Tlaskamati

miércoles, 18 de febrero de 2009

Halliburton de plácemes...México convulso...




Petróleos Mexicanos (Pemex) asignó un nuevo contrato a la estadunidense Halliburton, señalada como objeto de favoritismos que la han llevado a convertirse en el principal contratista de la paraestatal mexicana con contratos que rebasan los 2 mil millones de dólares.

La petrolera informó que se asignaron contratos para elevar la seguridad y eficiencia durante las actividades de perforación de pozos por 98.7 millones de dólares, más 11.24 millones de pesos. A través de Pemex Exploración y Producción (PEP) se contrataron trabajos que consistirán en la instalación, recuperación y anclaje de empacadores de producción, retenedores de cemento, empacadores recuperables y accesorios para los pozos de la Región Marina, Paquete "A".

Apenas en noviembre de 2008 la dupla Halliburton México-Servicios Profesionales Petroleros (que también acompaña en esta ocasión a la estadunidense) ganó otro contrato de 4.6 millones de pesos más 3 millones de dólares.


Sobre la licitación cuyos resultados se dieron a conocer ayer, Pemex insistió en que se realizó con total transparencia, imparcialidad, e incluso durante todo el proceso de licitación se contó "con el acompañamiento preventivo de funcionarios de la Secretaría de la Función Pública y del Órgano Interno de Control de PEP" (Pemex Exploración y Producción).

Hasta hace un año Halliburton había obtenido 160 contratos con Pemex, por un monto total que superaba los 2 mil millones de dólares, casi una quinta parte de la inversión de la petrolera en un quinquenio.

Halliburton fue señalada como una de las principales beneficiarias de la reconstrucción de Irak gracias a sus vínculos con el ex vicepresidente de Estados Unidos, Richard Cheney, es presidente de la firma.




NOTAPEATONICA: Ayer tambien se da la noticia del descubrimiento de la mayor zona de yacimientos pertrolíferos en la zona de Chicontepec, Halliburton se lamea los bigotes cuando la reforma energética deja huecos que le permiten seguir incursionando en este negocio.
Sobre todo cuando esta zona descubierta es más de tres veces mayor a la de Cantarel, y no que no había bloques?? Y todas las mentiras y mitos que se plantearon...
?

lunes, 16 de febrero de 2009

No es una nota policiaca... "El eden sangrando" ...





Los sicarios, entre ocho y diez, arribaron en tres vehículos poco antes de que oscureciera, atravesando el portón que protege la propiedad sin que los familiares notaran su presencia.

Todavía avanzaron con la sorpresa a su favor unos 80 metros sobre el camino de terracería para llegar a los caseríos sin reboque, levantados con block y láminas pintadas de rojo.

En Monte Largo comienza a oscurecer y los árboles del camino ensombrecen aún más la única luz “pública” que comparten entre las familias, un foco colgado de un almendro.

Una hora antes, una de las moradoras de la familia, la maestra, como se refieren a ella los vecinos que la conocen, cerró el portón para ir a una kermese, a 200 metros de allí, en una escuela.

“La salvó el bailongo”, dicen dos muchachas vecinas.

No imaginaba que mientras ella bailaba, los sicarios bajan rápidamente de sus camionetas, distribuidos en pequeños comandos y fuertemente armados.

Los cobardes sabían muy bien de la distribución de las casas y sus moradores, pues es evidente que para llegar a Monte Largo hay que saber de veredas para no perderse o estar bien enterado.

Las detonaciones fueron rápidas y se alcanzaron a oír hasta el otro poblado cercano, en Belén, donde hay un destacamento de policías. Actuaron con la ventaja de las “hienas” que saben que nos las esperan y están en ventaja.

Los asesinos, cubiertos por las sombras de los árboles y la cobardía que da el saberse armado, cumplieron su vil crimen.

Lo hicieron sin remordimiento, sin compasión, con la ventaja que dan las R-15, los cartuchos .223, sobre cuatro mujeres y seis niños que quizá nunca se enteraron de lo que ocurría esa noche del 14 de febrero.

¿Cómo explicar que un adulto pueda asesinar así, a mansalva, a cuatro pequeños que nada sabían y se protegían temerosos debajo de la cama.

¿Para dejar bien claro el escarmiento? ¿De qué o contra qué?, es lo que se preguntan en voz baja los vecinos.

Algunos indignados que prefieren no dar su nombre rechazan la versión oficial que reduce el cobarde crimen insensiblemente a una venganza familiar.

“¡Cómo no, si así fuera no hubieran actuado tan cobardemente!. Tanto que se ha sabido de secuestros y asaltos y la gente no denuncia por miedo”, agrega otro parroquiano.

