de North contó con el apoyo de varios miembros del Consejo de Seguridad Nacional y Poindexter lo autorizó sin la notificación al presidente Reagan entrando este en efecto.

Los iraníes rechazaron comprar las armas al precio que se les ofrecía al ser este muy elevado debido a los beneficios que querían obtener North y Ghorbanifar. En febrero de 1986 se envían mil misiles anti carro TOW y entre mayo y noviembre más armas y pertrechos.

Ambas acciones, la venta de armas a Irán y la financiación de la Contra nicaragüense intentaron evitar las limitaciones que tanto la propia política de la administración del gobierno de Estados Unidos como su Congreso, a través de la conocida como "enmienda de Boland" habían hecho públicas Bajo la argumentación que se podían buscar fondos provenientes de los sectores privados y de otros países para la consecución de sus fines por parte del presidente (o en este caso la administración).

La financiación por terceros países quedó en evidencia cuando Fawn Hall, secretario de North, se equivocó con el número de la cuenta suiza en que se gestionaban los pagos e ingresó a un ciudadano de ese país 10 millones de dólares en su cuenta. El dinero procedía del Sultán de Brunei a quien se le devolvió con intereses. También hay indicios de la implicación de los gobernantes de Arabia Saudí .

El 7 de enero de 1986, Poindexter propuso al presidente una modificación del plan aprobado: en vez de la negociación con el grupo político iraní moderado, se negociaría con los miembros moderados del gobierno iraní. Poindexter dijo a Reagan que Ghorbanifar tenía conexiones importantes dentro del gobierno iraní, así que con la esperanza de la liberación de los rehenes, Reagan aprobó esta modificación del plan. En febrero de 1986, las armas fueron enviadas directamente a Irán por los Estados Unidos (como parte del plan de Oliver North, sin el conocimiento del presidente Reagan) y ninguno de los rehenes fue liberado. McFarlane viaja a Teherán para entrevistarse con el grupo político iraní moderado y lograr la liberación de los rehenes que quedaban en el Líbano. Estas negociaciones fallaron al pedirse demandas como que Israel se retirara de los Altos del Golán.

A finales de julio de 1986 Hezbollah liberó a otro rehén, al padre Lawrence Martin Jenco. Después de esta liberación el jefe de la CIA William Casey pide que se autorice un envío de las pequeñas piezas del misil a las fuerzas militares iraníes como forma de expresar gratitud y prevenir ejecuciones de rehenes. En septiembre y octubre se secuestran a tres estadounidenses más (Frank Reed, Joseph Ciccipio y Edward Tracy) luego liberaron a David Jacobsen y aunque los secuestradores prometieron liberar a otros dos esto nunca se hizo.

El narcotráfico

La ayuda a la contra nicaragüense provenía de tres fuentes: la CIA, el tráfico de armas a Irán y el tráfico de drogas y en ella colaboraba cubanos exiliados en Miami, no encontrándose evidencia de que autorizó este plan

El Cartel de Medellín montó una infraestructura en Yucatán para facilitar la introducción de cocaína en EU. Para esta operación, según documentos hechos públicos recientemente por el gobierno estadounidense, relacionados con el caso Irán-Contras, contó con el apoyo de la CIA. Los traficantes de droga colombianos apoyaban económicamente a la Contra a cambio de facilidades para introducir droga en EU.

Las relaciones entre la CIA y el cartel de Medellín quedaron de manifiesto en las declaraciones de Ernest Jacobsen, agente de la DEA, ´en la investigación que la Cámara de Representantes de Estados Unidos abrió sobre el escándalo Irán Contra.

El líder de la resistencia misquita Steadman Fagoth, según informaciones internas de la CIA planeó hacerse con parte de la droga colombiana para financiar su guerrilla antisandinista. Hay también constancia de la relación que mantuvo Manuel Antonio Noriega, presidente de Panamá en ese tiempo con la CIA, sus actividades con el trafico de drogas y la vinculación con la financiación de la guerrilla antisandinista.

Según publicó Gary Webb en el periódico Mercury News de San José, California (EU), la CIA vendió toneladas de cocaína en Estados Unidos durante esos años para pasarle las ganancias a la contra nicaragüense, según el propio Webb la información la obtuvo de "informes desclasificados, testimonios dados en cortes federales, cintas grabadas en secreto, transcripciones de cortes nacionales e internacionales y cientos de horas de entrevistas en los últimos 12 meses" con la ayuda de dos compañeros periodistas Georg Hodel y Leonore Delgado. La serie de artículos periodísticos se denominó " Dark Alliance" y dio lugar al libro del mismo nombre.

Gary Webb apareció muerto en 2004 , siendo calificado inmediatamente como suicidio. Las investigaciones posteriores apuntan a acción de terceros