Tlaskamati

miércoles, 26 de enero de 2011

Desaparecidos


Guerras, dictaduras, persecución... y unos familiares que siguen buscando a los suyos, a aquellos que siguen viviendo en la memoria. EL PAÍS se suma al MUSAC, el CCCB y La Casa Encendida para presentar simultáneamente este monumental proyecto fotográfico. Haz clic aquí para ver 'Desaparecidos'

El drama de los desaparecidos atraviesa toda mi vida profesional. Es el proyecto más duro al que me he enfrentado y tengo la convicción de que el dolor de las víctimas ha dejado profundas secuelas en mi interior. Podría decir que parte de mi vida también ha desaparecido durante su realización.

Era un joven estudiante de Periodismo en enero de 1983 cuando entré a formar parte de un grupo de adopción de Amnistía Internacional en Barcelona. Su responsable me ofreció encargarme de Centroamérica y me dio dos informes gigantescos sobre las violaciones de los derechos humanos en Guatemala bajo la dictadura del general Efraín Ríos Montt y en El Salvador, que vivía en plena guerra civil.

La lectura de aquellos papeles, repletos de hechos difíciles de imaginar por la mente más retorcida y sádica, cambió radicalmente mi visión del periodismo y me convenció de la necesidad de recorrer este mundo, tan poco amable con millones de personas, con la intención de documentar los dramas humanos.

La primera vez que viajé a Guatemala, en octubre de 1984, quise realizar un reportaje sobre los desaparecidos. El país vivía la etapa más oscura de su sangrienta historia y puedo dar fe de que daba miedo trabajar como periodista y fotógrafo.

La primera vez que viajé a El Salvador en ese mismo mes de octubre sentí algo parecido. El país se enfrentaba a las primeras negociaciones de paz entre el gobierno y los grupos guerrilleros. El sueño del fin de la guerra parecía cercano. Pero la paz se firmó ocho años después, a principios de 1992.

Mi primer reportaje chileno publicado en noviembre de 1986 fue sobre los desaparecidos.

Meses después, en mayo de 1987, publiqué un texto con datos inéditos sobre la llamada Caravana de la Muerte y pronostiqué que "este caso salpicaría un día a Pinochet". Once años después, en octubre de 1998, el ex dictador fue detenido en Londres gracias a una orden cursada por el juez Baltasar Garzón en base a los casos de desaparecidos de la Caravana de la Muerte.

La primera vez que viajé a Perú, en octubre de 1988, me encontré con el horror en Ayacucho. Los militares eran los dueños absolutos de la vida y la muerte.

Un tema tabú

La primera vez que viajé a Colombia, en mayo de 1990, me encontré con que la desaparición forzosa era un tema tabú. Ninguna autoridad política o judicial tenía interés por aclarar los centenares de casos acumulados.

Las fuerzas armadas, los grupos paramilitares y las guerrillas están implicadas en decenas de miles de desapariciones. La acumulación de pruebas sobre los llamados falsos positivos (ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por miembros del ejército) podría provocar el enjuiciamiento del ex presidente Álvaro Uribe. No sería de extrañar que siguiese los pasos del ex presidente peruano Alberto Fujimori, juzgado y encarcelado por varios casos de desapariciones forzosas en su país.

Mi primer viaje a Irak coincidió con la caída del régimen criminal de Sadam Hussein en abril de 2003. Durante seis semanas pude documentar decenas de exhumaciones realizadas por los propios familiares sin ningún tipo de preparación forense. Presencié la apertura de la fosa de Al Mahawil, donde había más de 3.000 cuerpos de desaparecidos. Este proyecto fotográfico comenzó a fortalecerse gracias a las increíbles imágenes tomadas en aquellos días caóticos.

Mi primer viaje a Camboya, en noviembre de 1995, me permitió visitar el campo de exterminio de Tuol Sleng. La antigua escuela estaba vacía porque apenas había turistas en un país todavía golpeado por la guerra. Sus paredes fueron testigos de actos de torturas inimaginables. Dos millares de niños perdieron la vida en el penal.

La cobertura de las diferentes guerra balcánicas entre 1991 y 2000 me permitió enfrentarme al drama de los desaparecidos en la trastienda de la Europa comunitaria. Durante los últimos años he presenciado varias veces los funerales masivos en la localidad bosnia de Potocari que se celebran cada 11 de julio y donde se entierran a las víctimas identificadas de la matanza de Srebrenica.

