Tlaskamati

viernes, 6 de marzo de 2009

Código Denise Dresser: La Salida de Tellez





Mi otra novia: Denise Dresser

LOS PARAISOS FISCALES...Estafa de Stanford




Por fin la reguladora de valores bursátiles de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) despertó de su letargo y su ceguera selectiva, y descubrió con 20 años de atraso la estafa del Grupo Financiero Stanford (GFS), con sede en Houston, Texas, por hasta ahora 8 mil millones de dólares, en la que se encuentran implicados mexicanos inversionistas y narcopolíticos.

El fraudulento GFS contaba con un capital por 51 mil millones de dólares y 30 mil clientes en más de 120 países, pero sus operaciones delincuenciales afectaron al sur de Texas, el Caribe y Latinoamérica (Venezuela, México, Perú, Ecuador, Colombia, etcétera).

Paul Waldie, de The Global and Mail (26/2/09), expone que en el consejo de administración del fraudulento GFS aparecen el venezolano Luis Giusti, furibundo neoliberal y anterior presidente de Petróleos de Venezuela SA (que en su época no ganaba dinero), y otro entreguista del petróleo: Jorge Castañeda Gutman, anterior canciller foxiano y quien no necesita presentación por sus recurrentes escándalos locales y globales.

El lavado y la estafa Stanford exhiben varias vertientes a investigar, con mayor ahínco en América Latina, donde hasta las tres cuartas partes de los 8 mil millones de dólares birlados en certificados de depósito habían sido comprados en sus oficinas regionales (The Financial Times, 19/2/09). Según el rotativo británico, en Venezuela se esfumaron 2 mil millones de dólares, debido a la fuga de capitales que huían del socialismo del siglo XXI de Chávez.

Justicia divina: la plutocracia venezolana huyó de Chávez para caer en las garras del neoliberal Castañeda Gutman, miembro del consejo de administración del fraudulento GFS. Castañeda Gutman y algunos aliados locales se han caracterizado por su estéril campaña propagandística de demolición permanente a la efigie de Chávez, quien se ha de estar muriendo de risa: dos de sus peores enemigos, el neoliberal entreguista del petróleo venezolano Luis Giusti y el locuaz ex canciller foxiano Castañeda Gutman, han sido mancillados por el escándalo de la estafa Stanford.

Por alguna razón, los medios anglosajones han insistido en la vertiente del lavado del fraudulento GFS con el cártel del Golfo (The Sunday Times, 22/2/09).

The Houston Chronicle (20/2/09) asevera que las autoridades de Estados Unidos sabían desde hace una década (sic) que el GFS del filántropo y frívolo sir (sic) Allen Stanford operaba en el paraíso fiscal de Antigua (en el Caribe) con los “cárteles de la droga”, jefaturados por Amado Carrillo Fuentes, que habían depositado 3 millones de dólares en 10 cuentas. ¿Solamente 3 millones?

El periódico texano asevera que la conexión del lavado ha pasado a segundo lugar frente a las investigaciones tardías de la reguladora de valores bursátiles SEC. ¡Lástima!

No se entiende la razón por la cual las agencias de investigación de Estados Unidos, delincuenciales y financieras, tardaron más de 10 años en exponer las hazañas de Stanford.

La DEA ha confirmado los lazos potenciales (sic) entre Stanford y los traficantes de droga de América Latina, pero arguye que es muy difícil (sic) probar con documentos un fraude o el lavado. Pues sí: de eso trata la desregulada globalización financiera y la contabilidad invisible en los paraísos fiscales como Antigua.

El problema no son los depósitos ilícitos, sino los paraísos fiscales y su desregulación, es decir, la ausencia absoluta de vigilancia y transparencia.

¿Cómo supieron, entonces, que el cártel del Golfo y Amado Carrillo depositaron 3 millones de dólares en 10 cuentas diferentes en Antigua?

A diferencia de la DEA y la FBI, ¿cómo Ernesto Zedillo; su secretario de Hacienda, el tamaulipeco José Ángel Gurría Treviño, y el gobernador del Banco de México, el cordobista Guillermo Ortiz Martínez, no se enteraron hace 10 años de tales depósitos? ¿No fueron informados por la DEA y la FBI, pese a los vínculos del TLCAN?

