Tlaskamati

sábado, 11 de octubre de 2008

LA VORACIDAD DE LA PLUTOCRACIA




Viñeta publica en 'The Economist' en 1987 y rescatada por Paul Krugman en su blog en NYT.

viernes, 10 de octubre de 2008

jueves, 9 de octubre de 2008

CARTA A LOLA

Siete caídas sufrió el elote de mi mano antes de que mi hambre lo encontrara, siete veces mil veces he muerto y estoy risueño como el primer día…A la chingada muerte!!...
J. Sabines.
Así como sabines, Lola; tu entusiasmo te mantiene viva! Tu garra por vivir! El amor por tus hijos! No sé que será primero, pero seguramente el orden importa menos que el hecho de que te vemos airosa! Triunfante!
La vi caer a unos metros de mí, desfallecerse, los médicos diagnosticaron fractura de cadera en una paciente con diabetes, con problemas en la garganta, en la vejiga, anemia, etc…
Me platicaron que a la hora del translado a cirugía Lola se molestó con una de sus hijas cuando esta se dio cuenta de lo complicado de la operación. No era para menos! el llanto de su hija, pero Lola quería ánimos: “•$%&%& no ves que me pones nerviosa”! Expreso Lola.
Ahora te toca recuperarte y vivir con las ganas que te sobran! Implica más retos, pero que ha sido fácil para ti mujer? Tienes mucho que enseñarnos! Tu optimismo, tu fe inquebrantable, tu hambre de vivir!!

Alguien que te admira!

EL PEATON

miércoles, 8 de octubre de 2008

Cantemos al dinero

Una ironía válida en tiempos de crisis disimuladas y maquilladas por cómplices mediáticos, y de imperios sacudidos por petróleo; nos tocará ver resurgir un gigante o moriremos a su lado? Mejor…

Cantemos al dinero

Con el espíritu de la navidad cristiana.
No hay nada más limpio que el dinero,
ni más generoso, ni más fuerte.
El dinero abre todas las puertas;
es la llave de la vida jocunda, la vara del milagro,
el instrumento de la resurrección.
Te da lo necesario y lo innecesario, el pan y la alegría.
Si tu mujer está enferma puedes curarla,
si es una bestia puedes pagar para que la maten.
El dinero te lava las manos de la injusticia y el crimen,
te aparta del trabajo, te absuelve de vivir.
Puedes ser como eres con el dinero en la bolsa,
el dinero es la libertad. Si quieres una mujer y otra y otra, cómpralas, si quieres una isla, cómprala.
si quieres una multitud, cómprala.
(Es el verbo más limpio de la lengua: comprar.)
Yo tengo dinero quiere decir que me tengo.
Soy mío y soy tuyo en este maravilloso mundo sin resistencias.
Dar dinero es dar amor.
¡Aleluya, creyentes, uníos en la adoración del calumniado becerro de oro y que las hermosas ubres de su madre nos amamanten!

Jaime Sabines
De YURIA en VUELO DE NOCHE –CAPITULO IV- son el sarcasmo, la irreverencia, el humor ácido que roe la doble moral, la hipocresía, el cinismo y la pacatería de la burguesía (CANONICEMOS A LAS PUTAS, CANTEMOS AL DINERO, DIOS BENDIGA A SUS HIJOS), sin caer en la denuncia, el panfleto ni el tono adoctrinatorio; simplemente pasea sus aguzados ojos por el paisaje de valores de la sociedad de su tiempo y trata de digerir el espíritu de la época.

domingo, 5 de octubre de 2008

ASI FUE

Lo sentí, no fue una
Separación, si no un desgarramiento;
Quedó atónita mi alma, y sin ninguna
Luz, se durmió en la sombra el pensamiento.

Así fue; como un gran golpe de viento
En la serenidad del aire, ufano,
En la noche tremenda,
Llevaba yo en la mano
Una antorcha con que alumbrar la senda,
Y que de pronto se apagó: la oscura
Asechanza del mal y del destino,
Extinguió así la llama y mi locura.
Vi un árbol a la orilla del camino,
Y me senté a llorar mi desventura.
Así fue, caminante
Que me contemplas con mirada absorta
Y curioso semblante.

