Tlaskamati

martes, 3 de agosto de 2010

Preguntas para AMLO... Denise como Indigo


Pregunta 1

Argumentas que México vive un proceso de degradación progresiva, producto de un grupo minoritario que ha impuesto una política de pillaje contraria al interés nacional, y dices que este saqueo comenzó con el gobierno de Carlos Salinas y la política neoliberal. ¿Pero no crees que el saqueo como forma de gobierno comenzó antes y es resultado del corporativismo instrumentado desde la década de los treinta? ¿Y ese saqueo de bienes públicos no involucra también a entidades públicas como Pemex y sindicatos como el SME, cuyos privilegios aún defiendes?

Pregunta 2

Dices –con razón– que la actual oligarquía ha adquirido el poder político suficiente como para situarse por encima de las instituciones constitucionales, incluyendo la Cámara de Diputados, el Senado y el IFE. Pero las propuestas que presentas para que dejen de mandar ellos parecen sugerir que tan sólo quieres transferir el poder hacia ti y tu grupo, no necesariamente hacia los ciudadanos. ¿Qué propones para lograr la ciudadanización necesaria de la política en México?

Pregunta 3

Dices que la crisis se agravó cuando la oligarquía decidió imponer a Felipe Calderón para impedir un verdadero cambio, y que él ha ejercido el poder atado a los intereses creados. ¿Pero no es cierto que la izquierda ha contribuido a esa crisis al negar la posibilidad de forjar alianzas políticas y legislativas que pudieran combatir a los intereses creados? ¿No es cierto que la propia izquierda también se ha doblegado ante éstos, y un ejemplo de ello es cuando el PRD votó en favor de la Ley Televisa con tu anuencia? ¿Y qué harás tú para combatir los intereses creados en el sector público, como los sindicatos, cuyas prebendas también forman parte del “capitalismo de cuates” que prevalece actualmente en México?

Pregunta 4

Hablas de cómo los que realmente mandan y deciden en el país están haciendo una recomposición del mismo régimen. ¿Pero no has contribuido tú a esa recomposición, en la medida en la cual la “presidencia legítima” y las divisiones en la izquierda han llevado al resurgimiento del PRI y al fortalecimiento del régimen que necesitamos remodelar?

Pregunta 5

Has dicho que la apuesta de la oligarquía es al PRI y a Peña Nieto. Eso nadie lo disputa, pero lo que sorprende es tu renuencia a aceptar medidas y estrategias –como las alianzas electorales– que pudieran frenar ese desenlace. ¿De qué otra manera se puede parar a Peña Nieto si no es debilitando sus perspectivas presidenciales a través de una alianza electoral de oposición en el Estado de México?

Pregunta 6

Dado que Peña Nieto es, como lo has argumentado, “un producto chatarra”, y “candidato de la mafia en el poder para 2012”, ¿cómo piensas confrontarlo y pararlo eficazmente? ¿Qué propones –prácticamente– más allá de la denuncia en tus discursos?

Pregunta 7

Sugieres que la fuerza del movimiento que has creado será suficiente. ¿Pero cómo traducir ese movimiento en un frente electoral competitivo? ¿Con qué partido? ¿Con qué estrategia de movilización?

Pregunta 8

Tienes razón: hay millones de mexicanos, hombres y mujeres, libres, conscientes y decididos a construir una sociedad más justa, más humana y más igualitaria. Pero para lograr esos objetivos no basta un movimiento basado en la indignación moral. ¿Cómo construirás una coalición electoral incluyente, multiclasista, ganadora, con base en los mismos planteamientos del 2006?

Pregunta 9

Las encuestas revelan que a pesar de tu esfuerzo de peregrinaje a través de los 2 mil 456 municipios del país, y no obstante tu empeño en construir un movimiento desde abajo, el PRI lleva la delantera, y por mucho. Si los planteamientos y las posiciones que usaste hace cuatro años no fueron suficientes para asegurar una victoria contundente, ¿por qué crees que ahora sí funcionarán ante un adversario más unido, más rico y más hambriento de regresar a Los Pinos que en el 2006? Si el Proyecto Alternativo de Nación no fue lo suficientemente convincente entonces, ¿qué harás para lograr que lo sea ahora?

Pregunta 10

Las economías verdaderamente exitosas son aquellas que tienen un buen equilibrio entre el Estado y el mercado, entre la innovación y la regulación. Sin embargo, en tus planteamientos demuestras una profunda aversión hacia el mercado y quieres “rescatar al Estado” para que administre la riqueza y los bienes públicos. ¿Pero no será que en México un problema fundamental ha sido la rapacidad del propio Estado, la manera en la que grupos dentro del Estado se han apropiado de bienes públicos, como lo ha hecho el sindicato de Pemex? Ante ello, ¿no sería una mejor propuesta crear mercados funcionales bien regulados, como los que existen en regímenes capitalistas democráticos?

Pregunta 11

Dices que la nueva política económica que propones “debe ser conducida por el Estado”. ¿No sugiere eso una resurrección del estatismo sofocante y contraproducente de los años de Luis Echeverría y José López Portillo? ¿No sería mejor hablar de la creación de una economía pujante, de terreno nivelado de juego, dinámica, globalizada, capaz de generar motores internos de crecimiento y bien regulada por el Estado?

Pregunta 12

Criticas –con razón– las prácticas monopólicas, y entre ellas hablas de los pagos excesivos por la telefonía y la electricidad. En esos sectores, Carlos Slim, Luz y Fuerza y el SME han tenido una gran responsabilidad por la expoliación de los consumidores. Si vas a ser consistente en la denuncia de los monopolios, ¿estarás dispuesto a confrontarlos tanto en el sector público como en el sector privado?

Pregunta 13

Planteas que México no debe vender un solo barril de petróleo crudo al extranjero. Dado que una gran parte del presupuesto público que financia las actividades del Estado –educación, salud, etcétera– proviene de la venta de petróleo, ¿con qué recursos vas a suplir los que el Estado dejaría de recibir? ¿Cortar de tajo la renta petrolera entrañaría subir los impuestos de una manera dramática? ¿Estarías dispuesto a hacerlo?

Pregunta 14

Hablas de pensiones universales, becas, seguridad social, y todo ello financiado por el Estado. Pero las cuentas simplemente no funcionan, aun con la política de austeridad que propones y el fin de los privilegios fiscales para los grandes grupos empresariales. A México le urge una revisión fundamental de los usos del gasto público, incluyendo las transferencias a los gobernadores y a los sindicatos. ¿Estarías dispuesto a emprender esa revisión, aunque entrañara confrontar a tus aliados en el aparato estatal y el mundo sindical?

Pregunta 15

Hablas de “cristalizar una nueva corriente de pensamiento sustentada en la cultura de nuestro pueblo”. ¿Pero no será que es imprescindible promover lo contrario? Durante demasiado tiempo, la cultura del pueblo ha sido corporativa, clientelar, patrimonialista y propensa a la entronización de líderes providenciales. ¿No sería necesario enarbolar un nuevo discurso basado en la construcción de ciudadanía, la promoción de derechos liberales, el imperativo de la movilidad social, la creación de un país poblado mayoritariamente por clases medias, la construcción de un México rico? ¿No sería más provechoso pensar en un Proyecto de Nación basado menos en la exaltación de moralidades y más en la creación de oportunidades?

(*) Este texto se publica en la edición 1761 de la revista Proceso, ya en circulación.