Según The Independent (22/2/09), la FBI sabía del lavado de dinero y la conexión con el cártel del Golfo desde hace 20 años. ¡Uf!

Para Wayne Madsen, connotado periodista investigador, Stanford es la bisagra en la maquinaria del lavado de dinero sucio por los servicios de inteligencia de Estados Unidos (Atheo News, 24/2/09). Más allá de la develación del financiamiento electoral a los políticos de ambos partidos de Estados Unidos, Wayne Madsen aduce que las operaciones de GFS, en una extensa red de paraísos fiscales (Antigua, Monserrat, Isla Vírgenes de Estados Unidos, etcétera), surgen como una mala noticia para la CIA, que puede ver interrumpidas sus operaciones de lavado de dinero ilegal. ¿A poco blanquea la CIA?

Tampoco es el momento idóneo para el estallido de la estafa Stanford, posterior al mayor fraude en la historia de la humanidad, perpetrado por el banquero estafador Bernard Madoff.

La agencia española Efe (1/11/08) señala que desde noviembre el gobierno de Chávez había capturado a tres empleados en la rama venezolana de Stanford Bank que se cree eran espías de Estados Unidos. ¿Habrá detonado tal captura el estallido de la estafa Stanford?

Hace dos años (6/3/07), Wayne Madsen había reportado las andanzas de Stanford y sus vínculos texanos con el Grupo Carlyle (conglomerado bushiano de energía y telecomunicaciones del que fue representante el estigmatizado Luis Téllez Kuenzler). Sin tapujos, Madsen vincula al banco texano Stanford con la familia Bush. ¿Será?

Wayne Madsen afirma que Antigua es el principal centro de las actividades del lavado de dinero en el Caribe de la mafia (¡súper-sic!) de israelíes de origen ruso, y coloca la estocada: Stanford, Houston, los bancos en los paraísos fiscales y los estupefacientes conforman el estofado perfecto para otra operación criminal de la familia Bush, ligada a la CIA. ¡Ah, caray!

¿Cuál habrá sido el papel en todo este enjambre fraudulento de varios niveles de Jorge Castañeda Gutman, socio del estafador sir Allen Stanford? Mínimo se deben exponer a la luz pública sus cuentas bancarias locales y foráneas.

Resulta imperativo para el gobierno calderonista panista, que alardea del combate callejero al narcotráfico desde el punto de vista militar, profundizar el escrutinio del lavado de dinero de los cárteles mexicanos en el GFS desde el punto de vista financiero, a nuestro juicio uno de los principales lugares para su abolición.

La PGR debe citar al ex canciller foxiano Castañeda Gutman, con fuertes vínculos con el megaespeculador George Soros, a declarar sobre su colaboración con el estafador sir Allen Stanford, para que ilustre a la nación quiénes fueron sus clientes mexicanos y foráneos por encima de toda sospecha.

Bajo La Lupa
Alfredo Jalife R.

jueves, 5 de marzo de 2009

Yo soy Jacinta





Y ella es una mujer indígena, otomí, de 42 años. Acaba de ser sentenciada a 21 años de cárcel. Aunque usted no lo crea, por el secuestro de seis agentes armados de la AFI. Sí, leyó usted bien. Fue acusada con otras dos mujeres. Un juez la halló culpable porque, para él, la prueba presentada por la PGR fue contundente: una fotografía de un diario local donde aparece Jacinta asomándose al borlote de lo que pasó en su pueblo hace tres años ya.

El 26 de marzo de 2006 seis AFI llegaron amenazantes y sin uniforme a Santiago Mexquititlán, en Querétaro. Ahí, en el tianguis, Jacinta y sus compañeras vendían aguas frescas. Llegaron los agentes y comenzaron con destrozos, despojos y exigencias de tributo con lujo de violencia quesque por hallar mercancía pirata. Fuenteovejunescamente, los pobladores cercaron a los intrusos para exigirles identificación y la orden que justificara su proceder. Éstos se negaron, pero también se rajaron. La tensión crecía y comenzaron los gritos de protesta y justicia de la gente por tanto abuso. A llamado de los intrusos se apersonaron un agente del MP y el jefe regional de la AFI. Prometieron reparar los daños con mercancía decomisada —más bien robada— de otros tianguis, de otros pueblos. Ante la negativa popular se comprometieron a compensarlos con dinero. Se fueron y dejaron “en garantía” a un agente que no fue molestado. Regresaron a las siete y pagaron lo pactado.