Yo estoy cansado, sigue adelante;
Mi pena es muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrí, gocé, sentí el divino
Soplo de la ilusión y la locura;
Tuve una antorcha, la apagó el destino,
Y me sentí a llorar mi desventura
A la sombra de un árbol del camino.

Luis G. Urbina.
cronista y crítico teatral en diversos diarios y revistas, entre otros EL Mundo Ilustrado y El Imparcial; de este último fue editorialista en 1911-12. Perteneció al grupo de la Revista Azul, fundada por Manuel Gutiérrez Nájera...

sábado, 4 de octubre de 2008

Desfiladero

Jaime Avilés


Hablan, y piden por temor el anonimato, los familiares del hombre que hace días se prendió fuego en Jalapa, en protesta contra el “gobierno” de Fidel Herrera Beltrán. “Nuestro tío Ramiro Guillén Tapia siempre fue pobre, jamás engañó a nadie y siempre luchó por los legítimos intereses de su gente. Siempre fue maestro y luchador social. Su integridad, sano juicio y honestidad fueron, son y serán siempre intachables, su propia pobreza lo probaba. Tenemos confianza en que él, que nunca se dio por vencido, siga luchando a través de su sacrificio, difundido por Amnistía Internacional, para que se exponga a la vergüenza pública a todos los corruptos gusanos gobernadores priístas, tan cínicos y desvergonzados como Ulises Ruiz, que ahora acabó con la activista estadunidense Sally Grace, una muchacha valiente con cara y corazón de ángel, asesinada la semana pasada en Oaxaca”.

El finado presidente del Comité Pro Defensa de los Derechos Humanos del Sur de Veracruz, agregan sus familiares en carta a Desfiladero, había anunciado en la prensa local que se inmolaría si los burócratas de Herrera Beltrán volvían a posponer la audiencia que ya le habían cancelado ¡106 veces consecutivas! A esos zánganos sin duda les causó risa la enérgica advertencia, y volvieron a plantarlo. El profesor Guillén, por lo tanto, se roció gasolina y se incendió, para convertirse en una antorcha que simboliza la desesperación, la rabia, el dolor y el cansancio de decenas de millones de mexicanos humillados y ofendidos por la frívola ceguera de un régimen que lleva al país a una catástrofe.

Otro ejemplo. Hace más de un año, por órdenes de Josefina Vázquez Mota, secretaria de Educación Pública, decenas de trabajadoras de Educación Indígena –antropólogas, sociólogas, pedagogas, etcétera– dejaron de recibir salario, vacaciones, aguinaldo, servicios médicos y demás prestaciones de ley, por negarse a mudar sus oficinas a un edificio dañado por los terremotos de 1985. En castigo, Vázquez Mota trató de doblegarlas por hambre. No lo consiguió. Ellas acudieron a los tribunales y la vencieron jurídicamente, obteniendo hace dos meses un laudo definitivo e inapelable, que les concede la razón y condena a la titular de la SEP a restituirlas a su centro de trabajo y pagarles todo lo que les adeuda, so pena de ser destituida e incluso llevada a prisión. ¿Ah sí? Pues ahora Vázquez Mota se carcajea del fallo emitido por el Tribunal Superior, tal como los burócratas de Jalapa se burlaron del profesor Guillén.

En Villahermosa, mientras tanto, se viven horas de intensa angustia. Otro inepto, el gobernador tabasqueño Andrés Granier, ordenó abrir un canal de 120 metros de largo, 150 de ancho y uno de hondo, para evitar que el río Grijalva inunde el centro de la ciudad como el año pasado. Después de perder 12 meses en amontonar costalitos de arena por todas partes, porque su administración evaporó (¿en beneficio de quién?) los fondos federales que había recibido para construir un “sistema hídrico” de mayor eficacia, Granier tomó una ridícula decisión de última hora y ayer lanzó a la Policía Federal Preventiva contra los habitantes de los ranchos afectados por la medida. Anoche, por lo tanto, había decenas de personas golpeadas y presas, mientras la ciudad aguardaba que lo peor ocurriera en cualquier momento.