Hasta hace dos años los desaparecidos españoles no eran un objetivo de este proyecto. El cambio de postura se produjo tras una entrevista realizada por una compañera de la agencia EFE a finales de 2008 coincidiendo con la inauguración de mi exposición Vidas Minadas 10 años en la sede de la UNESCO en París.

Poco antes de finalizarla se interesó por mi siguiente proyecto. Apenas había empezado a explicarle que estaba documentando la tragedia de los desaparecidos cuando me preguntó: "¿En España?" Le contesté que nunca había trabajado en mi país, pero que el proyecto abarcaba casi una decena de países de tres continentes. Me quedé de piedra cuando me lanzó a bocajarro: "Me parece una excusa". Intenté convencerla de la bondad de mi sistema de trabajo, pero ella no dio su brazo a torcer. Al concluir la conversación comencé a darle vueltas como sólo lo hacen las personas obsesivas como yo.

Unos días después empecé a buscar contactos. Me entrevisté con responsables de las agrupaciones de familiares de desaparecidos en León, Madrid, Sevilla, Pamplona, Zaragoza, Barcelona y Tarragona. En pocos meses acumulaba tanta información que decidí incluir España como epílogo del proyecto. Documenté exhumaciones, identificaciones y entregas de restos a los familiares.

Gervasio Sánchez es periodista y fotógrafo. En 2009 ganó el Premio Nacional de Fotografía y un año antes, el Premio Ortega y Gasset de periodismo


GERVASIO SÁNCHEZ


Morir en Villas de Salvárcar




martes, 25 de enero de 2011

Carta de AMLO a Hillary Clinton


Señora Hillary Clinton,

secretaria de Estado de Estados Unidos de Norteamérica:


En las anteriores visitas a nuestro país –el 25 de marzo de 2009 y el 23 de marzo de 2010– le he dado a conocer el punto de vista de muchos mexicanos que no compartimos la forma en que se está enfrentando el grave problema de inseguridad y de violencia que padecemos los mexicanos.

Ahora, de nueva cuenta, le envío esta carta para manifestarle nuestra preocupación no sólo porque la situación ha empeorado, sino porque ustedes han seguido convalidando y reforzando la estrategia fallida aplicada por el gobierno ilegítimo de Felipe Calderón, orientada únicamente a querer resolver el problema con medidas coercitivas. Es decir, enfrentando la violencia con violencia.

Se quiere olvidar que el estallido de odio y de resentimiento que prevalece en nuestro país se produjo por la política de pillaje impuesta por una minoría rapaz que ha cancelado el futuro de millones de mexicanos y, en especial, que se ha ensañado con los jóvenes.

Los hechos demuestran que el gobierno de México pretende mantener invariable la misma política de elite, sin procurar el crecimiento económico, el bienestar, el fortalecimiento de valores y sin erradicar la corrupción y la impunidad imperantes.

Pero también ustedes insisten en reducir la relación bilateral sólo a los aspectos de seguridad nacional, pensando que con entrenar a nuestros marinos y militares, interviniendo cada vez más en labores de inteligencia, con redadas de migrantes y construyendo muros en la frontera, se van a poder resolver problemas que tienen un origen eminentemente social y económico.

Señora Clinton, con todo respeto, todavía hay tiempo para rectificar. La relación entre nuestras naciones debe darse, fundamentalmente, a partir de la cooperación para el desarrollo. Usted sabe bien que si no hay crecimiento económico y no se generan empleos, no puede haber bienestar ni tampoco tranquilidad social. La paz es fruto de la justicia.

Por ejemplo, un gran viraje en la política que hasta ahora han sostenido con el gobierno de México, sería que ustedes cumplieran el compromiso de campaña del presidente Barack Obama de aprobar una reforma migratoria o, cuando menos, declarar una amnistía temporal para frenar las deportaciones de miles de mexicanos que se han visto obligados a emigrar a Estados Unidos en busca de trabajo y de mejores condiciones de vida. Le recuerdo que el año pasado fueron deportados 392 mil compatriotas, cifra que, paradójicamente, es mayor a las registradas durante el gobierno del presidente George W. Bush.

Señora Clinton, como lo expresamos en un escrito dirigido al presidente Obama, queremos que el respeto a la soberanía, la cooperación económica y la solidaridad entre pueblos, sean los principios que rijan la relación entre nuestras naciones.