Denise Dresser




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Jandor72

2010-08-03 | 06:14:00
MAS PREGUNTAS PARA DENISE. 3 ¿Por qué usted no vio el fraude electoral del 2006? 2 ¿Por qué con su enorme visión política no pudo darse cuenta que el peligro para México era Caladron y porque no tomo partido apoyando a AMLO como si lo hicieron verdaderos intelectuales como Monsiváis y don Fernando del Paso.? ¿Por miedo a que le pusieran la etiqueta de izquierdosa y no le dieran chambas en la radio o tv doctora?

lunes, 2 de agosto de 2010

La supervía y la gente... la marmaja de Marcelo




Llegó agosto y con él se acrecienta el riesgo de que sean desalojados —si no lo fueron ya a esta hora— residentes de la colonia La Malinche, que se oponen a la demolición de casas expropiadas para construir la Supervía, una autopista urbana de peaje que unirá a Santa Fe en el poniente del D.F. con las avenidas sureñas san Jerónimo y Luis Cabrera. Son el último reducto de un movimiento que mediante el ejercicio del derecho y el activismo social resiste una obra pública que de varios modos beneficiará a una minoría, por más voluminoso que sea el tránsito que se desplace sobre sus carriles de concreto.

La protesta de los más resueltos defensores del ambiente y de los derechos de las personas ha estado amenazada desde el 21 de julio, en que la empresa Controladora Vía Rápida Poetas notificó que estaba por comenzar las obras. La semana pasada los amagos de desalojo corrieron por cuenta de la autoridad capitalina, que se dispone a iniciar la carretera pese a todo. “La obra va a ir adelante —dijo el jefe del gobierno Marcelo Ebrard el jueves pasado—; de hecho en este momento estamos en demolición, está todo previsto y en el mes de agosto vamos a estar al 100 por ciento” (Reforma, 30 de julio). La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, que ha mostrado preocupación por la opacidad del proyecto, mantiene visitadores en La Malinche, para evitar que los resistentes sean agredidos. Quizá la propia CHDF tenga que mediar en el aparentemente irresoluble litigio entre un sector de los pobladores de la zona directamente afectada y el gobierno de la ciudad.

Son varios los motivos de la oposición a la supervía. El principal concierne a la preservación de áreas verdes imprescindibles para el equilibrio ambiental. Aunque la secretaría respectiva en la administración del D.F. estableció condiciones al proyecto, para aminorar su impacto ambiental, el daño central no se evita según los objetores. También protestan porque se trata de un negocio privado cuya ganancia puede resultar de la afectación al patrimonio público, pues el título de concesión ofrece ventajas leoninas a quienes construyan y exploten la vía.

“Un grupo de personas comunes —dicen de sí mismos— que habitan en las zonas afectadas decidieron dar cauce institucional a su movilización ciudadana interponiendo un juicio de amparo para frenar la construcción de la megaobra…” Aunque la justicia federal negó la suspensión del acto de autoridad impugnado en ese juicio, son válidos los argumentos de quienes se oponen a la obra, porque se trata de “un negocio redondo propiciado por el gobierno capitalino a favor de la concesionaria Controladora Vía Rápida Poetas, que compromete la sustentabilidad de la ciudad de México”, pues en el título de concesión “se le asegura no perder un peso de su inversión, ganancias de diez por ciento anuales, la posibilidad de llevar a cabo obras complementarias, además de los compromisos del gobierno de liberarle el derecho de vía…, indemnizar a la empresa si concluye anticipadamente la concesión, y facilitarle todos los permisos, incluidos los ambientales, que sean necesarios para realizar la obra, bajo pena de reembolsarla si no cumple estos términos de la concesión”.

El frente amplio contra la supervía se opone igualmente a esa obra “en defensa de sus derechos a la participación directa y efectiva en la conducción de asuntos públicos, a recibir información previa a la toma de una decisión que afectará su forma de vida, y al derecho a la vivienda, que más allá de proteger solamente sus domicilios implica la defensa de su entorno”.

El gobierno de la ciudad, por su parte, insiste en la necesidad de comunicar dos extremos de la capital con notable ahorro de tiempo, así como en la pertinencia de concluir obras iniciadas en la administración de López Obrador. En efecto, la avenida de los poetas, integrada básicamente por los puentes que llevan los nombres de Octavio Paz, Carlos Pellicer y Jaime Sabines permite a los automovilistas salir de santa Fe con algún desahogo pero muy pronto se topan con nudos de vialidad estrecha que el actual gobierno pretende romper con la nueva obra.

La emprendió, sin embargo, con un ánimo autoritario que no se condice con la definición de un gobierno democrático. En tal sentido, argumentan los objetores de la supervía que el “GDF ha promovido esta obra a partir de decretos, sin debate legislativo y negando información sobre la obra, solicitada por medio de la ley de acceso a la información”; asimismo, “se ha negado a asistir a foros públicos de debate convocados por la Asamblea (Legislativa) y la UNAM.

De cara al autoritarismo, los oponentes a la supercarretera esgrimen el argumento de autoridad: “Se han manifestado contra de esta obra: José Sarukhán, ecólogo, ex rector de la UNAM y presidente de la Comisión Nacional para la Biodiversidad: Adrián Fernández, presidente del Instituto Nacional de Ecología (INE); y José Luis Luege, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), además de políticos de todo el espectro ideológico (PRD, PAN y PT)”.

El frente opositor reconoció, aun antes de frustrarse su pretensión de que se dictara la suspensión de la obra, que en ese caso “la única alternativa jurídica…sería acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidiendo el dictado de medidas cautelares. Sin embargo, en los tiempos que se requieren, en la práctica no habría herramienta jurídica que pudiera” frenar la obra. Sólo queda la resistencia civil pacífica.— México, D.F.

Noroña vs Conapred....y las hipocrecías de la defensa de la discriminación, vía tweets

  1. Fernández Noroña fernandeznorona Este gobierno usurpador discrimina a los pobres. Les ha quitado el empleo, la educación, la salud
  2. Fernández Noroña fernandeznorona Les ha quitado el acceso a créditos para vivienda. Los ha dejado con la opción de emigrar a EU
  3. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina negándoles la justicia.
  4. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina haciéndoles pagar más impuiestos que a los ricos
  5. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina no valorando su vida como en ABC o en los asesinatos de civiles en retenes militares
  6. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina pisotenado sus derechos laborales
  7. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina generando hambre, miseria y desesperanza sobre ellos
  8. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina matándolos de hambre, negándoles la universidad pública a sus hijos
  9. Fernández Noroña fernandeznorona Los discrimina imponiéndoles salarios miserables
  10. Fernández Noroña fernandeznorona Y de todo eso no dicen nada, hipócritas y mil veces hipócritas

Noroña vs Conapred

Apple le dice adiós al ratón

Laser Tracking

¿Por qué solo se iban a divertir los portátiles?

Los usuarios de ordenadores de sobremesa están de enhorabuena: el nuevo Magic Trackpad es el primer trackpad Multi-Touch diseñado para el Mac de sobremesa. El Magic Trackpad emplea la tecnología Multi-Touch que tanto te gusta en el MacBook Pro y ofrece una completa gama de gestos para que puedas interactuar con el contenido en pantalla y controlarlo de una forma totalmente nueva e intuitiva. Por ejemplo, desplazarse entre páginas es prácticamente igual que hojear las páginas de una revista, y subir y bajar suavemente es de lo más sencillo gracias al desplazamiento inercial. Se conecta al Mac mediante tecnología inalámbrica Bluetooth y puedes utilizarlo como alternativa al ratón o junto con él en cualquier Mac, incluso en un portátil.