Cinco meses atrás, el gobierno fascista de Myanmar (la antigua Birmania) supo que un poderoso ciclón se dirigía a la parte central de esa desdichada nación asiática. Aunque conocía la ruta del meteoro, la dictadura no tomó precauciones ni puso en alerta a la población. La noche del jueves primero de mayo, ráfagas de viento de 240 kilómetros de velocidad golpearon por sorpresa playas, campos, ciudades y aldeas, ocasionando la muerte de 134 mil personas y dejando sin vivienda a 2 millones más que perdieron todo bajo las aguas. El pasado lunes, ante el derrumbe del sistema financiero estadunidense, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, dijo en español pero con fuerte acento birmano: “Vamos a respetar la regla de no componer lo que no está roto”.

Con una alegría equiparable a la de Vázquez Mota y Herrera Beltrán, Carstens quiso reirse así del llamado que el domingo en el Zócalo había hecho Andrés Manuel López Obrador, al proponer un acuerdo entre todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión para forjar un plan anticrisis. Este, como es obvio, debe garantizar que no se privatice la industria petrolera, además de reducir en 200 mil millones de pesos los gastos superfluos del Poder Ejecutivo y diseñar políticas que reactiven el mercado interno y protejan a los sectores más débiles. Carstens, conviene repetirlo, contestó: “No vamos a componer lo que no está roto”, como si el país no estuviera ya hecho añicos.

jueves, 2 de octubre de 2008

Tlatelolco, el infierno


2 de octubre, 40 años de impunidad
Gustavo Castillo García


Después de los enfrentamientos del 2 de octubre, un grupo de jóvenes vela a uno de sus compañeros muertos en Tlatelolco
Foto Alfonso Talavera


El Frente de Lucha Estudiantil de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) distribuyó un volante en el que se decía: “Tu participación en este movimiento, pueblo de México, es fundamental. No puedes dejar que tus hijos sean masacrados; no puedes permanecer indiferente en estos momentos de crisis; que tu participación directa y decidida haga temblar al gobierno gorila de (Gustavo) Díaz Ordaz, que cada día se ensaña más contra las clases explotadas de México”. No obstante, la masacre ocurrió la tarde de un día como éste, hace 40 años.

Aquel 2 de octubre, en el ámbito político nacional ya se ventilaba la sucesión presidencial y dos de los principales aspirantes eran el general Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF), y Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación.

Winston Scott, quien era el jefe de la estación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en México, “era un declarado anticomunista que creía que era justificado el apoyo a las dictaduras militares con el fin de impedir que la izquierda pudiera acceder al poder en México y otros países de la región”, según describe el libro de Jefferson Morley, Our Man in Mexico.

Para esa fecha, Luis Echeverría; Gustavo Díaz Ordaz; el general Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial (EMP); Fernando Gutiérrez Barrios, jefe de la Dirección Federal de Seguridad (DFS); Antonio Carrillo Flores, secretario de Relaciones Exteriores; Joaquín Cisneros, secretario particular de Díaz Ordaz; Emilio Bolaños, sobrino del presidente, y Humberto Carrillo Colón, agregado de prensa de la embajada de México en Cuba, estaban al servicio de la CIA como parte de la Operación Litempo, según informes desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos, el libro Our Man in México y el documental La conexión americana, producido por Carlos Mendoza, director del canalseisdejulio.

A pesar de ello, la CIA envió a Washington, el 9 de septiembre de ese año, un informe en el que consideraba que “no era posible predecir los efectos del movimiento estudiantil”.

La agencia de espionaje estadunidense contaba, además de la red de funcionarios mexicanos, con unos 30 elementos desplegados en nuestro país. Era la oficina más grande en América Latina, según revelaciones de Philip Agee, agente de la CIA que desertó en 1968, “por cuestiones de conciencia”, tras la masacre en Tlatelolco.

El general Mario Ballesteros Prieto, jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), sería el encargado de poner en práctica la llamada Operación Galeana en Tlatelolco, y al igual que el coronel Manuel Díaz Escobar, era anticomunista.