Se preguntan: si fuera un problema familiar que tenía que ver el vende fresa en la familia, y el armamento que se utilizó, entonces a que se dedicaba esa familia, que razón trasfondo hubo, y el policía asesinado en que estaba metido.

“Si eso le hacen a un coordinador del Grupo Elite Modelo, ¿qué no le harán a cualquiera?, dice indignada una anciana que pronto es callada por la mirada de quien podría ser su hija o nuera.

Las detonaciones dejaron un temor que ninguna versión puede aplacar. La comunidad sólo había sido cimbrada hace cuatro o cinco años apenas, cuando una pelea entre borrachos terminó en golpes y balazos.

Ahora la gente no lo entiende. No hubo alcohol ni pleitos, pues a decir de la comunidad, la familia Reyes López era tranquila.

Un perro flaco y trasijado se quedó ladrando al comboy asesino que salió huyendo como ratas hasta perderse por el rumbo de Macuspana. Seguramente se desviaron en el entronque de la ranchería Chichonal para salir a la carretera federal Macuspana-Villahermosa. Lo demás es la historia.


Por: Redacción

domingo, 15 de febrero de 2009

Navegaciones....




“Si llegas a tener algún problema, no te preocupes. Te puse las instrucciones tal como me lo pediste: en la última página de tu libretita. No creo que vayas a necesitar consultarla, pero de todos modos, por si acaso olvidas algo, guárdala bien.” La sugerencia de Emma justificó a Olivia para meter la agenda en el fondo de su bolsa, bajo el estuche de cosméticos y el paquete de pañuelos desechables. “No te dije que la escondieras, sino que la guardaras bien”, dijo Emma sonriendo al despedirse.

En cuanto Olivia se quedó sola en la oficina volvió a sacar la agenda. Sobre sus tapas rígidas, desgastadas, la fecha era ilegible: 2005. Le provocó desaliento reconocer que en cuatro años sólo la había abierto para consultas breves, para agregar algunos teléfonos o poner crucecitas junto a los nombres de familiares y amigos muertos.

Ningún número era la clave de un secreto. Los anotados en los márgenes correspondían a establecimientos a los que Olivia pensaba que en algún momento iba a tener necesidad de recurrir: compra-venta de muebles usados, comida casera a domicilio, tintorería exprés, cuidadoras nocturnas. Esto último para el caso de que su suegro enfermo necesitara ayuda adicional.

Lo único nuevo en su agenda eran las indicaciones escritas por Emma para facilitarle la búsqueda en una página web. Ante la curiosidad de su amiga, Olivia le aclaró que su interés era conseguir información acerca de servicios, tiendas, museos, pero sobre todo datos de otros países. Ahora menos que nunca estaba en condiciones de viajar, pero en compensación podría hacerlo a través de la red.

En el remoto caso de que su marido descubriera lo escrito por Emma, ella podría darle la misma explicación sin que él sospechara sus verdaderos propósitos: navegar, encontrarse con interlocutores ante los que pudiera presentarse como una persona distinta a la que es y, sobre todo, capaz de decirlo todo. Para lograr el contacto bastaría con escribir en su computadora la dirección electrónica de “Vértice: el encuentro”. La había mencionado una representante de la agencia cuando explicó en la televisión que muchos hombres y mujeres recurren al servicio básicamente por dos razones: inventarse una personalidad y encontrar alguien que los oiga. El hecho de que la entrevistada hubiese aclarado que ya eran pocas las personas que recurrían al servicio en busca de pareja estable la tranquilizó ante sí misma: ni remotamente estaba tratando de engañar o deshacerse de su esposo.

Olivia reconoció que a partir de que vio ese programa había estado procediendo como un criminal que prepara una coartada. Le fascinaba el hecho de sostener un diálogo sin riesgo alguno y por tiempo indefinido. Cuando se hartara de sus interlocutores bastaría con oprimir una tecla –delete– para que todo desapareciera como una raya en el agua.

Volvió a leer las instrucciones: de tan simples eran innecesarias. Le había pedido a Emma que se las anotara para sentirse acompañada en su aventura. Trató de imaginar la cantidad de mujeres que en ese momento estarían haciéndose las mismas reflexiones y sintiéndose tan culpables como ella por el hecho de guardar un mínimo secreto.

II

Antes de solicitar el servicio de “Vértice: el encuentro”, Olivia decidió adoptar el nombre de su muñeca predilecta cuando era niña: Edna. Podía atribuirse la edad que quisiera, pero su tendencia supersticiosa le aconsejó invertir las cifras de su edad real: 42 años que por arte de magia iban a convertirse en 24. En cuanto al físico, seguiría el modelo impuesto por revistas y anuncios: piel clara, ojos castaños, pelo cobrizo, complexión delgada, l.70 de estatura. Este esquema lo enriquecería según el tono de las respuestas que obtuviera.