Laser Tracking

El trackpad Multi-Touch más grande hasta la fecha.

El Magic Trackpad es como el trackpad del MacBook Pro, solo que más grande. Está fabricado con resistente vidrio de tacto muy suave y es un 80% más ancho que el trackpad del MacBook Pro, lo que lo convierte en el trackpad más grande creado por Apple. Te ofrece espacio de sobra para realizar todo tipo de gestos, y como toda su superficie es un botón, puedes hacer clic como lo harías con un ratón normal.

Como anillo al dedo.

El Magic Trackpad tiene el mismo diseño esculpido en aluminio que el teclado inalámbrico Apple Wireless Keyboard. Puestos uno al lado del otro, los dos quedan perfectamente alineados en ángulo y altura. Puedes pasar de escribir a hacer un gesto en un simple movimiento, o hacer las dos cosas a la vez. Más sencillo, imposible.

Sin (líos de) cables.

El Magic Trackpad funciona con tecnología Bluetooth, así que empieza a olvidarte de los enredos de cables. En cuanto conectes el Magic Trackpad con tu Mac vía Bluetooth, disfrutarás de una conexión fiable y segura a una distancia de hasta 10 metros. El Magic Trackpad detecta cuándo está inactivo y tiene un interruptor de encendido y apagado. Gracias a estas características la duración de la batería es mucho mayor y podrás seguir utilizando los gestos durante meses sin tener que recargar.

Cargador Apple para pilas

Ahora hay una forma más ecológica para trabajar sin cables: el Cargador Apple para pilas, que además incluye seis pilas AA NiMH de alto rendimiento. Una vez cargadas del todo, el cargador reduce automáticamente la energía que necesita, por lo que no tendrás que preocuparte por malgastar electricidad. Más información

A un dedo de todo en tu ordenador.

Toda la superficie del Magic Trackpad es un gran botón, así que puedes hacer clic y doble clic en cualquier parte. El Magic Trackpad admite una amplia gama de gestos que te permiten desplazarte con dos dedos, pellizcar para hacer zoom, girar moviendo los dedos, deslizar tres dedos, y activar Exposé o pasar de una aplicación a otra con cuatro dedos, entre otros.

  • Hacer clic

    Pulsa en cualquier parte de la superficie Multi-Touch para hacer clic o doble clic físicamente. Si activas la opción de tocar para hacer clic en Preferencias del Sistema, basta simplemente con tocar la superficie una o dos veces, en función de lo que quieras hacer.

  • Desplazar

    Pasa dos dedos por la superficie Multi-Touch para desplazarte en todas direcciones: vertical, horizontal o en diagonal.

  • Deslizar

    Pasa tres dedos hacia la izquierda o la derecha de la superficie Multi-Touch para avanzar o retroceder entre páginas.

  • Girar

    Gira hacia la izquierda o la derecha con el pulgar y el índice en la superficie Multi-Touch para girar una imagen.

Tu trackpad. Tus reglas.

El Magic Trackpad es capaz de hacer muchos gestos, aunque es posible que alguno no lo vayas a necesitar. Ningún problema. Solo tienes que ir al panel del Magic Trackpad en las Preferencias del Sistema para activar los gestos que quieras y desactivar los que no uses.

Requisitos del sistema

  • Ordenador Mac con tecnología Bluetooth
  • Dos pilas AA (incluidas)
  • Mac OS X Snow Leopard 10.6.4 y la actualización de software más reciente

El fin de un coronel...


Domingo 01 de agosto de 2010

Del silencio prudente y las sombras a la muerte súbita

El Ejército mexicano no desperdició la oportunidad que tenía de congraciarse con el presidente de la República después de que la Marina los había estado relegando de las tareas de inteligencia y ataques de precisión contra cabezas de los cárteles de la droga. Tenían ubicado a Ignacio Coronel y aprovecharon la visita presidencial a Guadalajara para ofrecerle su cabeza. Un operativo relámpago y el capo cayó muerto.

Ya le habían dicho que se viniera de Zapopan porque la plaza se le estaba “calentando” demasiado. Después del asesinato de su hijo Alejandro en Puerto Vallarta, Ignacio Coronel empezó a perder el control que tenía en el centro del corredor del Pacífico, del cual era responsable.

Reaccionó de inmediato contra Los Zetas que la madrugada del lunes 5 de abril secuestraron a su hijo después de matar a su compañero de parranda, Luis Fernando Gurrola Coronado.

Ordenó que los persiguieran y los encontraron en Xalisco, Nayarit. Murieron doce y la mayoría de ellos fueron quemados. Después se sabría por qué. A su hijo lo mataron y después le prendieron fuego.

Su sed de venganza no terminaría ahí. “Nacho Coronel culpó a Héctor Beltrán Leyva, el H, por la muerte de su hijo y trató de obligarlo a darle la cara. Mandó a un comando a Hermosillo, Sonora, para que tomaran como rehén a la esposa de este, Clara Helena Laborín Archuleta. La detuvieron al mediodía del martes 13 de abril, afuera de su residencia, a unos 300 metros del cuartel general de la Policía Estatal Preventiva de Sonora.

La ofreció al cambio, pero Héctor Beltrán no dio señales de vida. Seis días después, el lunes 19 en la madrugada, Clara Laborín fue encontrada en la banqueta de las calles De Reforma y Luis Donaldo Colosio, a un lado de la Universidad de Sonora, atada de pies y manos, vendada hasta la nariz.

Junto a ella le dejaron dejado un mensaje al capo: “Nosotros te vamos a enseñar a ser hombre y a respetar a la familia, asesino de niños”, así como: “Aquí está tu esposa, por la que te negaste a responder, te la entregó sana y salva para que veas y aprendas que para nosotros la familia es sagrada”, además, “Nosotros no matamos mujeres, ni niños, únicamente vamos por ‘El Hache’ y ‘El Dos Mil’, así como por varios policías”, dirigidos a Héctor Beltrán Leyva y Francisco Hernández García, según aseguró un jefe policiaco municipal.

Zapopan pierde la calma

A pesar de que la ciudad de Guadalajara había estado tranquila, en los últimos meses empezó a observar mucho movimiento relacionado con el narcotráfico: aprehensiones, enfrentamientos, ejecuciones, cateos, decomisos…

“Vente para acá —le decían desde Sinaloa—, te vas al cerro”… Pero Ignacio Coronel parecía enamorado de Zapopan. Medio mundo decía que ahí se la pasaba; era su casa, su feudo, su búnker. Nada escapaba a su vista de halcón.

Hasta que lo cercaron de una manera que ya no pudo salir. Fuentes de Sinaloa aseguran que Coronel Villarreal tenía ya alrededor de 15 días en la misma casa, pidiendo comida “para llevar”; no salía porque sabía que lo estaban esperando. El Ejército mexicano ya lo había detectado y solo esperaba que se moviera. Hasta el día en que el presidente Felipe Calderón estuvo por ahí, en Zapopan, en una gira de trabajo.

Ubicado plenamente, se ordenó el ataque. Al Ejército le urgía ofrecer el trofeo y lo consiguió, a sangre y fuego.

