Tlaskamati

domingo, 8 de noviembre de 2009

Historia de amor? El lado hedonista del lipe? en fin...


MONUMENTO DE LUZ A PROCER DESCONOCIDO




Pocos se explican la razón del mausoleo de luz que se mando a construir a la memoria de Juan Camilo Mouriño. Pocos atinan a entender porque todos los días, a las 6:40 de la tarde, deberán encenderse poderosas luces para recordar a prócer desconocido.
El monumento en cuestión es una “rosa de los vientos” de cuyo centro saldrá un haz de luz multicolor que alcanzará 8 mil pies de altura. Unos 2 mil cuatrocientos metros.
Casi 400 debajo de donde pasan los aviones que aterrizan diariamente en el aeropuerto de la ciudad de México. Las autoridades informan que ya se aseguraron que las espectaculares luces no representaran riesgo alguno para los aviones que se aterrizan y que tienen que sobrevolar precisamente en ese lugar.
¡Válganos Dios! Sólo eso nos faltaba. Que la luz de Juan Camilo ilumine la vía al cielo. Porqué ese obsesivo homenaje a Juan Camilo?
Ni Hidalgo, ni Juárez, ni Morelos ni siquiera la virgen de Guadalupe tiene una llama motiva de ese tamaño que todos los días se alce hasta la frontera del cielo.
Será acaso Juan Camilo un héroe desconocido? Porqué se reservó el caso por los siguientes 12 años, cuando el gobierno sostiene que se trató de un error humano?
Sin embargo, “haiga sido como haiga sido”, aunque Juan Camilo y sus acompañantes hayan muerto como consecuencia de la lucha por el narcotráfico, porqué a Juan Camilo sí y no a tantos héroes que mueren todos los días en la lucha contra el narcotráfico?
Porqué el gobierno no homenajea de igual forma al General Brigadier, Arturo Esparza García, que junto con sus cuatro escoltas fue acribillado en García, Nuevo León, por cumplir con su deber?
Y no es que Juan Camilo no pueda tener el trato de héroe o de mártir. El problema es que si lo es, los mexicanos no sabemos por qué.
Quien lo puede saber cuando el expediente ha sido reservado por los próximos 12 años?
Aceptando la tesis del propio gobierno- que su muerte se debió a un accidente producto de la falla de los pilotos-, el monumento al prócer desconocido es ofensivo.
Y que para sus familias y amigos, Juan Camilo tuvo muchas virtudes, para sus adversarios y críticos tenía muchos defectos. Sin afán de restarle ninguna de sus extraordinarias dotes que le atribuyen sus amigos, ni acentuar los defectos que le imputan sus críticos; el hecho es que el joven Mouriño nunca proyectó una cualidad especial que no fuera la de ser el hombre más cercano a Felipe Calderón.
Y aunque para lograr ese lugar para el equipo del presidente, Juan Camilo debió haber tenido sus meritos, no se justifica que Calderón haya promovido un homenaje tan grandioso.
Qué pena. Los Mexicanos nunca tuvimos evidencias del “estratega” del que nos habla el presidente Calderón.
Los mexicanos nunca vimos a un Mouriño como un Napoleón, tampoco como un Morelos.
Y es que más bien dio la impresión de ser una persona como cualquier otra. En todo caso, parecía afable, buena gente, reservado y un tanto tímido.
El campechano apenas comenzaba a destacar en la política. Y eso por su relación con el presidente. No era el mejor orador, ni el más carismático, ni el más emotivo.
Nunca le escuchamos pronunciar por ejemplo, algún discurso, como aquel que llegó a pronunciar Luis Donaldo Colosio el 6 de marzo del 1994.
Tampoco supimos que hubiera escrito algún libro, ensayo o editorial, al menos como aficionado. Como aquellos que dice haber escrito Ramón Muñoz.
De haberlos publicado, posiblemente los mexicanos nos hubiéramos enterado oportunamente de esa “pasión por México” que tenia nuestro prócer, según dijo el presidente Calderón.
Que sepa, tampoco llegó a formar una corriente política dentro de su partido. Ni ejerció un liderazgo político como “el del jefe” Diego o del propio Felipe Calderón.
En todo caso, recurriendo a la metáfora del trineo que alguna vez mencionó el presidente Felipe Calderón, Juan Camilo ocupaba el lugar del segundo perro.
Su figura pública jamás alcanzó los tamaños de otros panistas también fallecidos en “accidentes” sospechosos como el de Manuel Clouthier y el de José Angel Conchello.
Y si se alega que lo que hace la diferencia son los tipos de accidentes, unos carreteros y otro aéreo, y que Clouthier y Conchello no eran secretarios de Estado cuando fallecieron, entonces cabria otras preguntas.
Porqué el presidente de la República no realizó un homenaje igual para honrar la memoria de Ramón Martin Huerta cuando llegó el aniversario de su muerte?
Nos pueden explicar los panistas porque no hay un busto semejante de Ramón Martin Huerta en el CEN del PAN?
Al fin y al cabo, Juan Camilo ya fue juzgado por Dios como se dice todavía en muchos pueblos de México.
Porqué insistir en traer al estrado en el que se llevan a cabo los rigurosos juicios de la historia que solemos hacer los inmisericordes humanos?


Por Felix Arredondo
Reporteindigo154

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