Ya ante su computadora la asaltó una curiosidad: ¿qué sucedería si se mostrara ante el interlocutor virtual como quien era en realidad? “Olivia Serrano de Arévalo. Complexión regular, tez morena, ojos negros, pelo corto, l.47 de estatura. Estudios: bachillerato. Casada y madre de dos hijos: uno becado en Canadá y otro maestro de educación física (por el momento sin empleo). Carácter: tímido. Ocupación: almacenista en laboratorio trasnacional. Aficiones: cine, música, lectura y conversación. Temores: enfermedad, arañas y desempleo.”

Leyó las líneas que acababa de escribir y pensó agregarles el motivo de su búsqueda. No le resultó tan fácil como creía. Su condición de esposa y madre no cuadraba con su aspiración, a menos que dijera toda la verdad: “Ricardo, el mayor de mis hijos, se fue huyendo de nosotros, de la vida familiar. De vez en cuando me manda mensajes lacónicos, en raras ocasiones me llama por teléfono y cuando le pregunto acerca de su retorno a México me responde con una pregunta: ‘¿Para qué, si el país se está deshaciendo?’

“Hace tiempo que José, el menor, no encuentra trabajo. Se la pasa en la calle y cuando vuelve a la casa está de mal humor, no habla con nosotros y se limita a ver la televisión. Me extraña que no tenga novia. Últimamente lo he notado muy raro. Me horroriza pensar que haya caído en la drogadicción, pero no me atrevo a preguntárselo.

“En cuanto a Daniel, mi esposo, comprendo su frustración. Con muchas dificultades logró hacerse de un título de doctor. Su ilusión era especializarse en cirugía del corazón, pero no lo consiguió. Puso su consultorio en la colonia Granjas México. Casi todos sus pacientes son mujeres. Más que hablarle de sus enfermedades le piden consejos para adelgazar. Mi esposo siente que está retrocediendo, teme haber olvidado lo que aprendió. Eso lo deprime mucho y no me atrevo a plantearle mis problemas. Las pocas ocasiones en que me he animado a hacerlo me responde que estoy viendo la tempestad y no me hinco. Tiene razón: el hecho de que me sienta sola, frustrada, temerosa de perder mi trabajo, significa muy poco frente a su situación.”

Olivia deja de escribir porque se da cuenta de que con tanta franqueza estaría cometiendo una deslealtad con los seres que más ama, además de correr el riesgo de que el interlocutor virtual pierda interés en ella. En estos momentos tan difíciles e inseguros, cuando lo que uno quiere es escaparse de semejante atolladero, ¿a qué hombre podría interesarle mantener correspondencia con una mujer real que a lo mejor tiene sus mismos problemas?

III

Al cabo de una breve reflexión oprime la tecla delete. Todo se borra en la pantalla, pero ante sí misma aún hay la necesidad de justificar su búsqueda de un interlocutor. Queda el recurso de explicarse a medias. Decir que por exigencias profesionales su esposo viaja constantemente y la deja sola durante semanas enteras. De hecho es así: Ricardo vuelve puntual por las noches, pero se mantiene silencioso, abstraído, tan lejano como si fuera en un avión a kilómetros de distancia. Cuando van a la cama sufre su alejamiento cifrado en bostezos, excusas que se disuelven en el sueño o quedan agazapadas en el insomnio. ¿Se puede estar más sola?

Olivia se sonroja al pensar que podría mostrarle su intimidad más profunda, su lecho conyugal, a un hombre que posiblemente no sea quien se ostenta en el mensaje. Ansía recibir el primero y ver cómo se describe y justifica el desesperado que recurrió a “Vértice: el encuentro” para obtener compañía a distancia. ¿Cuántas de las personas que acuden a esa alternativa llegan a encontrarse y a compartir una vida nueva, dejando atrás la que no puede esfumarse con sólo presionar la tecla mágica: delete?

El resplandor de la pantalla le causa un lagrimeo y Olivia se aparta de la computadora. Cierra los ojos para analizar con mayor precisión las razones de su búsqueda. A solas consigo misma puede ser honesta. ¿Qué pretende en realidad: conseguir un amante, un confidente, alguien que le ofrezca matrimonio? Olivia se imagina caminando del brazo de otro hombre, escuchándolo para ponerse al tanto de su vida y contándole la suya. ¿Por dónde empezarían? El desconocido, ¡quién sabe! Ella, desde el momento en que conoció a Daniel haciendo cola a las puertas de un cine. De casualidad quedaron en butacas contiguas. Olivia se mantuvo rígida, sofocando un poco la respiración como si se sintiera avergonzada de estar allí sola.