Narra El Universal:

“Nacho Coronel no se intimidó ante los soldados. Los confrontó armado con una pistola y fue el primero en disparar cuando los militares ingresaron a la habitación. Mató al militar que encabezaba el operativo e hirió a un segundo oficial. Él recibió dos disparos, los dos a la altura del pecho, que de inmediato le quitaron la vida. El capo vestía de manera casual, ropa deportiva. Una playera blanca marca Adidas, que quedó manchada por la sangre muy cerca del corazón y a la altura del cuello. Su cuerpo quedó tendido sobre un desnivel que había al interior de la habitación con piso de color ladrillo.

El Coronel parecía estar dormido”.

Un traspiés en Sinaloa

Ignacio Coronel Villarreal había sido detenido en Sinaloa por allá en noviembre de 1993. Un convoy de al menos tres camionetas Suburban fue detectado por la Policía Ministerial del Estado cuando viajaba por la carretera Costera de norte a sur.

En ese tiempo era Jefe de Investigaciones de la PME el comandante Francisco Javier Bojórquez Ruelas, quien encabezó un operativo para “atorar” el convoy. Lo esperaron antes de llegar a La Platanera, a 30 kilómetros al norte de Culiacán y los detuvieron. Eran alrededor de diez hombres, entre ellos Ignacio Coronel. Todos vestían prendas comunes y corrientes menos él, que portaba un pantalón fino de mezclilla con camisa de vestir y saco sport.

Cuando los policías revisaron las camionetas encontraron doce fusiles de asalto AK-47 sin estrenar.

Nacho dialogó con el comandante y le pidió que los dejara ir, pero este le dijo que no podía. Le siguió insistiendo… “No, no se puede”. Le ofreció dinero… “No se puede… y ahora menos —le dijo—, porque ya llegaron los de la prensa”.

Los periodistas de El Debate y Noroeste andaban armados con escaners que sintonizaban las frecuencias de la Policía, de tal forma que a veces llegaban primero que los agentes al lugar de los hechos.

Una nube de reporteros y fotógrafos llegó al lugar disparando sus cámaras. Todos fueron trasladados a las instalaciones de la Policía Ministerial. La fotografía de Nacho Coronel que le ha dado la vuelta al mundo desde hace años, proviene de ahí.

Luego se supo quién era el jefe de la pandilla porque todos sus compañeros se referían a él como “el señor”. No solo la forma de vestir, sino también la de hablar lo distinguía. Queda la voz, nunca se alteró, como tampoco su mirada fría.

Un abogado llegó de Guadalajara para tramitar su liberación. Se suponía que sería consignado por asociación delictuosa, portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, intento de soborno, pero algo hizo el abogado que tres días después quedó libre.

Seguramente Nacho Coronel había pedido que no se hiciera mucho escándalo con su detención, porque el mismo abogado recorrió las redacciones de los diarios ofreciendo dinero a los editores para que la nota no fuera publicada, o al menos que no se destacara.

Aún así, Nacho Coronel —en ese tiempo no usaba ese seudónimo— fue la noticia del día siguiente. Meses después, el comandante fue asesinado.

La semblanza de Proceso

Una semana antes de que Ignacio Coronel Villarreal fuera abatido por el Ejército mexicano, la revista Proceso había publicado una semblanza del capo duranguense, escrita por Ricardo Ravelo, que lo medía frente a los otros líderes del llamado cártel de Sinaloa, ubicándolo en un cuarto sitio, después de Ismael el Mayo Zambada, Joaquín el Chapo Guzmán y Juan José Esparragoza Moreno, el Azul.

En poco más de dos décadas, dice la revista, Ignacio Nacho Coronel Villarreal se consolidó como el cuarto hombre más importante del cártel de Sinaloa y logró ampliar sus actividades de trasiego de droga a gran escala hacia Sudamérica, Estados Unidos y varios países europeos, que hoy son las principales rutas de su boyante negocio.

De acuerdo con Robert Mueller, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), quien elaboró una ficha criminal en la que destaca que, por su gran capacidad, Coronel Villarreal podía constituir su propia organización criminal en un corto tiempo.

Algunos documentos oficiales consignan que nació el 1 de febrero de 1954, aunque no mencionan el lugar. La PGR sostiene que era originario de Canelas, Durango, pero un reporte del FBI fechado el 17 de abril de 2003 —cuando se ofreció una recompensa de 5 millones de dólares a quien proporcionara datos para su captura— indica que es oriundo de Veracruz.

En los ochenta, cuando Coronel inició su carrera delictiva, era el cabecilla del cártel de Juárez en Zacatecas. Trabajaba entonces a la sombra de Amado Carrillo Fuentes, El señor de los cielos, y de Eduardo González Quirarte, el Flaco, quien fue publirrelacionista de esa organización criminal hasta 1997.

Tras la muerte de Carrillo Fuentes, Coronel Villarreal, Juan José Esparragoza Moreno, el Azul e Ismael el Mayo Zambada se desligaron de ese cártel para sumarse al de Sinaloa, que recobró su poder en 2001 luego de que el Chapo Guzmán se fugó del penal de Puente Grande, Jalisco.

En aquella ocasión, junto con Luis Valencia Valencia, cabeza del cártel del Milenio, y Óscar Nava Valencia, el Lobo —ambos vinculados con los hermanos Beltrán Leyva—, Coronel protegió al Chapo. Años después, cuando los Beltrán Leyva rompieron con Guzmán Loera, Nacho Coronel se mantuvo firme en el cártel de Sinaloa. Hoy, sin embargo, opera en El Molino, un municipio cercano a la ciudad de Zapopan, Jalisco, según datos de la PGR.

No obstante su filiación al clan sinaloense, la Drug Enforcement Administration (DEA) y el FBI sostienen que desde la década pasada Coronel consolidó su poder y es capaz de “operar con luz propia”.

“Ha incrementado su poder desde la década de los noventa y ahora es la cabeza de una célula poderosa en México, trabaja directamente con fuentes de abastecimiento colombianas que lo surten de cientos de toneladas de cocaína”, según la ficha criminal elaborada por las autoridades de Estados Unidos.

Eso decían los propios gringos de Nacho Coronel, al que el destino alcanzó en Zapopan.

El jueves, pasado el mediodía, el alto mando militar dio la orden de atacarlo en su finca del fraccionamiento San Javier. El presidente andaba de gira en Guadalajara, donde inauguraría el nuevo estadio de las Chivas.

Ya entrada la tarde, alguien le dio la noticia: cayó muerto Nacho Coronel.

La muerte del capo, de acuerdo con el informe oficial de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se produjo cuando intentó escapar del cerco militar que lo tenía copado.

La Defensa Nacional informó que la ubicación de Ignacio Coronel Villarreal, también apodado Don Nacho, El rey del hielo, El rey del crystal o El cachas de diamante, fue una operación de “precisión” luego de un intenso trabajo de inteligencia militar.

En la operación se logró la captura de su escolta personal, Irán Francisco Quiñones Gastélum, el único hombre que lo acompañaba. Según la dependencia, esta era la estrategia de Nacho Coronel para mantener un “bajo perfil” y así evitar su detención


Ismael Bojórquez

domingo, 1 de agosto de 2010

Actuar con lo que sucede

Con una de las trayectorias más destacadas en el ámbito actoral mexicano, Daniel Giménez Cacho, quien también ha incursionado en la dirección teatral y a su vez ha sido dirigido en el escenario por talentos de la talla de, entre otros, Juan José Gurrola y John Malkovich; ganador de una Diosa de Plata y cuatro Arieles, a más de otros galardones, se muestra en entrevista lúcido, sencillo, comprometido, riguroso. El azar hizo que nos citáramos tres veces. La tercera fue la vencida. En la segunda se deslizó un asombroso concepto de Juan José Gurrola: la obra teatral baja, y mientras no baje obra no hay.