Ballesteros Prieto y Díaz Escobar habían participado en las negociaciones para la creación de un Sistema Hemisférico de Defensa contra el Comunismo, patrocinado por Estados Unidos.

En Tlatelolco había unos 10 mil soldados, decenas de francotiradores apostados en las azoteas de los edificios contiguos a la Plaza de las Tres Culturas –190 fueron detenidos tras una primera balacera. Este último número de elementos coincide con los empleados de Limpia y Transportes que Díaz Escobar había mandado como grupo de choque al Zócalo el primero de agosto–, reportes oficiales documentan que la mayoría fueron enviados desde un día antes por el EMP.

Según un reporte de la CIA, a finales de agosto de 1968 el movimiento estudiantil había afectado la atmósfera preolímpica.

Los hechos

A las 10 de la mañana del 2 de octubre, en la casa del rector Javier Barros Sierra, los representantes gubernamentales para el diálogo, Jorge de la Vega Domínguez y Andrés Caso Lombardo, “se entrevistan con los representantes estudiantiles Gilberto Guevara Niebla, Anselmo Muñoz y Luis González de Alba; aunque es respetuoso, el diálogo es áspero. La representación estudiantil intenta establecer las tres condiciones previas para que hubiera diálogo: la salida inmediata de las tropas que estaban ocupando el casco de Santo Tomás, el cese de la represión y la libertad de todos los jóvenes aprehendidos a partir de la intervención del Ejército en Ciudad Universitaria.

“Los emisarios señalaron que no aceptaban las condiciones previas al diálogo”, confesó Caso Lombardo al Ministerio Público durante una declaración ministerial en 2003.

Asimismo, “en la reunión con los estudiantes se convino en que el propio 2 de octubre, a las seis de la tarde, se tendría una reunión en el domicilio de Andrés Caso Lombardo (…) pero los trágicos acontecimientos de ese día en la noche modificaron radicalmente la situación”, agregó el propio Caso Lombardo en su declaración.

La masacre

“Llegué a las 4:45 y la plaza estaba casi llena. Subí a la terraza del tercer piso del edifico en el que se hallaban los líderes, sorprendiéndome al ver sólo a unos cuantos. Uno de ellos, que se notaba muy nervioso, dijo que se había demorado porque carros blindados y camiones llenos de soldados estaban desalojando a la gente de la plaza”, escribió Oriana Fallaci, en La Voz de México, diciembre 1968.

El relato oficial contenido en el libro blanco del 68, elaborado en ese tiempo por la Procuraduría General de la República, fue que “a las 5:15 de la tarde empezó el mitin-manifestación en la Plaza de Tlatelolco, estando presentes, en los corredores del tercer piso del edificio Chihuahua, los principales y más agresivos líderes del llamado Consejo Nacional de Huelga”.

En tanto, la crónica publicada en Excélsior (3/XI/68), refiere que “desde una hora antes, centenares de manifestantes –estudiantes, hombres y mujeres, señoras con niños– habían comenzado a congregarse.

“Entre los asistentes cundió el rumor de que había decenas de agentes policiacos, vestidos de civil, entre ellos.”

Luego de la participación de un par de oradores, dos helicópteros comenzaron a sobrevolar la zona. La multitud se calculaba en unas 5 mil personas. Cuando terminaba de hablar el cuarto orador, habían transcurrido escasos 45 minutos.

Para ese momento, Florencio López Osuna, representante del Politécnico, ya había anunciado que se cancelaba la marcha hacia el casco de Santo Tomás.

“De pronto, tres luces de bengala aparecieron en el cielo. Caían lentamente. Los manifestantes dirigieron, casi automáticamente, sus miradas hacia arriba. Y cuando comenzaron a preguntar de qué se trataría, se escuchó el avance de los soldados. El paso veloz de éstos fue delatado por el golpeteo de los tacones de sus botas. Luego inició la balacera”, publicó Excélsior.

El libro blanco del 68 señala: (…) después de varios discursos incendiarios, hacia las 6:15 de la tarde, el mitin terminaba. Algunas unidades del Ejército estaban apostadas cerca de la plaza para impedir que los manifestantes marcharan a ‘recuperar el casco de Santo Tomás’ como habían anunciado días antes”.