Pero se la guardaron al pueblo. Y se desquitaron con Jacinta, a la que el 3 de agosto llevaron con engaños a la ciudad de Querétaro. Ahí la acusaron falsamente; ahí la juzgaron de inmediato en español, cuando sólo hablaba otomí; ahí presumieron su culpabilidad antes que su inocencia; ahí la tienen presa; ahí la sentenciaron a 21 años de prisión; ahí le destrozaron la vida y a su familia.

Así, Jacinta es una víctima más de la intolerancia rabiosa que caracteriza a los gobiernos panistas como el que ahí encabeza Francisco Garrido Patrón, que no ha movido un dedo en defensa de una de sus gobernadas. ¿Cómo si es una india de pueblo?

Así se repite la historia de la furia discriminatoria y racista de los poderosos en este país. Como cuando se les inventaron delitos a Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, indígenas ecologistas de Guerrero que lucharon contra los caciques talamontes. Una vez más el menosprecio inhumano que nos avergüenza en la memoria de doña Ernestina Ascensio, abusada y asesinada por militares y muerta por diagnóstico presidencial de gastritis crónica. Nomás acordémonos de Aguas Blancas y Acteal. De Atenco, condenados a más de un siglo de cárcel por defender sus tierras. Otra vez la más brutal represión de estos gobiernos contra los que se atreven a alzar la voz ante las injusticias.

Hay ahora un movimiento encabezado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, al que me sumo gustoso, para exigir juicio justo y liberación de quien sólo ha cometido tres grandes pecados en este país: ser mujer, ser indígena y ser pobre. Por cierto, se llama Jacinta Francisco Marcial. Y yo soy ella.

PD. ¿Esto también es falso, señor Medina Mora?

Ricardo Rocha

Para ilustrar al Pelele,..."Después de todo, la palabra de mañana estará hecha con lo mejor del silencio de hoy"Jaime Torres Bodet


Mediodía


Tener, al mediodía, abiertas las ventanas

del patio iluminado que mira al comedor.

Oler un olor tibio de sol y de manzanas.

Decir cosas sencillas: las que inspiren amor.


Beber un agua pura, y en el vaso profundo,

ver coincidir los ángulos de la estancia cordial.

Palpar, en un durazno, la redondez del mundo.

Saber que todo cambia y que todo es igual.


Sentirse, ial fin! , maduro, para ver, en las cosas,

nada más que las cosas: el pan, el sol, la miel . . .

Ser nada más que el hombre que deshoja unas rosas,

y graba, con la uña, un nombre en el mantel.




Fragmento del discurso pronunciado por don Jaime Torres

Bodet, en respuesta al que pronunció el licenciado Agustín

Yánez al ingresar, como socio de número, en la Academia

de la Lengua. Guadalalara, Jalisco, a 15 de septiembre de 1953.



... Cabría que mi alocución terminase aquí. Pero la Academia no dejaría de reprocharme un olvido que, de mi parte, seria punible: el de la gratitud que debemos a la hospitalaria ciudad en que se celebra nuestra reunión.

En su nuevo atavío de asfalto y piedra, Guadalajara sonríe al viajero con un donaire que no ha cambiado, pues el progreso de sus avenidas y de sus plazas acentúa su prestigio, sin disminuir en manera alguna su sortilegio. Ciudad que -como de Salamanca decía Cervantes- "enhechiza la voluntad"; población de horas transparentes, donde la luz es encanto y caricia el clima; cabeza de una heredad en cuyo perímetro las lenguas se cuentan por canciones; tierra alfarera y agricultura que ha sido siempre, para la poesía, la música y la plástica mexicanas reserva de emociones y de colores, de melodías y de metáforas, de símbolos y de formas; entidad en la cual vivir equivale a graduarse en quién sabe qué doctorados sutiles de simpatía, esto es: en un arte egregio, el de perdonar, y en un gusto señoril y humanísimo, el de comprender, el de comprender lo que se perdona.