–¿Cómo “baja” una obra?

–No sé cómo exactamente, pero baja. Es algo medio mágico, como invocaciones que uno hace. Los ensayos son invocaciones, danzas rituales. Y luego hay que esperar que venga el público, porque es un fenómeno que sucede solamente con el público. La mitad del teatro es lo que tú haces y la otra mitad la pone la presencia del público. Hay una cosa de energía, muy clara; cuando las presencias están ahí, se hace una conexión. Tadeusz Kantor hablaba de este vínculo energético que se establece entre el público y la escena, entre el público y los actores. Un puente de energía que puede ser de muchísimos colores, diferencias. Las obras, cuando se estrenan, son de una manera teórica, según se ensayó y se pensó, y en los quince días siguientes es cuando la obra baja, o no baja, y se acaba de ajustar y de dimensionar. Muchas cosas que no se entendían empiezan a tener sentido. Y es ahí muy importante que el director siga estando, porque es cuando ya la obra va a ser lo que va a ser; pero antes es teórico. A ver si jala. Parece que por ahí va. Y uno tiene, pues años en esto, y dice sí, por aquí y por allá, pero la prueba de fuego es hasta que llega el público.

–¿Y cuál es el trabajo que hace el actor para que la obra baje?

–Pues tienes ya que dejar de empujarla. Los ensayos son construir, construir y... y luego tienes que empezar a recibir de ella. Empezar a sentir, y que suceda. No puedes seguir en que tiene que ser así y así. Ya la tienes que dejar hablar: que hable ella, que empiece a suceder poco a poco el fenómeno. Tienes que dejar de empujar y tus ideas de es que esto es así a güevo, y pues no…

–Abrirte a la obra.

–Empezarla a escuchar. Y ahí sí hay obras que rápido dan y otras que no dan, y otras que el principio no sucede y a mitad de la obra empieza a pasar.

–Dejas de estudiarla para que la obra hable por sí misma, pero en principio hay que estudiarla.

–Hay que estudiarla y soñarla: desearla, llamarla, convocarla… Y eso tiene que ver con el ser actor de esta manera: que cuando estás actuando no puedes estar pensando. No puedes estar tampoco en una inconsciencia total. Sabes en dónde estás, sabes que con cierta palabra te toca hablar… Mantienes una conciencia pero allá atrás.

–Una especie de supraconciencia. Alguien que está alerta ahí.

–Sí, pero tú no puedes estar pensando, no puedes tener la conciencia de ese presente como: “voy a tomar la taza”, “voy a hacer esto”, “me muevo a la derecha”, porque entonces es la cosa más aburrida y muerta. Tú te tienes que echar ahí y esperar que suceda, recibir el estímulo de los demás, la energía del público. No depende de que tú lo empujes todo. Si no, son esas obras en que dices “qué aburrido, está todo perfecto pero no está vivo, no está sucediendo ahí”.

–Veo en la memorización algo como ritual, no lo sé. ¿Aprenderse un papel tiene que ver con convocar algo que de alguna manera le llegó al autor?


John Malkovich con Diego Luna y Daniel Giménez Cacho en un ensayo de El buen Canario

–Hay actores, probablemente la mayoría, que aprenden con una carga emotiva: lo que están memorizando ya lleva su contenido emotivo y por tanto tonos de cómo se va a decir. El maestro Gurrola nos enseñaba a memorizar absolutamente plano las cosas. Mecánico. De tal manera mecanizado que cuando tú estés jugando en la obra y estés convocándola y esperando y te llega alguna emoción… no choque con el tono que tú tenías prefijado para eso, porque en realidad no tenías ninguno. La palabra viene automáticamente, libre de cualquier tono, y tendrá el tono que tú quieras que tenga o que esté sucediendo en ese momento. Yo así memorizo. Ahorita estoy en una obra con Laura Almela (Trabajando un día particular, sobre la película de Ettore Scola: Una giornata particolare, 1977). Es una obra que hicimos en tres semanas. El público puede asistir a cómo se hace: entramos, salimos, no nos concentramos; llegamos, nos cambiamos allí, a la vista. Es como sin artificios, es cuando tú quieres que sea. Si sucede o no sucede… Pero no te tienes que concentrar dos horas. Son búsquedas de nosotros. Nos aburre mucho la solemnidad de que al actor lo posee un personaje, se concentra una hora… Pensamos que todo está bastante más cerca y que la mente es muy cabrona y que en un instante puedes ya estar disponible. Laura sí memoriza con tonos y con la carga emotiva, lo tiene que entender, digamos, y yo no. Uno de los ejercicios que Gurrola nos ponía era un poema de Vicente Huidobro, Altazor,y ahí a fragalí lalí lalá tururú-rarará. Eso no quiere decir más que lo que tú quieras que sea, y es dificilísimo de aprender, porque no hay una liga a nada, a imágenes. La memoria es muy peculiar, bastante emotiva: uno recuerda lo que quiere; porque emotivamente te conectas. Pero el chiste aquí, la técnica, es justamente no hacer ningún tipo de conexión para esperar que baje y suceda y no choque con lo que tú tendrías en la mente, con que tú ibas a decir la palabra de tal o cual manera. La memoria es como un músculo y el ejercicio como una gimnástica y se entrena. Lo más cabrón que he memorizado fue Hamlet, que duraba cuatro horas. Al practicar para tenerla toda tardaba unas tres horas. Fue un ejercicio brutal de muchas cosas esa obra. Me acuerdo que me aprendí el primer acto y decía yo: “¡Puta, ya no me cabe lo demás! Me empezaba a aprender lo demás y decía: “Se me va a olvidar lo del principio”, y no: es una gimnástica.

–Que te lleva a la obra, al modo de ser del personaje que vas a hacer. Al memorizar de alguna manera memorizas lo que el personaje trae.

–Sí, y sabes la totalidad. Tienes una idea de la totalidad. Sabes lo que va a pasar. Dentro de ese saber lo que va a pasar hay un margen, del que estamos hablando, que se abre, y no sabes exactamente cómo va a pasar. Gurrola me decía mucho: “Hamlet no duda. Es una mamada eso de que duda.” No, él sabe todo. Lo único es que no lo puede...

–Transmitir.

–No lo puede remediar. Hasta por eso él le cambió y puso: “Ser o no (coma), ser: ése es el dilema.” No la duda, sino la acción, es el chiste. La duda pues qué. El chiste es dar el paso. Hamlet sabe todo, sabe todo lo que tiene que hacer. Y en ese sentido también me decía él, me lo hiciste recordar, me dijo: “Sabe todo, tanto que sabe todo lo que pasa en la obra.” El actor sabe. Entonces ese no es el tema, claro.

–Al mirarte como el general Ascencio en Arráncame la vida uno se preguntaría si no en el cine te conduces un poco como en el teatro.

–Pues ese es el modo de actuar. Yo sí pretendo también en el cine que suceda, por lo que me están dando. Cuando empiezas en la escuela te llenan de conceptos, de teorías, y vas a tu casa y preparas tu personaje y dices “va a caminar de esta manera y va a hacer esto y esto”, y entonces chocas mucho con la idea del director, con la realidad, y con el paso del tiempo, yo he dejado de estar metiéndole tanta cosa. Me aprendo muy bien el diálogo y luego espero.