Recuerda que se sobresaltó cuando, a punto de concluir la película, él le hizo un comentario acerca de una escena cruel: “Todos estamos locos: compramos entradas para sufrir.” Ella se rio. Cuando salieron del cine llovía. Él la tomó del brazo para atravesar la calle y a los cinco minutos, sin haberlo planeado, estaban en el café de chinos contándose la película y después su vida. Todo había ocurrido de una manera espontánea, natural, sin fingimientos. Se aceptaban como lo que eran: dos personas comunes con aspiraciones normales. Las de él: especializarse en cirugía de corazón; las de ella, terminar sus estudios de educadora.

Olivia reconoce que por nada del mundo borraría aquella noche que cambió su vida. ¿Por qué pretende modificarla ahora? ¿Incorporar extraños a los que tendrá que mentirles y ocultarles su verdadera identidad? Se acerca a la computadora y pone las manos sobre el teclado. No escribe nada porque no encuentra ninguna respuesta posible. A menos que hable con Daniel y le cuente lo que le está sucediendo.

¿Cómo empezaría su mensaje? “Adorado Daniel”. “Mi amor”. Hace tiempo que no se dirige a él en esos términos y opta sólo por el nombre: “Me siento sola y sospecho que te sientes igual. ¿No crees que deberíamos hablar de esto antes de que pueda ocurrirnos algo malo? Para mí lo peor sería la separación definitiva. Perdona que hable de estas cosas cuando hay tantas otras que nos tienen preocupados: los hijos, la crisis económica, la inseguridad, la incertidumbre.

“El panorama es tan aterrador como el final de aquella película que vimos la noche en que de casualidad nos encontramos en el cine. ¿Te acuerdas de lo que me dijiste? “Todos estamos locos: compramos boletos para sufrir.” Las cosas han cambiado tanto que hoy hacemos cualquier cosa para escaparnos de la realidad. Estamos equivocados y lo peor de todo es que tal vez nos demos cuenta de eso en el último instante de nuestra vida, cuando ya no haya posibilidad de nada.

“Mientras te escribo pienso que este mensaje es muy largo para enviártelo por correo electrónico. Tendría que decírtelo palabra por palabra, pero sé que no voy a atreverme. Siempre tengo la sensación de que lo que yo digo no tiene ningún valor frente a lo que otros dicen y por eso prefiero callarme. Lo he hecho desde hace bastante tiempo y el silencio me dañó, tanto que empecé a considerar la posibilidad de decírselo a alguien.

“Decidí buscar a esa persona a través de ‘Vértice: el punto de encuentro’. Ahora se me ocurre que tal vez guardes entre tus cosas secretas la dirección electrónica de esa agencia y hayas solicitado el servicio. Si te lo preguntara en persona me dirías que te agobio, te persigo, soy indiscreta. Terminaríamos peleando y no quiero.

“Hace tiempo que no hablamos de lo que ambos queremos. Siento que hay poco espacio para hacerlo y demasiados obstáculos para escucharnos. ¿Por qué las cosas no pueden ser como antes? Te lo pregunto a sabiendas de lo que podrías contestarme. ‘Porque no’”. Fin del mensaje. Delete.


Mar de Historias: Cristina Pacheco

sábado, 14 de febrero de 2009

Slim-Televisa-Los Pinos: parte de guerra



Los magnates mexicanos Carlos Slim, el hombre a veces más rico del mundo, y Joaquín Vargas, del consorcio Multivisión, han establecido una sociedad para crear la tercera cadena televisiva del país. Sin embargo, no han logrado llegar muy lejos. Televisa y Tv Azteca se oponen a sus planes y cuentan con el apoyo del gobierno de Felipe Calderón, que en realidad hace lo que el duopolio le ordena. Ahí está la servil actitud del IFE ante Televisa por el asunto de los espots.

A principios de este año, el dueño de Teléfonos de México y numerosas empresas más, distribuidas por el mundo, concretó una inversión de 250 millones de dólares en acciones del periódico más influyente de Estados Unidos, The New York Times. La operación –lo dijo así esta columna hace dos sábados– fue para “golpear” las acciones de Televisa en la bolsa de valores neoyorquina. Era, en otras palabras, una velada declaración de guerra.

Y la guerra estalló, o se hizo visible, muy poco después. La semana pasada, coincidencia o no, The New York Times publicó un despacho de su corresponsalía en México acerca del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. La percepción de la redactora del texto era que la popularidad del político tabasqueño estaba de nuevo a la alza, debido a la crisis económica y a la incapacidad de Calderón para enfrentar la recesión. La nota, por supuesto, enfureció al hombrecito de Los Pinos.