Este es el mejor camino. Ya quedó demostrado en la época en que gobernó Estados Unidos ese gran estadista, el presidente Franklin Delano Roosevelt, quien supo devolverle la esperanza a su pueblo y, al mismo tiempo, aplicó una política de buena vecindad con los países de América Latina y el Caribe, en particular con México.

Señora Clinton, optar por un mayor intervencionismo, aprovechando la notoria debilidad de Calderón, no conduciría a nada bueno. A menos que ustedes estén pensando en apuntalar a un régimen autoritario que viole los derechos humanos y niegue la posibilidad de construir una auténtica democracia. Si así fuere, con mucha sinceridad y respeto, le decimos que no estamos dispuestos, bajo ninguna circunstancia, a aceptar que México deje de ser un país independiente, libre y soberano y se convierta de nuevo en una colonia o en un protectorado del extranjero.

Como siempre, le deseamos una buena estancia en nuestro país.

Andrés Manuel López Obrador


La fans visitante


lunes, 24 de enero de 2011

Samuel Ruiz(+)


Defensor incansable de pueblos indígenas, medió en el conflicto entre el EZLN y gobierno federal.

La Jornada en línea
Publicado: 24/01/2011 11:07

México, DF. Samuel Ruiz García nació el 3 de noviembre del 1924 en Irapuato, Guanajuato, y falleció este 24 de enero de 2011 en la ciudad de México. Era un obispo católico, defensor incansable de los derechos de los pueblos indígenas de México y de América Latina.

Vivió su infancia en Irapuato, y a sus 13 años se fue al Seminario Diocesano de León. En 1947 fue enviado a Universidad Gregoriana, a estudiar Teología. Ahí fue ordenado sacerdote. En 1954 regresa a León y al poco tiempo es designado rector del seminario.

En 1959 es designado Obispo de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas. Esta diócesis se caracteriza por su extrema pobreza y por tener una población mayoritariamente indígena. Durante años, Ruiz estableció un sistema de ayuda de la diócesis hacia la población indígena.

Ruiz García prestó su colaboración como mediador en varios conflictos latinoamericanos. En especial cumplió funciones de mediador en el conflicto de Chiapas entre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el gobierno federal mexicano. Ejerció de obispo en San Cristóbal de las Casas hasta 1999.

En el año 2000 fue distinguido con el Premio Simón Bolívar de la Unesco por su especial compromiso personal y su papel mediador, contribuyendo así a la paz y al respeto de la dignidad de las minorías.

El 2001 recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg, por su infatigable defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas de Chiapas, durante más de dos décadas.

Recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana.

En abril de 2008 es nombrado por el EPR mediador junto con otros intelectuales mexicanos ante el gobierno federal.

INSOMNE SUEÑO, MENSAJERO

Insomne escucho llover

Falta tu abrazo, faltas

Sueño que se niega a volver…

Escribo mientras sueñas!


A lo lejos un tono responde,

Sugiere, aconseja: empecemos,

A escuchar los latidos del corazón;

A ver quien duerme primero …


Soñemos insomnes, sueños;

Sin sueño en almohada abandonada.

Doropeaton

El FBI interroga a sus anchas a los inmigrantes en territorio de México

Una mujer mira un cartel contra el FBI colocado en la valla de la Embajada de EEUU en México en marzo de 2010.- AFP

Calderón autorizó a los agentes a seguir la pista del terrorismo internacional

El Gobierno de Felipe Calderón permite que la policía norteamericana interrogue directamente a los miles de indocumentados detenidos en México, según los documentos confidenciales del Departamento de Estado. Los sin papeles atraviesan el país rumbo a la frontera con Estados Unidos: 3.326 kilómetros de línea divisoria y diarias entradas ilegales dirigidas por los contrabandistas de personas, los coyotes.

México es un país muy nacionalista donde la intervención de terceros causa fricciones políticas y sociales, pero los cables de los diplomáticos norteamericanos revelan que el CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) autorizó que los indocumentados fueran interrogados por el FBI y otras agencias de seguridad a requerimiento de las autoridades norteamericanas, obsesionadas con la posibilidad de que el terrorismo internacional aproveche la porosidad de la frontera para atacar EE UU.