–Trabajando un día particular…

–Cristina Souza, vestuarista, nos dijo: “Deberían hacer esto, les queda bien, y de broma se lo dijimos al director [que presuntamente los dirigiría en otra obra] y dijo: “No, no, si ya tenemos el proyecto y ya ahí vamos y la chingada, y a la semana que dijimos “ya esto no camina”, dijimos “vamos a hacer esto”. Una semana nos tardamos en hacer el guión, hacer contacto para los derechos, y en tres semanas lo hicimos, Laura y yo, sin director, y ha sido una revolución en mi manera de… Llevo una incipiente carrera de director, he hecho seis obras, y esto fue una revolución. Cristina ya ni participó, ni el director anterior ha tenido que ver, esto es otra cosa. Dirigimos Laura y yo, entre los dos. Ninguno ejerce sobre el otro la facultad de la dirección en términos de: “Oye, hazle así.” Es: “¿Cómo ves tú?” Nos preguntamos: “¿Cómo hiciste esto, cómo sientes esto?” Todo es como muy, muy en acuerdo y no hay ninguno que esté en realidad dirigiendo. Un director te pone una meta, la idea que él tiene de a dónde hay que llegar, y ahí le estás dando y dando y dando y dando, y algún día él dice: “Eso era.” Afortunadamente algún día dice “eso era” y entonces tú dices: “Ah, pues ahí hay que llegar”, y aquí no tenemos eso. No sabemos a dónde tendríamos que llegar, no sabemos cuál sería la función ideal. La película se llama Un día particular. Le pusimos trabajando porque nosotros seguimos trabajando el proceso. Nosotros ponemos el sonido, la luz, movemos las cosas. A veces no queremos mover esa mesa, a veces sí la movemos. A veces ella me dice: “Espérame, entré mal, va de nuez.”

–Ante el público

–Lo cual hace que el público participe de una manera que no participa habitualmente. Al público le das un espectáculo hecho, maravilloso, aplauden y ¡guau!; pero aquí, como se está haciendo frente a sus ojos, tienen que participar. Eso los involucra, los hace estar mucho más abiertos.

–Mucho más ahí.

–Mucho más ahí, más presentes y vulnerables. Entonces les llega bastante. Se quedan como tocados así de “gracias, oigan…”, como si los hubieras invitado a ser parte de. Porque pues no hay escenografía. Pintamos con gis en las paredes una ventana… Los hacemos partícipes de que para que el teatro suceda no hace falta casi más que desearlo.

–Algo similar a lo que dice Peter Brook en El espacio vacío.

–Así es, así es, es muy eso. Todavía a lo mejor hay gente que… pues cuando vino Peter Brook, aquí ha venido, lo ven y dicen “¿Qué?” El público está acostumbrado a treinta y cinco actores en escena y no sé cuánto... Y nosotros que lo hacemos nos maravillamos del poder que puede tener y estamos muy felices, muy felices de hacerlo, y cada día nos pasan cosas, y la obra pues vamos olisqueándola por ahí, porque no tenemos nadie de afuera que realmente nos diga: “Pasó así, esto estuvo lento, esto estuvo bien.” Ahí vamos.

–Lo que tienen es el momento mismo. La información posterior no es clara.

–No, no. Lo que te agradezca el público, el aplauso. También dinamitamos la ceremonia de las gracias. Nosotros ya nos estamos cambiando y les agradecemos, verbalmente y así, pero no hay este ritual de gracias y volvemos a salir y…

–Un poco balletístico.

–No hacemos eso, en esta obra no. Y la parte más difícil es que nosotros empezamos abajo, con la gente. Esperamos a que se llene allá abajo. Ya cuando estamos listos y es la hora pues subimos. Y llevamos veinte y pico de años, desde que soy actor, concentrándote allá arriba en la intimidad, y cuando el público viene tú ya estás atrincherado atrás de tu personaje. Y esto sí que es lo más difícil, estar allá abajo platicando, “Ah, Daniel y qué onda y qué has hecho y tal”, y sí, tú sabes que al ratito ya vas a entrar a aquello, pero eso es dificilísimo, y es un ejercicio muy lindo, muy, muy lindo.


Fotos: Patricia Ortiz Ayala

–¿Qué sientes al entrar al escenario?

–Una alegría infinita. Se hace contacto con algo, no sé, un mundo que para mí es como mejor, que es superior, que es armónico, que está lleno de sorpresas de… no sé. Un mundo donde hay como una atención, una observación, donde se ponen en relieve… Se me hace como la mirada que puede tener un poeta. Yo pienso que por abajo o por arriba de esta realidad material que vemos, van corriendo otras a las que puedes acceder por la poesía, por ejemplo. De repente ves una jacaranda florecida y ahí parece que el tiempo se detiene y accedieras a otro tipo de tiempo, a una calidad de tiempo distinta, a una realidad que parece irreal, pero que es absolutamente real, porque la sientes. Bueno, pues cuando empieza la obra se abren esos espacios, y puedes acceder a esta otra realidad que tiene otra calidad, que parece ser como mucho más vívida, más trascendente, mucho más alegre, más significativa. Y es un momento, y es nada más eso, y no importa. Pasa ahí y nada más, y no tiene otra función más que sentirlo. Porque tampoco me parece que toda esta ideología del teatro que transforma y el teatro político… Es como la experiencia poética. ¿Cómo nos transforma la experiencia poética? Pues eso cada quien. Y entonces entrar ahí y saber que tú lo tienes, que son como varias bolitas que tú estás jugando y que participas en eso es una alegría. Hasta cierto poder. Se puede sentir. Controlas un tiempo, un fluir de un tiempo...

–¿La palabra “metafísica” funciona ahí?

–Pues sí. Todo lo que trascienda la materialidad es metafísico, ¿no? Otra amiga, Liliana Felipe, decía: “Metafísica es cuando te sientes mal.” Entonces todo adquiere un... Para mí sí: todo lo que trasciende un poco la materialidad pues ya es metafísica: esa mesa que estaba ahí al principio de la obra y que de repente adquiere otra cosa, y es además de mesa el espacio donde está sucediendo otra cosa y ya no es mesa sino es hogar, o es este vínculo de otras cosas y empieza a agarrar otros significados... Sí, creo que esa palabra juega todo el tiempo.

–¿Subirte al escenario es subirte a una realidad extrema...

–Sí.

–…que alegra pero también confunde un poco?

–A mí no. A mí me da claridad. Siento que esa es la verdadera… Bueno, hacemos aproximaciones a esa verdad. Para mí hay ahí una verdad, que es también como de fe en que hay un orden, una verdad profunda que cuando la tocas es muy potente, muy poderosa y no tan fácil, y te puede cegar o te puede embriagar, ¿me entiendes? Pero, como las verdades, no se puede estar en contacto con ellas así. Es como la electricidad: ¡ay, cabrón!, ¡ahí está! Y es un poco de fe; sí, creo que existe. Pero entonces cuando lo tocas lo que siento es claridad.Digo: “Todo eso es la verdad.” Mi otra vida material y todo eso. Eso son ideologías, son costumbres, son miedos, son mamadas.

–Es como tocar la electricidad...

–Sí hay como una verdad ahí, pero también a la vez es curioso: es muy importante mantener la frontera entre ficción y realidad. Si no lo que viene es la locura, eso exactamente ya no es el teatro.