El lunes de esta semana, Slim ofreció una conferencia en el Senado donde pronosticó lo peor de lo peor para los próximos años: cierre masivo de empresas “grandes, medianas y chicas”, quiebra de comercios, tiendas departamentales vacías y un desempleo “como no se veía desde los años 30”. Esta vez Calderón, el porro mayor del gabinete que funge como secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, el bulldog que ladra como líder nacional del PAN, Germán Martínez, y las plumas mercenarias de Los Pinos tronaron histéricamente contra el multimillonario de origen salinista, perdón, libanés.

Cosa curiosa, los coordinadores del PRI y del PRD en el Senado y en la Cámara de Diputados hicieron declaraciones coincidentes al pedir serenidad a ambas partes, con una actitud que pareció más bien favorable a Slim. Este, por su parte, respondió en forma directa a la andanada de reproches oficiales lanzada en su contra por el espuriato. El miércoles, Telmex anunció una reducción de 4 mil millones de pesos en su plan de inversiones para 2009, dadas las “perspectivas económicas” del país. Así, el monopolio telefónico disminuirá de 12 mil a 8 mil millones de pesos sus gastos para el año en curso. Pero entonces la guerra dio un giro con olor a programa de chismes de Juan José Origel, Paty Chapoy o gente por el estilo.

Desde España, donde los familiares políticos de Calderón cultivan estrechas relaciones con los medios, la revista Semana destapó el “romance secreto” entre Slim y la reina Noor de Jordania. ¿Respuesta? Anteayer, jueves, el nuevo programa radiofónico de Carmen Aristegui en Multivisión dio a conocer la existencia de una grabación en la que el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez Kuenzler, afirma que Carlos Salinas de Gortari se “robó” la partida secreta de Los Pinos, cuando gobernaba el país.

Téllez, no se olvide, por su cargo público, es el principal responsable de las relaciones entre el gobierno (bueno, es un decir) de Calderón y las televisoras. Y por lo tanto es quien en la práctica ha cerrado las compuertas que le impiden a Slim entrar a la industria que rellena de imágenes y palabras, en su inmensa mayoría insulsas, las pantallas chicas. Así estaban las cosas hasta ayer en la mañana. Quién sabe ahora qué pase, pero en un primer balance las acciones ofensivas a cargo de Slim han sido notablemente más duras que las de Calderón y Televisa unidos, mientras Tv Azteca brilla por su ausencia en la pelea.

La tremenda corta

En ocasiones, cuando uno ingiere alimentos descompuestos, lo mejor que puede hacer es devolverlos. Hay personas que, por distintas razones, no son capaces de “expulsar por la boca, en forma violenta y espasmódica, el contenido del estómago”, como describe el diccionario la acción del verbo vomitar. Por fortuna, ése ya no será un problema. Gracias a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ahora cualquiera vomitará en el momento que le plazca. Para ello sólo tiene que observar los videos del espectáculo que 10 de los 11 magistrados de ese establo del derecho, con la admirable excepción de don Genaro Góngora Pimentel, representaron del lunes al jueves de esta semana al deponer sus doctas opiniones sobre la represión de mayo de 2006 en Atenco.

¿Que la acción conjunta de la Policía Federal Preventiva y la del estado de México provocó la muerte de dos jóvenes, el ultraje sexual de decenas de mujeres, la violación de incontables domicilios sin orden de cateo, el arresto en forma brutal de más de un centenar de personas que fueron molidas a palos y más tarde torturadas durante los interrogatorios? Sí, y qué, dijeron en resumidas cuentas los togados, que ganan 600 mil pesos mensuales. Pese al evidente derramamiento de sangre que hubo en Atenco, consideraron que el gobernador Enrique Peña Nieto es más inocente que el niño Jesús. Y lo mismo Eduardo Medina Mora, entonces secretario de Seguridad Pública, y más aun Wilfrido Robledo, jefe de la PFP. Además, nadie se acordó de Vicente Fox, autor intelectual de esa carnicería, concebida como venganza contra los campesinos que le echaron a perder el negocio del aeropuerto.

La suprema corta, como la llama el pueblo, ha legalizado la represión en México. Ahora ratificará su histórica decisión cuando examine el salvaje aplastamiento de las protestas de la APPO en Oaxaca, con su cauda de asesinatos, torturas, desaparecidos y presos políticos y, en consecuencia, declare inocente de toda culpa o sospecha a Ulises Ruiz.