Jalisco es un Estado al que la literatura mexicana tiene que agradecer concursos eminentes. Ya el recipiendario citó los nombres de quienes fueron colaboradores de -esta Academia. Al oírle, recordamos a José María Vigil, que dirigió durante años la Institución y que tanto hizo por el libro y por la historia del libro en México. Recordamos, igualmente, a otro Director de nuestra Academia, don José López Portillo y Rojas, de cuyo talento de novelista La Parcela es muestra tan encomiable; a don Victoriano Salado Álvarez, reconstructor de un pasado que investigó con ingenio y penetración, y a don Enrique González Martínez, maestro incomparable, poeta de todas las horas, señor de la bondad y de la templanza, que recorrió los senderos., visibles -y aun los ocultos- del placer y la congoja, sin que sus alegrías o sus tristezas enturbiasen jamás el paradigma de un alma pura, "soberbia en su abandono y activa en su descanso".

Quiero asociarme aquí al homenaje rendido a ese espléndido pabellón que fue, hace algunos lustros, bandera Literaria de las provincias, y no puedo dejar de inclinarme ante la memoria de un mexicano que no perteneció a esta corporación: don Mariano Azuela.

En su pluma, los de abajo encontraron a un intérprete de épica sobriedad, incisivo y trágico, de quien los silencios mismos describen las asperezas de ese paisaje -material y moral- por donde sus héroes avanzan hasta una cita, sin palabras, sin lágrimas, con la muerte. En la actualidad, la Academia cuenta con dos miembros nacidos en Jalisco: don Carlos González Peña, modelo de caballeros y de prosistas, que -no contento con enriquecer el acervo de nuestras letras merced a sus propias obras- lo ha inventariado en una historia de límpida autoridad. Y el más reciente, el licenciado Yánez, a quien saludamos en un andén ante dos expresos: el de los sueños, que su inspiración de escritor no ha de querer abolir, y el de las obligaciones humanas, que su civismo de gobernante acepta sinceramente. La conciliación de responsabilidades tan variadas no es siempre cómoda. Ante los deberes del hombre exterior, el hombre interior ha de verse en la urgencia -a veces- de pedir tregua a algunos, de sus propósitos más queridos. Pero, mientras tanto, la verdad, la belleza y el bien van madurando calladamente en cada acto de quien los cultiva sin egoísmos y sin recelos, a través de un destino atento a sus múltiples compromisos. Después de todo, la palabra de mañana estará hecha con lo mejor del silencio de hoy. Don Agustín Yánez: sea usted bienvenido entre nosotros. Sus amigos y sus lectores confiamos en que la vida no amengüe, en su espíritu, el fervor de una obra que ha comenzado con tanto acierto, para ilustración de las letras patrias.


LITERATURA ESPAÑOLA Y MEXICANA

Francisco Valdés Becerril

Juan Hernández Olvera


Jaime Torres Bodet (México, D.F.; 17 de abril de 190213 de mayo de 1974) fue un diplomático, escritor, ensayista y poeta mexicano, director general de la Unesco de 1948 a 1952. Su trabajo en la alfabetización ha sido reconocido, además de haber implementado la política de relaciones exteriores durante los inicios de la Guerra Fría. Se suicidó en 1974.("Secretario de Educación Pública")



miércoles, 4 de marzo de 2009

Téllez muerde el polvo... pero polvo divino




Luis Téllez mordió el polvo, pero, como en los buenos tiempos tricolores, es polvo divino. Por no callar, cayó el representante en México del Grupo Bush-Carlyle, pero lo hizo para arriba, porque si bien deja el gabinetazo de la continuidad, la larga cobija del inquilino de Los Pinos (a quien no importa lo que el ex funcionario salinista y zedillista se comió, sino lo que a él le puedan cargar con imprudentes grabaciones) lo cubrió con una asesoría en materia económica que se sacó de la manga.

Por obra y gracia del inquilino de Los Pinos, el osito parlanchín seguirá en la nómina de la Presidencia de la República, desde donde enriquecerá su de por sí abultada cartera de negocios para los prohombres del Grupo Carlyle, al que abiertamente sirvió por varios años antes de incorporarse al gabinetazo de la continuidad, en diciembre de 2006, como secretario de Comunicaciones y Transportes. Desde esta oficina, una de sus más graciosas decisiones fue devolver las concesiones carreteras a los mismos usufructuarios (sexenio de Salinas) que las reventaron y fueron rescatados por el erario (sexenios de Zedillo, Fox, Calderón y los que vengan, porque el adeudo es abultado). Un excelente negocio para esos consorcios, pero pésimo para la nación a la que supuestamente debía servir.