–Como una desafinación del instrumento…

–Sí. Entonces sí hay, como decías tú, una supraconciencia, y el acto liberador y el acto de la voluntad es entrar y salir, hacer contacto con eso y poder dejar de hacerlo. Si no ya la cosa tiene otro matiz.

–Y el arte es como una especie de locura que no es locura.

–Creo que radica en que tú tienes la llave. En la locura tú no tienes ninguna llave. Tú de repente oyes voces y… muy cabrón, ¿no?

Es a lo mejor tan sencillo como los niños jugando (eso me ha recordado mucho la obra que estamos haciendo), que dicen: “Sí, ahorita voy¨, no sé qué, y ¡pum! se clavan, y construyen otros mundos. Es un poder humano que tenemos.

–¿Y qué maestros de teatro destacarías?

–Juan José Gurrola, sin duda, es mi primer maestro. Jesusa Rodríguez; con Jesusa aprendí mucho. José Luis Ibáñez fue el primero. Eran clases un poco más relacionadas con el mundo de la literatura, con el mundo del teatro escrito: Shakespeare... Y Hugo Hiriart fue otro maestro muy importante sobre la percepción artística, como para qué sirve esto, qué se busca aquí, para qué lo hacemos. Como una manera de vivir y de estar en el mundo con una óptica particular, por qué haces teatro y te fijas en ciertas cosas, miras de una manera particular. Juan José Gurrola, ya en la práctica cotidiana de la actuación, la búsqueda de estos instantes, segunditos por los que te apasionas, que son sólo tres segundos, que es cuando agarras la corriente y sientes el madrazo. Con Jesusa mucho la práctica de la producción y el contacto con el público. Hicimos cabaret. Ahí yo empecé también con ella en El Fracaso.

–“Vamos todos a El Fracaso”, creo se anunciaba.

–Y luego pues talleres, ¿no? Es una práctica que extraño, pero ahora la busco en el trabajo. En el trabajo seguimos dándole vueltas.


Laura Almela y Daniel Giménez Cacho en escenas de la obra Trabajando un día particular

–¿Cómo decidiste dedicarte a la actuación?

–Pues las cosas buenas de la vida parecen siempre como azares, casualidades que luego vas descubriendo que no lo son tanto. Yo estudiaba física. Tenía una novia que estudiaba teatro y me dijo: “Vente, vamos los sábados.” “Pues órale.” Como si me hubieran dicho: “Vamos a jugar futbol”, a hacer otra cosa, porque lo de la física y la matemática me costaba mucho trabajo, demasiadas horas. Dije: “Vamos a hacer otra cosa”, y ahí me encontré una naturaleza física mía que estaba dormida y que empezó a despertar. Totalmente físico, no intelectual.

–¿Qué edad tenías?

–A los veinte me metí a la carrera de física, o diecinueve, y estuve dos años y medio. Yo creo que a los veinticuatro empecé con el teatro. Y sí fue un despertar, de decir: “¿Dónde estaba yo?, ¿qué estaba haciendo?” He de decirte que los hongos también me ayudaron, fueron como una revelación. Con unos colegas de la facultad fuimos a comernos unos hongos, y regresando del viaje al día siguiente a la facultad pues tuve una sensación de extranjería y de ajenidad y dije: “Es que no, definitivamente no.” Pero del edificio, así. Dices: “No, esto no, yo aquí no.” Y ya venía obviamente la duda y tal y ya, y un matemático muy importante, Felipe Bracho, me dijo: “Si lo dudas salte, porque es una carrera muy cabrona la de físico matemático.” Y dije “pos ya vámonos.” Y lo dejé. Son decisiones muy… Las toma uno mal, porque en ese momento te parece que dices: “A partir de mañana ya voy a ser actor, y no es así el dilema. Tienes que empezar y ver y probar y a ver si jala, y vas agarrándole la onda, pero uno no puede decidir de un día para otro, y de joven así te lo planteas: “Yo voy a ser físico,voy a ser actor.” Son decisiones que no mames, muy cabronas. Decretos así de “ora soy esto”, puta madre. Entonces pues se fueron enganchando las cosas. Un comienzo nada fácil. Yo diría que fueron siete años como de incertidumbre, sufriendo ahí con la lana, sufriendo con los ingresos y el desarrollo personal y las clases y a ver, y hasta que de repente ya una cosa llevó a la otra y empezó... Empezó a caminar.

Ricardo Yáñez

Sentencia de Osiel, un pacto con Obama

Al margen de la juez Hilda G Tagle, el gobierno de Obama pactó con Osiel Cárdenas Guillén su sentencia a 25 años de prisión y no a cadena perpetua –de la que se habló al momento de su extradición–, a cambio de declararse culpable de cinco cargos federales en su contra y, al parecer, de develar las entrañas de los cárteles mexicanos, según se deja entrever en la sentencia que a puerta cerrada se dictó en su contra en febrero pasado y la información que la DEA ha difundido en los últimos meses

http://contralinea.info/archivo/2010/agosto/193/foto/osiel/osiel.jpg

La noticia dio la vuelta al mundo: después de un juicio que durante tres años se desahogó en secreto, derivado de una acusación penal abierta en 2002, la mañana del 24 de febrero una juez de Texas dictó sentencia de 25 años de prisión en contra de Osiel Cárdenas Guillén, el líder del cártel del Golfo.

Ni el gobierno ni la Corte difundieron detalle alguno del proceso en contra de quien es considerado por la agencia antidrogas estadunidense (DEA, por sus siglas en inglés) como el narcotraficante más temido y sanguinario de México; incluso la sentencia se dictó a puerta cerrada y el proceso fue blindado a perpetuidad. Fue una decisión sin precedentes, en la que la Oficina Federal de Prisiones recibió la instrucción de no difundir el nombre de la cárcel donde el narcotraficante permanecerá hasta el 1 de noviembre de 2028. Se le dio un trato de secreto de Estado.

Lo que la mañana de aquel miércoles 24 de febrero se dijo en el juzgado que encabeza la juez Hilda G. Tagle arroja luces sobre el proceso penal B-00-118-1. Contralínea obtuvo la transcripción de la audiencia en la que se expone que la sentencia respondió al pacto entre Osiel Cárdenas Guillén y el gobierno de Barack Obama, para que librara la cadena perpetua o la pena capital, vigente en el estado de Texas, y no a la consideración de la juez, quien revela no haber tenido participación alguna en el acuerdo que también fue sellado de por vida.

En negociaciones paralelas al juicio, en las que se mantuvo al margen a la Corte, el acuerdo se pactó mediante los cuatro despachos texanos que Cárdenas contrató para su defensa. Uno de ellos, el de Robert Yzaguirre, abogado del cártel del Golfo desde tiempos de Juan García Ábrego, a quien en 1996 en ese mismo distrito no pudo librar de 11 cadenas perpetuas por delitos contra la salud que hoy purga en una cárcel de Colorado.

Para Osiel, acusado de 17 delitos más graves que los atribuidos a García Ábrego, según la propia DEA, se pactó con el gobierno 25 años de prisión y 50 millones de dólares, menos de la cuarta parte de la propuesta de incautación inicial, de 300 millones de dólares.

También fue el gobierno estadunidense el que el 18 de febrero solicitó a la Corte “sellar” la audiencia de la sentencia “de este acusado”. El Servicio de Marshals de Estados Unidos (unidad policiaca del Departamento de Justicia), argumentando el “temor” por su seguridad, pidió desahogar la audiencia a puerta cerrada, y abstenerse de discutir otros asuntos hasta ocho horas después de terminada.