Los sin papeles detenidos son recluidos en centros de detención de inmigrantes antes de su puesta en libertad o deportación a sus países de origen, mayoritariamente en América Central, pero también de otras muchas nacionalidades. Según los documentos, los cuerpos de seguridad norteamericanos implicados en lucha antiterrorista consideran anárquico el funcionamiento de los servicios de inteligencia mexicanos y se muestran irritados por la corrupción institucional. "En lugar de concentrar a los detenidos [inmigrantes indocumentados] en una instalación cerca de la capital, las autoridades migratorias detienen y liberan a los detenidos en el mismo lugar donde los encontraron", lamenta la Embajada en un informe (154291) enviado al subdirector del FBI (Oficina Federal de Investigación) John S. Pistole poco antes de su viaje a México en 2008.

Una frontera peligrosa

No cita el cable el motivo de buena parte de las detenciones: la extorsión de los indocumentados, liberados a cambio de pagos en efectivo o en especie. Las quejas norteamericanas sobre irresponsabilidad policial tuvieron su efecto. "El CISEN, que es nuestro principal interlocutor en la lucha antiterrorista, ha permitido a funcionarios del Gobierno de EE UU entrevistar a los extranjeros detenidos en los diferentes centros de detención desplegados por todo el país para recabar potencial información sobre terrorismo". EE UU considera que la extensión de su frontera sur con México y el escaso control policial ejercido por la policía mexicana sobre el intenso cruce de personas y mercancías lo convierte en un país adecuado para los grupos terroristas dispuestos a lanzar un ataque contra su territorio.

"Un caos rampante, la generalizada corrupción y la incapacidad del Gobierno para combatir esos fenómenos han sido percibidos como unas preocupantes amenazas por quienes buscan en nuestra frontera sur signos de potencial infiltración terrorista", comunica la Embajada al subdirector del FBI. El presidente Calderón, según se precisa, está tomando medidas contra ese desorden, con el despliegue de 40.000 soldados, entre otras medidas, pero su Gobierno "tiene otra mirada" respecto a los asuntos de seguridad que interesan a EE UU. Su ofensiva contra el delito organizado desencadenó "violentas luchas dentro de los carteles, así como ataques a los cuerpos de seguridad y un número récord de muertes relacionadas con el narcotráfico". Más de 15.000 personas perdieron la vida el pasado año en muertes relacionadas con el narcotráfico, casi el doble que en 2009; y entre 2006 y 2009 los diferentes cuerpos policiales detuvieron a 99.115 personas en su cruzada contra las drogas.

El embajador en México, Carlos Pascual, alertó sobre el pobre aprovechamiento de los servicios de inteligencia mexicanos, en un informe (233964) noviembre de 2009 remitido al Departamento de Estado. Cita la desconfianza, los celos y la rivalidad entre los diferentes aparatos de inteligencia nacionales como sus principales vicios. No es la primera vez que la legación diplomática denuncia esa descoordinación pero en esta ocasión constata la falta de interés de altos funcionarios en su erradicación "En una reciente entrevista con funcionarios de la Embajada, el Secretario [ministro] de Defensa, Guillermo Galván, demostró escaso interés en reforzar la cooperación con otras agencias".

Para EE UU es fundamental aunar esfuerzos, pero a la espera de que así sea, pide a México acelerar el paso contra la corrupción y propone la creación de una policía interna para descubrir a los agentes vendidos al delito, y la utilización del polígrafo en las unidades policiales con información y misiones de envergadura. La situación es alarmante puesto que la mafia esquiva frecuentemente a la miríada de organismos que participa en la lucha contra el narcotráfico, entre ellos la Secretaría de Defensa y la Marina, el CISEN y la Secretaria de Seguridad Pública ( ministerio del Interior) junto a la Procuraduría General de la República (Fiscalía General) y la Policía Federal. Los 31 Estados de la República y el Distrito Federal, sede de la capital de México, también cuentan con servicios policiales y de información propios.

Carteles violentos

Por definición, el CISEN debiera auxiliar, coordinar tareas y procesar la información de otras agencias, pero carece de la capacidad para hacerlo, al toparse con los militares. Sin el liderazgo del CISEN, que pugna por conseguirlo, los servicios de inteligencia que persiguen a narcotraficantes, secuestradores, traficantes de armas, personas y dinero rinden cuentan a sus propios jefes, que administran la información a conveniencia o la subastan. Los carteles atrincherados en Chihuahua, Sinaloa y Tamaulipas son especialmente violentos y utilizan cualquier medio para conservar sus feudos.