Desde hoy, con la bendición del máximo tribunal del país, cualquier remedo de “gobernante” podrá soltar a sus gorilas contra la población inconforme y, pase lo que pase, quedará impune porque Peña Nieto y Ulises Ruiz ya sentaron jurisprudencia en la materia. Ahora todo se vale, y máxime a la puerta de una crisis como la que anticipa Slim.

Contralínea: nuevo atropello

Policías del Distrito Federal, representantes del 13 juzgado de lo civil en Guadalajara y abogados de la empresa petrolera Grupo Zeta allanaron el miércoles a las 11 de la mañana las oficinas de la revista Contralínea, que dirige Miguel Badillo y que fue la primera publicación que, a principios de 2007, dio a conocer la existencia de los contratos de Juan Camilo Mouriño en Pemex, incluso antes que los denunciara López Obrador. En agosto de ese año, los zetas de los hidrocarburos interpusieron en Jalisco una demanda por “daño moral” contra Badillo y su colaboradora Ana Lilia Pérez Mendoza, a quienes pretende encarcelar. La enlutada mano de Calderón se ve detrás de esta inaceptable represalia.


Desfiladero: Jaime Avilés

Charles Darwin, el observador paciente



Tal vez interesado en alcanzar la mayor precisión posible en sus deducciones o dudoso del impacto que sus propuestas tendrían en la comunidad científica, en la Iglesia y en la sociedad, Charles Darwin tardó más de 20 años en dar a conocer su teoría de la evolución contenida en El origen de las especies.

El afán de observación pausada, de descripción minuciosa y de actuar con cautela y con racionalidad sería una característica fundamental no sólo del gran proyecto de este naturalista inglés, sino un rasgo que definió su vida. Así lo dejaría ver, por ejemplo, en la introducción de su trabajo cumbre, al afirmar: “Este resumen que publico ahora tiene, necesariamente, que ser imperfecto. (…) Nadie puede sentir más que yo la necesidad de publicar después detalladamente, y con referencias, todos los hechos sobre los que se apoyan mis conclusiones, y espero hacerlo en una obra futura”.

Hijo del doctor Robert Waring Darwin y de Susannah Wedgwood, Charles Robert Darwin nació en Shrewsbury, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809, exactamente el mismo día que quien se convertiría en el decimosexto presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln. Su madre murió cuando él contaba apenas ocho años de edad y su padre se erigiría en una voz de mucho peso, de la cual en ocasiones tendría que alejarse para poder tomar sus propias decisiones.

En línea con la tradición familiar, empezó a estudiar Medicina en Edimburgo. No obstante, gracias a la influencia de su abuelo, Erasmus Darwin —quien había escrito el libro Zoonomia o las leyes de la vida orgánica—, así como del biólogo Robert Edmond Grant y del académico Jean-Baptiste Lamarck, había cultivado un enorme gusto por la naturaleza que lo llevó a abandonar la carrera de galeno en 1826.

Dos años más tarde inició el curso de Teología en el King’s College de Cambridge. Ahí conoció otras dos figuras que alentarían su vocación por la ciencia: el botánico John Stevens Henslow y el geólogo Adam Sedgwick.

Pronto, en 1831, se presentaría una oportunidad irrepetible. Una expedición científica alrededor del mundo se preparaba para salir y requería cubrir, sin paga, una plaza de naturalista. De tal suerte, luego de ganar el respaldo de su padre y de la acomodada posición económica familiar, el 27 de diciembre el joven Darwin zarpó en el Beagle a un viaje de un lustro que abarcó el océano Atlántico, las costas de Brasil, el estrecho de Magallanes, Chile, Perú, las islas Galápagos, el Pacífico, Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica.

Los datos y los materiales recabados durante ese recorrido se convertirían en la materia prima de la teoría darwinista. A contrapelo de la noción aceptada hasta entonces, es decir, que todas las especies habían sido creadas de una sola vez y que descendían directamente y sin variación de la pareja original, el inglés se preguntaba por qué dos individuos de una misma especie que habitaban lugares distintos poseían, al mismo tiempo, elementos comunes y aspectos que los diferenciaban.

Variabilidad parecía una palabra clave. De vuelta en Gran Bretaña, Darwin se dedicó a criar animales domésticos y plantas y a analizar las modificaciones que surgían de una generación a otra. En ese proceso notó que las variaciones entre los miembros de una especie aparecían por causa del entorno natural.

Por último, con base en la idea de la “lucha por la existencia” expuesta por Thomas Malthus en su Ensayo sobre el principio de población, logró explicar que los cambios se daban naturalmente con el propósito de que los organismos se adaptasen al medio y sobreviviesen. De esa forma, mientras los individuos y las especies más aptas se conservaban, las menos aptas tendían a extinguirse. El científico, para ese momento casado con su prima Emma Wedgwood, hallaba sustento para muchas de sus conjeturas pero, consciente de que cimbrarían la visión creacionista defendida por el poderoso clero, optaría por mantenerlas en la sombra por algunos años.