Va un pasaje de tal gracia, publicado en este espacio año y medio atrás: puntual y oportunamente, lo dijo el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, ante los senadores de la República (14 de marzo, 2007): no se darán concesiones carreteras a quienes ya las tuvieron... es falso que las autopistas retornen a los concesionarios originales (los amigos de Carlos Salinas), porque sus empresas fueron rescatadas por el gobierno federal, y en el hipotético caso de que dichos ex concesionarios intenten participar en la nueva temporada de licitaciones (cortesía de Felipe Calderón) tendrán que demostrar que en su momento no infringieron las normas (léase la ley), y muchos de ellos no cumplen con ese requisito.

¿Y qué sucedió? (6 de agosto de 2007). Que, como era de esperarse, lo falso (Téllez dixit) se convirtió en verdadero, y que siempre sí se otorgaron concesiones carreteras a quienes ya las tuvieron y fueron rescatados, caso concreto el del consorcio ICA el cual, asociado con Goldman Sachs Infraestructure Partners, oficialmente ganó la licitación del primer paquete de autopistas de Farac ofrecido por la continuidad. La historia, pues, se repite, en este capítulo llamado negocio redondo: rescatado por el erario 10 años atrás, ICA se queda con el mismo bloque carretero que el salinismo le concedió entre el 7 de noviembre de 1990 y el 27 de enero de 1993, y que el zedillismo se encargó de salvar el 27 de agosto de 1997. El erario (léase los mexicanos) lleva una década pague que te pague por los errores y excesos del gobierno (con sus distintos gerentes) y sus favoritos de la construcción (allí está el ejemplo de la Autopista del Sol), y resulta que los mexicanos seguirán pagando y, por ejemplo, los de ICA gozando del patrimonio nacional.

Un funcionario así debió ser cesado de inmediato. Pero no, tuvieron mayor peso unas grabaciones. Entonces, ¿qué le sabe el osito Téllez al hijo más que obediente, que éste decide extenderle alfombra roja para que el seguro servidor del Grupo Carlyle en México no se sienta ofendido ni desplazado? Probablemente se conocería si se difundieran las demás grabaciones por las que el hasta ayer secretario de Comunicaciones y Transportes pidió disculpas adelantadas. Pero todo indica que los mexicanos se quedarán con las ganas, porque tales cintas purificadas se utilizaron como moneda de cambio: se va el ex funcionario salinista-zedillista, y las guardamos bajo mil llaves. Dando y dando.

Y como pieza de recambio un leal y servil todólogo, sólo visto en los mejores tiempos del PRI. Juan Molinar Horcasitas ha sido de todo: investigador y profesor en y de ciencias políticas; coautor de libros, estudios y ensayos; articulista en prensa escrita y comentarista en medios electrónicos; ponente y conferencista; consejero electoral; subsecretario de Gobernación con Fox; vocero y diputado panista; integrante de los equipos de campaña y de transición del actual inquilino de Los Pinos y director del IMSS. De chile, de dulce y de manteca, pues, menos alguna actividad relacionada con las comunicaciones y los transportes, su nueva chamba, es decir, nada que lo acredite para el puesto. Ya se tiene el cotidiano espectáculo que brinda un bronco pianista metido con calzador como secretario del Trabajo, y van por más. Ahora un todólogo insertado a empujones en la SCT.

¿Sabrá el ex diputado brinca bardas (el mismo que en el Congreso reclamaba a la oposición su verdadera orgía y borrachera presupuestal por no apoyar la propuesta foxista) cómo funciona el sector que gentilmente le acaban de ceder? Parece que al inquilino de Los Pinos le da lo mismo el IFE, la academia, la seguridad social o las comunicaciones y los transportes.

¡Oh!, las nuevas prácticas panistas, con indeleble sello priísta: lo designo porque es mi ganapán, mi servicial amigo, aunque no tenga mínima idea de la tarea que le acabo de encargar. Y el país, una vez más, es el que paga los caprichos.

Carlos Fernández-Vega

Las paredes oyen...!!