Nada dice de las bengalas ni tampoco de que el general José Hernández Toledo supuestamente resultó herido cuando pedía a los asistentes que desalojaran la plaza.

Las crónicas periodísticas refieren que tras escucharse el avance de los soldados “inició la balacera. Con ello la confusión. Nadie observó de dónde salieron los primeros disparos. Pero la mayoría de los manifestantes aseguraron que los soldados, sin advertencia ni previo aviso, comenzaron a disparar.

“Entonces, la Plaza de las Tres Culturas se convirtió en un infierno. Las ráfagas de las ametralladoras y fusiles de alto poder zumbaban en todas las direcciones. La gente corría de un lado a otro”. Los militares se apoderaron del lugar. Francotiradores que después se sabría eran elementos del EMP, habían disparado contra los soldados dirigidos por el general Crisóforo Mazón Pineda.

Sin embargo, el libro blanco del 68 señala que los autores de los disparos habían sido “grupos juveniles armados” y los “francotiradores, casi todos estudiantes”.

Cuando casi concluía el mitin en la Plaza de las Tres Culturas, efectivos del Ejército perpetraron su incursión Fotograma del documental Tlatelolco, las claves de la masacre, producido por el canalseisdejulio

Los enfrentamientos duraron hasta la madrugada del 3 de octubre. Hubo más de mil 500 detenidos por elementos militares, agentes de la DFS y de la Policía Judicial Federal, que integraban el Batallón Olimpia. Fueron trasladados al Campo Militar número Uno, refiere el documento gubernamental titulado Apuntes sobre Tlatelolco, en el cual se afirma que “la actuación del Ejército (…) se ajustó a un criterio de mesura”.

Según este documento, “los elementos que forman parte de los cuerpos de policía, de seguridad y del Ejército, se limitaron exclusivamente a dar garantías a la ciudadanía mexicana y su intervención fue incitada y calculada por quienes han propiciado este movimiento”.

Sin embargo, el informe histórico de la extinta Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado revela que un teniente de apellido “Salcedo, a la orden de Gutiérrez Oropeza, apostó elementos en un departamento de la cuñada de Luis Echeverría en el edificio Molino del Rey, y otros elementos en los edificios Chihuahua, 2 de Abril y en la parte baja de los edificios alrededor de la plaza, incluso de la zona cercana a la Vocacional número 7.

“Conforme a documentos desclasificados de la Sedena, con informes de inteligencia enviados al Departamento de Defensa de Estados Unidos, el EMP, contraviniendo o malinterpretando las órdenes del general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, utilizó francotiradores para inducir una respuesta armada por parte del Ejército y que ésta se generalizara provocando una masacre que aniquilara el grupo nacional movilizado.”

El 2 de octubre de 1968, miles de asistentes al mitin en Tlatelolco escuchaban a los oradores del Consejo Nacional de Huelga en la Plaza de las Tres Culturas; instantes después, caerían las bengalas y se desataría la masacre Foto Archivo

Oficialmente se contabilizaron 39 muertos civiles y dos militares, el número real de víctimas se desconoce. El general Alberto Quintanar reveló en 2002 a La Jornada, que “entre ocho y nueve camiones de redilas, sin logotipos, se utilizaron para sacar de Tlatelolco los cuerpos de quienes murieron el 2 de octubre de 1968”, los transportes eran similares a los que utilizaba el servicio de limpia del DDF, la oficina que dirigía el coronel Manuel Díaz Escobar

El gobierno de Díaz Ordaz responsabilizó a grupos comunistas de la revuelta juvenil.

Sin embargo, la CIA no tuvo ningún dato que corroborara que China, la Unión Soviética o Cuba tuvieran vínculos con el movimiento estudiantil, pero la noche del 2 de octubre, el embajador de Estados Unidos en México, Fulton Freeman, pidió al general García Barragán que declarara el estado de sitio y que asumiera el poder.

El militar, según sus documentos personales, rechazó la propuesta y públicamente dijo que no se suspenderían las garantías individuales.

Diez días después se inaugurarían las que fueron llamadas Olimpiadas de la paz.