En 1858, sin embargo, un acontecimiento sacudiría al propio Darwin. Otro naturalista, el joven Alfred Russel Wallace, que realizaba investigaciones en el archipiélago malayo, le envió un manuscrito en el que desarrollaba conclusiones muy similares a las suyas acerca de la evolución de los seres vivos. Movido por ese hecho y aconsejado por sus amigos, Darwin acordó con Wallace leer ambos estudios frente a los integrantes de la Linnean Society a fin de que los dos recibieran crédito por sus respectivos trabajos y, finalmente, decidió dar a conocer su teoría.
Fue así que hace casi 150 años, en noviembre de 1859, El origen de las especies vio la luz. Los mil 500 ejemplares de la primera edición se agotaron en un solo día; el segundo tiraje, de 3 mil volúmenes, en menos de una semana.

Justo como Darwin lo había previsto, la obra despertó críticas. Uno de sus principales detractores fue el arzobispo de Oxford, Samuel Wilberforce, quien vio en los postulados darwinistas un ataque a las enseñanzas bíblicas sobre el origen del mundo y del ser humano. En 1947, empero, la Iglesia católica reconocería el carácter metafórico, no literal, del relato de la creación presente en el Génesis.

Habría también otras malas interpretaciones. Una muy arraigada fue la aseveración de que “el hombre desciende del mono”, cuando lo que se plantea en realidad es que los dos provienen de un antepasado común. Otra más fue la tergiversación del principio de la supervivencia del más apto para justificar la explotación o la existencia de sociedades clasistas. Al respecto, autores como Adrian Desmond y James Moore incluso refutan que el naturalista impulsara algún tipo de “darwinismo social” y aseguran que promovió la igualdad.

Darwin, en todo caso, permaneció alejado de la polémica, continuó laborando a pesar de una enfermedad no diagnosticada y publicó, entre otros, el célebre libro El origen del hombre y la selección sexual (1871).

Murió el 19 de abril de 1882 a los 73 años de edad. A manera de reconocimiento, sus restos fueron enterrados en la abadía de Westminster cerca de la tumba de Isaac Newton y su legado a las ciencias naturales permanece firme. No obstante, a 200 años de su nacimiento, quizá el mejor homenaje que se le pueda ofrecer sea tomar en serio uno de sus últimos apuntes: que todo hombre, aun “con todas sus nobles cualidades”, “con su intelecto, que parece divino”, “sigue cargando en su condición corporal el sello indeleble de su modesto origen”.

Esto es, que todo ser humano no es más que un organismo vivo que habita este planeta y que todos, como especie, podemos adaptarnos al medio respetando el equilibrio ecológico o, de lo contrario, podríamos condenarnos a desaparecer.

mauricio.torres@eluniversal.com.mx

Coeditor de Opinión de EL UNIVERSAL

jueves, 12 de febrero de 2009

Videoteca de polvos...




"Mientras tu amor por mí sea verdadero, el mío por ti se incrementará; si no, seré nada”.





Siempre he creído en los números

en las ecuaciones, en la lógica;

que llevan a la razón. Pero después

de una vida de búsqueda, me digo:

que es la lógica? quien decide la razón?

he buscado a través de lo físico, lo metafísico,

lo delirante y vuelta a empezar.

Y he hecho el descubrimiento más importante de mi carrera,

el más importante de mi vida; solo mis misteriosas

Ecuaciones del amor, puede encontrarse alguna lógica.


John Nash(Russell Crowe)




lunes, 9 de febrero de 2009

Los Gemelos Del Dedazo - (www.reportebrainmedia.com)