“Aquí nos dedicamos a dar buenos narcotraficantes, ¡y muy buenos! Esa es la verdad. Los de Sinaloa pueden parecer lo mismo; a lo mejor siguen siendo narcos puros, pero aquí ya es otra línea: controlan todo. ¿La sociedad?, está desmadrada totalmente. Está muy cabrón que una voz se acerque a los tiras y les diga algo. La raza tiene miedo. Ustedes mismos, los periodistas, si tocan un nervio, se los empinan antes de que salgan de Matamoros. Eso no es miedo, es la verdad”,
lanza de un tirón Enrique, un sesentón que, asegura, ha conocido a jefes, jefes del narcotráfico en esta frontera, como Juan García Ábrego y Osiel Cárdenas.

Asegura que también tiene contacto con el actual comandante de la región, aunque hay uno que es nacional, y a ese se le respeta donde quiera.

El rostro bonachón y de aparente tranquilidad que se mira bajo el sombrero texano se contradice con el lenguaje de su cuerpo. Las manos de don Enrique van y vienen a su cintura, como si trajera un arma encajada; voltea en forma insistente hacia todos lados mientras suelta información en el único sitio donde accedió a hablar, el estacionamiento de un centro comercial.

Las paredes oyen

Porque en Matamoros, más que en ningún otro lugar de la frontera tamaulipeca, las paredes oyen, pero también lo hacen las banquetas, las mesas de café, los taxis, los vestíbulos de los hoteles, en fin, todo mundo y en todos lados puede delatar.

Por eso, este norteño que se presentó a sí mismo como empresario, sin especificar en qué actividad, guarda todo género de precauciones: Aquí las cosas han cambiado mucho; antes sabías por qué te iban a chingar, y si te escondías en las faldas de tu mujer y junto a hijos hasta te la perdonaban. Pero se rompió el código de honor que tenían los bandidos. Se han ido terminando esos valores.

En Matamoros habitan 550 mil personas, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), aunque la población flotante se calcula en 250 mil más. Estudios gubernamentales estiman que 43 por ciento de sus pobladores viven en situación de elevada pobreza, lo que explica el enquistamiento de la delincuencia organizada.

Miguel, quien pidió no publicar su apellido y es uno de los muchos empleados públicos que por seguridad duermen en Brownsville, Texas –población vecina ubicada en Estados Unidos–, sostiene que la problemática empieza porque a las ciudades fronterizas se las chingaron las maquiladoras. Las familias se han ido descomponiendo desde los años 70, cuando las madres se fueron a trabajar a las fábricas y sus hijos tuvieron que irse solos a la primaria, a la secundaria, a cualquier parte.

Aquí en Matamoros, delincuencia y juventud son vistos como una sola cosa. “Los jóvenes ven esto (el narcotráfico) como un hobby, como algo natural, porque a lo mejor todos tenemos un pariente o un amigo que está metido. Los güercos dicen: ‘veo al hermano de mi amigo que le está yendo a toda madre, y yo, por qué no’”, explica a su vez Efraín Hernández, representante del Instituto Tamaulipeco de la Juventud en Matamoros.

En esta población, camionetas y vehículos de lujo y otras unidades de uso que se adquieren en Estados Unidos desde mil dólares llenan durante el día las dañadas avenidas en las que sobresalen los centros comerciales.

El promedio de edad de la población es de 24 años (51 por ciento son mujeres) y escasos los centros de diversión y cultura. Uno de los puntos de mayor concurrencia son las pulgas, mercados en los que se adquieren artículos electrónicos y ropa de segunda mano.

Matamoros basa su actividad económica legal en la inversión directa. Operan 127 empresas maquiladoras que dan empleo a más de 53 mil personas.

Sin embargo, reportes gubernamentales refieren que en el llamado sector servicios, así como en los negocios relacionados con la importación y exportación de mercancías, se lava 30 por ciento de los recursos que obtiene el cártel del Golfo.

Los mismos informes, de los cuales La Jornada posee copias, precisan: El 70 por ciento de la población respalda, protege y alienta de distintas maneras la industria del narcotráfico. Se calcula que al menos mil viviendas, de las 116 mil que hay, son utilizadas como bodegas o casas de seguridad para guardar armas, cuidar secuestrados o migrantes.

En esta ciudad, nada ni nadie escapa a los ojos del cártel. Reportes de inteligencia militar consignan que taxistas, meseros, taqueros, empleados de hoteles y sus propios gavilanes o halcones, como nombran a sus vigías, cuidan de Tampico hasta Laredo y no dejan que otras aves aniden en sus lugares, que defienden con su sangre cuando alguien quiere ganarles.