El presidente Calderón dijo a tres legisladores norteamericanos que está convencido de que los carteles mexicanos "tienen poderosos lazos en EE UU, y un día podrían llegar a usar las agresivas técnicas de aquí contra la policía norteamericana, a menos de que [México y EEUU] triunfen en la lucha común contra el delito" (cable 201431) . Sin entrar en detalles, advirtió que el uso de la tortura y la mutilación demuestra la determinación de los narcotraficantes en la preservación de sus negocios. Calderón aludió a informes sobre un plan de los carteles para derribar su avión con un lanzacohetes, compló publicado en su día por la prensa mexicana.

Las filtraciones de policías corruptos sobre operaciones en marcha y el subdesarrollo del espionaje nacional son mencionados como causa de muchos fracasos. No sorprende pues que la carencia de información de inteligencia obligue, para paliar el fallo, al masivo despliegue de soldados y policías sobre los objetivos a batir. Todo son problemas pues el delito organizado dispone de informantes dentro de los propios organismos de seguridad. "La desconfianza entre (y dentro) de las instituciones del Gobierno mexicano", es uno de los principales problemas, subraya el cable de Pascual, que alude al arduo reto asumido por la Administración mexicana.

El Ministerio de Defensa, por ejemplo, ha constituido unidades de inteligencia sobre los capos de la droga con información y análisis que no comparte con los destacamentos castrenses establecidos sobre el terreno en Ciudad Juárez y otras poblaciones. Los pelotones locales suelen actuar avisados por algún chivatazo, sin servicios de inteligencia profesionalizados, y se acercan al lugar señalado prácticamente a ciegas. Las unidades de inteligencia del Ejército sospechan que comandantes domiciliados en los feudos de las mafias sirven a los narcos a cambio de fuertes sumas

La Fiscalía General y el Ministerio del Interior también dudan de la probidad de su gente en varios estados. "No hay general que resista un cañonazo de 50.000 pesos", suele decirse en México y otros países latinoamericanos. La corrupción es tal que el ex jefe de la Seguridad de Ciudad Juárez fue detenido en Tejas con una tonelada de marihuana en su poder, según reveló el presidente Calderón en otra reunión. Tres meses después del envío al Departamento de Estado del informe diplomático sobre el anárquico funcionamiento de los servicios de inteligencia, Calderón solicitó ayuda a la secretaria de Seguridad Interior norteamericana, Janet Napolitano (cable 249280) , para poner orden en Ciudad Juárez, con un millón y medio de habitantes, ciudad fronteriza convertida en emblema del delito .

El caso de Ciudad Juárez

Concretamente pidió la entrada en liza del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC), población norteamericana situada frente a Ciudad Juárez, al otro lado del Río Bravo. Napolitano respondió que el EPIC podía identificar los objetivos, pero el despliegue militar y policial, "capaz de supervisar todos los bloques de viviendas" debía corresponder a México. Durante esa reunión, el presidente reconoció que el cartel de Juárez controlaba la ciudad, pero el cartel de Sinaloa llegó más tarde reclamando su parte, lo que condujo a cruentos choques entre las bandas y al reclutamiento de sicarios. Calderón, en su encuentro con legisladores de EE UU relacionados con temas de inteligencia y armamento, reconoció que los arsenales del narcotráfico son poderosos: en sólo dos años, entre 2007 y 2009, fueron incautadas 15.000 armas, incluidos lanzamisiles, fusiles de asalto AK-47 rifles Barrets, para francotiradores, de 50 milímetros, así como otras de grueso calibre. Los carteles las usan para enfrentarse a los Gobiernos locales, intimidar a los policías con su gran capacidad de fuego, y combatir a las bandas rivales. En algunos casos, usaron equipos de visión nocturna y material similar al empleado por el ejército de EE UU.

La corrupción complica gravemente el compromiso personal confesado por Calderón en sus entrevistas con autoridades norteamericanas: acabar su gobierno "dejando atrás una policía, una marina, un ejército y una fiscalía general limpia y creíble. Pero para eso necesita el apoyo de las autoridades locales y gobernadores, y no todos están igual de comprometidos".

JUAN JESÚS AZNÁREZ - Madrid - 23/01/2011