El pacto electoral 2009 entre el PAN y el PRI está sellado en Nuevo León. La burlada
democracia interna parió a dos candidatos ilegítimos. Con sólo unas horas de diferencia,los dos partidos dieron a luz por “dedazo” a sus candidatos a la gubernatura. Ninguna consulta a las bases. Oídos sordos a las legítimas demandas del resto de los precandidatos,tanto del PAN como del PRI, que en justicia pedían una elección interna para validar la decisión.Pesaron más los caprichos personales de Felipe Calderón y Emilio Gamboa que el reclamo de una militancia que ve con desilusión que el PAN y el PRI ya son lo mismo. Imposición. Hipócritas y falsos resultaron Germán Martínez y Beatriz Paredes.
Sus discursos de democracia interna fueron vanos.Jugaron con los demás precandidatos, de uno y otro partido,hasta cansarlos, hasta comprarlos,hasta burlarlos e incluso hasta amenazarlos.
Las “campañas sucias” contra los “rebeldes del dedazo” ya estaban listas para ser pautadas en horario estelar Pero no hizo falta. Con unas horas de diferencia, se consumaron con magistral sincronía los dos destapes “por consenso”.
Pero aunque los disfracen de operaciones políticas, el “dedazo” no puede esconderse.
¿O cómo justificará Germán Martínez el haber impuesto la opinión de 24 por ciento de los encuestados, cuando el otro 76 por ciento,los que apoyaban a cualquiera de los otros precandidatos, demandaban una elección interna?
¿Cuál será el discurso progresista de la admirada Beatriz Paredes para justificar al precandidato que sus correligionarios llaman “El Peña Nieto del Norte”?
¿Cuál será el discurso de Fernando Elizondo Barragán que honre aquella lección de dignidad política que diera su padre Eduardo Elizondo cuando renunció a la gubernatura porque rechazaba las imposiciones del centro? Las mismas decisiones presidencialistas que hoy imponen a su hijo.
Si tan seguro estaba del apoyo que tenía dentro de su partido, ¿por qué no aceptar la elección interna?
¿Cuál será la base que sustente al joven priista Rodrigo Medina,más allá del 5 por ciento que registra como penúltimo lugar en las preferencias electorales?
Y aquí ni siquiera cabe preguntar por qué no aceptó la elección interna. Porque sabía que cualquier rival la ganaría antes que él.
Lo gritaban las encuestas.Lo único que puede explicar el que Felipe Calderón y Germán Martínez hayan pasado por encima de los principios panistas es un pacto inconfesable.
El mismo que los panistas hi-cieron en 2006 para amarrar la Presidencia de México. Con los mismos que traicionaron al priismo dislocado,que subastaron al mejor postor a cambio de impunidad.
Impunidad que hoy estará facturada a Natividad González Parás y a sus insaciables hermanos y familiares,a cambio de que la gubernatura de Nuevo León “vuelva a manos panistas”.
Con eso, Felipe Calderón y Germán Martínez pretenderán aplacar la ira del auténtico panismo,que verá esfumarse en julio muchas de sus actuales diputaciones federales. “¡Pero recuperamos Nuevo León!”, será el discurso triunfalista de los hombres del poder.
Lo único cierto es que los nuevoleoneses irán a las urnas el próximo 5 de julio no a elegir a un candidato, sino a convalidar en lo oscurito un pacto de las cúpulas políticas y económicas.
A decidir cuál de los dos hijos una fallida democracia interna,merece el título de gerente general de Nuevo León, S.A.
Si el “elegido” debe ser el panista que fuera un abogado idealista y que hoy sube los peldaños de la política apoyado en los secretos corporativos, legales y fiscales que su despacho resguarda en sociedad con el hermano de González Parás.
O si una sorpresa instala a la versión “cabrito” de Enrique Peña Nieto, que sube no por peldaños sino por elevador, el rascacielos del poder priista apoyado en los secretos legales y los favores personales que su padre le maneja a su cliente, el todavía gobernador de Nuevo León. Y en medio de esas complicidades,el silencio de los perdedores.
¿O deberíamos decir de los sometidos? De los que decían que defenderían el derecho que su partido les daba de exigir una elección interna y que fueron los primeros en sumarse al contingente de la cargada o a la foto del besamanos.
Aquellos que se dijeron revolucionarios de la democracia interna de sus partidos y que no darían su brazo a torcer para avalar con su complicidad el “dedazo”.
Los que aceptarán con su mor- daza la imposición a cambio de una Diputación o una Alcaldía.
Para ellos, sus esposas o sus hijos. Al final del día, la democracia sí tiene un precio. El de la sobrevivencia en la foto y en el presupuesto.
Fernando y Rodrigo tenían la oportunidad de ser legítimos. Pero el miedo a la realidad los obligó a aceptar ser lo que hoy son. Dos candidatos ilegítimos nacidos del amasiato político que ya se legitimó: el PRI-AN. Nuevo León es apenas el laboratorio en el que se prueba. El experimento se dispersará por todo el territorio nacional y tendrá vigencia: de julio de 2009 a julio de 2012.
Sólo entonces, cuando el viejo PRI vuelva a Los Pinos inoculado con los anticuerpos que le impidan cualquier futura derrota, se dimensionará la magnitud de la traición.
Y será entonces cuando el Himno Nacional estrenará su nueva estrofa: “...por el dedo de ‘dos’ se escribió”.

Por Ramón Alberto Garza