Así dice el corrido dedicado a Osiel Cárdenas, poderoso ex líder del cártel del Golfo –hoy preso en Estados Unidos–, que cantaba Beto Quintanilla, fallecido en marzo de 2007, aparentemente de muerte natural, aunque todo mundo especula que lo asesinaron en revancha por el ajusticiamiento, en Reynosa, del cantante sinaloense Valentín Elizalde, en noviembre de 2006.

En esta ciudad ocurren homicidios de los que nadie debe dar cuenta. Periodistas de la región aseguran que si publicas algo que no guste a los jefes, lo menos que te puede pasar es una tabliza de la que no te levantas en una semana.

Trabajas para mí, cabrón

Cuentan que hace poco un reportero escribió de narcotienditas y de inmediato lo mandó traer el jefe de la plaza. Como no acudió el día que lo convocaron, al siguiente lo interceptaron cuando iba a dejar a su hijo a la escuela. Lo llevaron ante el patrón, lo hincaron delante del niño.

“El patrón le preguntó: ‘¿Para quién trabajas?’ En respuesta dio el nombre de un diario local. Los tablazos le llovieron. ‘¡Trabajas para mí, cabrón!’”, le gritó aquél.

Aquí aún no se olvida lo ocurrido en enero de hace cuatro años, cuando la guerra entre los cárteles del Golfo y de Sinaloa se libraba a todo lo largo de la frontera tamaulipeca. Una noche arribaron al hotel Ritz, ubicado en el centro, varias camionetas con hombres armados y la cara cubierta con pasamontañas.

Entraron al hotel, reunieron a 54 personas que habían llegado horas antes desde Chihuahua. Les exigieron identificarse y que explicaran los motivos de su viaje. Luego, de acuerdo con algunos testimonios, los desnudaron, los despojaron de sus documentos –incluidos pasaportes– y les ordenaron regresar a su tierra en los mismos autobuses. Ninguna autoridad informó del incidente.

El obispo de Matamoros, Faustino Armendáriz Jiménez, accede a hablar: Lo único que le queda hacer a nuestra población es resguardarse; lógicamente, no salimos en las noches, nos cuidamos de andar a deshoras, estamos lo menos posible en las calles.

En Matamoros hay, sin embargo, quienes en un rapto de cinismo sincero, asumen: “Nosotros no tenemos problemas. No hay broncas; esas se dan en otras partes, donde hay diferencias entre los grupos y al final se impone uno. Pero aquí no hay tanta violencia. Si tú ya sabes las reglas del juego, pues las acatas. Y a los que matan es por jotos, porque se le descompuso la voz al pelado. Pa’ qué busca uno; todo el mundo sabe jugar y todo mundo se hace pendejo.”

El obispo Armendáriz Jiménez, entrevistado al término de la misa dominical, pregunta si la grabadora ya está apagada. Y sólo entonces se sincera: “Aquí nadie habla nada de eso. Los periodistas que vienen de otros lados también deben tener cuidado. Si los detectan, en una de esas hasta los levantan y los desaparecen. No pregunte a nadie que no conozca, no confíe.

“Lo más que puedo hacer por usted es pedir que lo acompañe y lo proteja el Santo Niño de Atocha. Si no tiene nada que hacer por aquí, mejor regrésese…”

lunes, 2 de marzo de 2009

Comienzo y final de una verde mañana

Déjame despertarte con un beso
en la verde mañana que te espera
déjame celebrar la primavera
en el hermoso largo de tu cuerpo.

Déjame recorrer ese universo
que conozco sin limites y fronteras
déjame descansar sobre tu pecho
que calienta mi piel como una hoguera.

Déjame repasar tus accidentes
detenerme a palpar cada medida
humedecer tus ojos y tus fuentes
y penetrar al fondo de tu vida.

Déjame demostrar que diez noviembres
purifican el alma y el deseo
que al abrazarte aún mi cuerpo tiemble
y relajado en paz me duerma luego.

Déjame al despertar tener la dicha
de hablar y compartir nuestros anhelos
y en la mañana verde que termina
volver a repetir que te quiero.

Pablo Milanes