La transcripción de la audiencia, desahogada en un secretismo sin precedentes –lo que generó la crítica de los medios de comunicación estadunidenses– exhibe a un Osiel que se dice “arrepentido” de su carrera criminal e infructuosamente busca un encuentro con su esposa e hija. Expone además lo que el tamaulipeco representa para el sistema de justicia estadunidense: la efigie del narcotraficante del siglo XXI, violento y sediento de poder.

La audiencia

La audiencia comenzó a las 9:52 del 24 de febrero. Aún sin la presencia de Cárdenas Guillén, la juez notificó a la fiscal Toni Treviño; los asistentes de los fiscales federales Albert Ratliff y Bryan K. Best, y los abogados de Cárdenas: Robert Yzaguirre, Crispin Quintanilla, Michael Ramsey y Chip B. Lewis, de la moción presentada por el gobierno en el sentido de “sellar” la audiencia, “por razones que están estrictamente relacionadas con la seguridad de la parte demandada, personal de los tribunales, personal del Servicio de Marshals de Estados Unidos, del Palacio de Justicia, de otros funcionarios, y público en general”, dijo la juez Tagle.

¿Es eso correcto? –subrayó dirigiéndose al fiscal.

MS.Eso es correcto, su señoría –respondióTREVINO: That’s correct, Your Honor, if the Court Toni Treviño.

Su señoría, hay una cuestiónthat was not mentioned in the motion, and we’re asking for an que no se mencionó en la moción, y estamos pidiendo una oral amendment. enmienda oral intervino la defensa en voz de Quintanilla.There’s an exception for the case agents and Hay una excepción para el caso de los agentes ythe victims, which were agents in the — mentioned in the counts las víctimas, que eran agentes de la DEA y el FBI, mencionados en los cargos de23in the indictment that he pled guilty to. la acusación que él se declaró culpable.But last night Pero ayer por la nocheMs. Trevino and I spoke, and we’re asking if the Court would la señora Treviño y yo hablamos, y nosotros estamos pidiendo a la Cortepermit his wife and his daughter to also be present, Your Honor. permiso para que su esposa y su hija (de Osiel Cárdenas) puedan estar presentes, su señoría.

De acuerdo. ¿La señora Treviño? –se dirigió de nuevo a la fiscal.

El gobierno sin oposición, su señoría.

¿Me permite llamarlas a ésta sala? –preguntó Quintanilla.

THE COURT: Yes, but can you please also –Sí…

Antes de que Quintanilla saliera de la sala, la juez Tagle aludió a que en las inmediaciones del juzgado había un reportero del Houston Chronicle que estaba preparando una solicitud para que se le permitiera estar presente en la audiencia. Le subrayó a Quintanilla que no querían presencia de los medios de comunicación en la sala, así que cuando saliera por la esposa e hija de Osiel, no incluyera a nadie más.

“Permítanme dar lectura, para que quede constancia que, a pesarof all the efforts to ensure that this hearing not be noticed by de todos los esfuerzos para garantizar que de esta audiencia no se den cuentathe media, I am told that there is a reporter from the Houston los medios de comunicación, me han dicho que hay un reportero del HoustonChronicle who is, as I speak, drafting a motion regarding his Chronicle, quien está preparando la redacción de una moción para que sea oída o bien13 que se le permita estar presente durante la hearing. audiencia… Así que cuando salga a hacer lo que el Tribunal le pidió de la familia, por favor hágalo17 sin incluir a nadie más –ordenó a Quintanilla.

Entiendo.

Claro, es con base a lo que está sucediendo –aclaró la juez.

Sí, su señoría.

Gracias.

Gracias, señoría. I’ll be Voy a estar24right back. de regreso.

Tagle volvió al tema de la seguridad.

“THE COURT: The position of the United States and “La posición de Estados Unidos y del Servicio de Marshals es que una serie de factoreshave created a situation in which the docketing of the han creado una situación en la que el desahogo de la audiencia de sentencia del acusado y la imposibilidad de sellarla, puede dar lugar a una probabilidad sustancial de que the defendant, court personnel, United States Marshal pela parte demandada, el personal del tribunal, los US Marshals, personal delother courthouse personnel, and the general public will be Palacio de Justicia, otros funcionarios, y el público en general sea placed in imminent dangpuesto en peligro inminente.

“Adjunta a esa moción fue laaffidavit of George Hephner, the — a Supervisory Deputy declaración jurada de George Hephner (marshal adjunto de Supervisión de Estados Unidos), quien explicó la necesidad de sellar esta audiencia. The Court is providing for the record a copy of that El Tribunal está proporcionando para el registro una copia de esaaffidavit that specifies the factual basis for the concern of declaración jurada que especifica la base fáctica de la preocupación de los US Marshals, la preocupación de que las personas oindividuals previously named would be placed in imminent danger individuos previamente mencionados se encontrarían en peligro inminente, por lo que la l la declaración jurada de George Hephner se incluirá como parteof the record for this — in support of this Court’s order. el registro en apoyo de la Corte.

“Therefore, the Court finds that there is a substantia”Por lo tanto, el Tribunal considera que existe una importanteprobability that failure to seal the documents and the failure necesidad de sellar los documentos y esta audiencia, y que de no hacerlo se dará lugar a una probabilidad sustancial22that the safety and lives of persons will be placed in danger que la seguridad y la vida de las personas se pondrían en peligro así comoand that ongoing investigations as well would be jeopardized,asì co las investigaciones en curso.

the Court further finding that there is a substancial

“4Therefore, in the interest of justice and based on tPor lo tanto, en interés de la justicia y sobre la base de lareasons contained in the United States’ motion to seal and the exposición de motivos ya mencionada, esta Corte ordena6 quethese documents be maintained under seal by the clerk of the estos documentos se mantengan en sobre sellado por el Secretario de la Corte de Justicia, que esta orden de sí misma no se presente en sobre sellado…”.

Se ordena. 18¿Hay algún otro asunto doméstico? Se ordena que el acusado sea puesto en presencia de la Corte… ¿No?… All right. Está bien. Then please bring in the defendant. Entonces, por favor, traigan al acusado.

En tanto los marshalls salían por Osiel, la juez preguntó a la defensa si había leído el informe de presentencia y si lo habían expuesto a su cliente. Los abogados respondieron afirmativamente y agregaron que Osiel tuvo la presentencia semanas atrás y que no harían objeción alguna.

Señor Cárdenas, ratifique, para que quede registro,

whether you have reviewed or have — whether your attorneys,si ha revisado usted o sus abogados el informe de presentencia; si ustedunderstood everything that was contained in that report. entiende todo lo que está contenido en ese informe –le dijo la juez.

Sí su señoría –asintió un Osiel Cárdenas de pie, cabizbajo, presto a escuchar lo que previamente había leído, repasado y quizá meditado en la soledad de su celda durante varias semanas: le restarían 25 años, menos los que ya había pasado tras las rejas, incluidos sus días en La Palma, y 50 millones de los billetes verdes que amasó en su vertiginosa carrera de mecánico a patrón del cártel en el que a sus 19 años se inició vendiendo cocaína en su natal Matamoros. Cimentado con la sangre de enemigos y amigos, como Salvador Chava Gómez, el fugaz jefe a quien ordenó asesinar para ocupar su trono, alcanzó un liderazgo que para muchos, no ha terminado....